Zaragoza dimite como delegado fiscal para la lucha contra el narco

Su decisión se ha visto forzada por la fuerte contestación interna de dicho nombramiento, que ha sido llevada ante el Supremo por la Asociación de Fiscales

El fiscal de Sala Javier Zaragoza ha presentado su renuncia «irrevocable» al cargo de delegado de la fiscal general para la lucha contra el tráfico de drogas, según informó ayer el diario digital El Español. El cargo, necesario por otra parte para afrontar la tramitación de los macrojuicios contra el narcotráfico en la zona, le fue otorgado por la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, el pasado 15 de febrero.

Según dicho periódico, la dimisión se ha visto forzada “ante la fuerte contestación interna que esa actuación ha generado”. Lo deja, según las propias palabras del interesado, por ser «un nombramiento cuestionado internamente y recurrido ante los tribunales». La delegación realizada por Delgado ha sido, además, recurrida por la mayoritaria Asociación de Fiscales ante el Tribunal Supremo, tal como adelantó El Español. Esa entidad, mayoritaria en la carrera fiscal, ha procedido a recurrir el Decreto de 15 de marzo de 2021 de la fiscal general en el que designaba al fiscal de Sala para este cargo.

La controvertida delegación, a juicio de la redactora de la noticia, María Peral, fue  cuestionada “no por la figura de Zaragoza, un fiscal de reconocido prestigio, sino por considerarse un «vaciamiento» del Estatuto Orgánico del Ministerio Público, que reserva a un órgano específico -la Fiscalía Antidroga- competencias que Delgado atribuía ‘a dedo’ a Zaragoza”.

“No es sólo una cuestión jurídica. En la carrera son cada vez más generalizadas las críticas a Dolores Delgado por una política de nombramientos consistente en «colocar a sus amigos» en puestos de confianza vaciando simultáneamente de facultades a quienes no considera de su círculo”, prosigue dicho medio.

En la carta de renuncia, que ya habría sido aceptada por Delgado, Javier Zaragoza afirma que cuando la fiscal general le propuso la delegación en el Campo de Gibraltar «la acepté en el convencimiento de que, lejos de generar polémica, podría ejercer con espíritu constructivo e integrador las tareas de refuerzo que me eran encomendadas, siempre con el exclusivo propósito de colaborar lealmente con los órganos del Ministerio Fiscal encargados de estas tareas y contribuir a mejorar la calidad de la respuesta legal frente al problema que representa el narcotráfico organizado en el Campo de Gibraltar».

“El fiscal de Sala añade que, en una primera reunión que se celebró de forma telemática el 9 de marzo, con asistencia del fiscal jefe antidroga, José Ramón Noreña (rotundamente contrario a la delegación, que impugnó sin éxito), de la fiscal superior de Andalucía, de los fiscales delegados antidroga de Cádiz, Campo de Gibraltar, Huelva y Málaga y del fiscal jefe de área de Algeciras, «se llegó aparentemente a una situación de consenso en la que quedaba meridianamente claro que ese supuesto solapamiento de funciones respecto a la Fiscalía Especial Antidroga no iba a producirse».

Deja la delegación para los delitos de drogas en el Campo de Gibraltar por ser «un nombramiento cuestionado internamente y recurrido ante los tribunales».

La Abogacía del Estado, por otra parte, no logró que el Tribunal Supremo dejara de revisar el nombramiento: «Hace escasos días –añade Zaragoza–, he conocido que la Asociación de Fiscales ha anunciado su intención de recurrir el decreto [de delegación firmado por Dolores Delgado] ante la jurisdicción contencioso administrativa. Es evidente que llevar a los tribunales mi nombramiento, con el inconveniente añadido de colocar bajo el foco no solo la estructura y funcionamiento interno del Ministerio Público, sino también, en lo que a mí concierne, una trayectoria profesional de 40 años al servicio del Ministerio Fiscal en responsabilidades especialmente relevantes, no es el mejor escenario para poder desempeñar con eficacia el cometido que me ha sido encomendado».

«Creo sinceramente que, en estas circunstancias, con un nombramiento cuestionado internamente y recurrido ante los tribunales, cumplir con tan dignísima función se nos antoja una tarea especialmente complicada», concluye.

A su juicio, «la polémica generada puede repercutir negativamente y hacer ineficaz el ejercicio de una función que solo puede ser abordada desde la más estricta y leal colaboración entre los diversos órganos del Ministerio Fiscal implicados en la resolución del problema detectado en el Campo de Gibraltar, lo que inevitablemente requiere un trabajo en equipo y la conjunción de esfuerzos». «En definitiva», finaliza el documento, «me encuentro ante una situación que puede provocar un daño institucional irreparable para la imagen y la credibilidad del Ministerio Fiscal, que por responsabilidad y por lealtad a la institución no puedo ni debo asumir».

«Es evidente que llevar a los tribunales mi nombramiento, con el inconveniente añadido de colocar bajo el foco no solo la estructura y funcionamiento interno del Ministerio Público, sino también, en lo que a mí concierne, una trayectoria profesional de 40 años al servicio del Ministerio Fiscal en responsabilidades especialmente relevantes, no es el mejor escenario para poder desempeñar con eficacia el cometido que me ha sido encomendado», afirma Zaragoza.

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

once + 12 =