Yantar, un gibraltareño de Bronce

Bautizado con dicho nombre a través de una campaña de participación popular

Un cráneo de la Edad de Bronce encontrado en la Cueva de Bray, en la Zona Alta del Peñón, ya tiene nombre. Se llama Yantar. Antes, tuvo rostro.  El Ministro de Medio Ambiente, Sostenibilidad, Cambio Climático, Patrimonio y Cultura, John Cortés, presentó una reconstrucción de la cabeza de un hombre de la Edad de Bronce de Gibraltar el martes 24 de noviembre de 2020. Y, con posterioridad, se abrió una campaña para bautizarlo, cuyo resultado se hizo público ayer.

La reconstrucción partía de osamenta de un hombre cuyo cráneo fue localizado por parte de un equipo del Museo Nacional de Gibraltar (Gibraltar National Museum) durante las excavaciones realizadas entre 1999 y 2006, en Bray´s Cave, la Cueva de Bray, que se encuentra situada a unos 330 m. s. n. m. en la vertiente occidental del Peñón: “Era uno de los nueve individuos (incluidos adultos, un niño de cinco años, un niño de 9/10 años, un adolescente de 15/20 años y un recién nacido) que fueron enterrados en el emplazamiento. El entierro tuvo lugar entre 1496 y 1900 AC, es decir, hace 3.500-4.000 años. Posteriormente, se extrajo una muestra de ADN de este individuo en el marco de una colaboración con la Harvard Medical School, un proyecto que también reveló parte del ADN de Calpeia (una mujer del neolítico encontrada en Europa Point). Los resultados se publicaron en 2019 en la revista científica Science (https://science.sciencemag.org/content/363/6432/1230). El color de la piel, los ojos y el pelo se estableció según la información genética obtenida de una muestra de individuos de la península ibérica de aquel periodo (que incluía el hombre de la Cueva de Bray) utilizada en el estudio publicado”.

“Tras la presentación de la reconstrucción, el Museo Nacional de Gibraltar solicitó al público que sugiriera posibles nombres para este individuo. Se recibió un total de 188 propuestas de nombres, lo que reflejó el interés del público en el proyecto. Un equipo de conservadores y científicos del museo cribaron la lista hasta obtener cinco nombres, que después se sometieron a una votación pública en las redes sociales. Se recibió un total de 451 votos. El nombre ganador fue Yantar, con 179 votos (39,69%)”, informó el Ministerio.

Yantar significa “ámbar” en ruso: “Se sabe que los orígenes del individuo se sitúan en lo que actualmente es la estepa rusa, que es una de las principales fuentes de ámbar. Cuando se encontró a Yantar en la excavación, los arqueólogos descubrieron con asombro un abalorio de ámbar como parte de su entierro. El motivo de su sorpresa es que no existen yacimientos de ámbar en la región mediterránea occidental. Los yacimientos más cercanos se sitúan en la región mediterránea oriental, de donde se piensa que procede el abalorio, pero la información genética sobre el origen de Yantar apuntó a la posibilidad de que la procedencia de la piedra fuera realmente la estepa rusa. Los científicos del Museo Nacional de Gibraltar esperan que la continuación del estudio pueda confirmar el origen del ámbar”.

El Museo Nacional de Gibraltar ha agradecido al público su fantástica respuesta y su gran apoyo. Se prevé que Yantar se expondrá de forma permanente a partir de primavera.

El primer gran hallazgo arqueológico de Gibraltar fue Gibraltar 1, un cráneo de neandertal con una antigüedad estimada en 45-70 000 años, que fue descubierto en 1848 en una cueva utilizada como cantera. Se trataba del “Homo calpensis”, en realidad una mujer.

Los avances científicos permitieron reconstruir también la cara de «Calpeia», una mujer neolítica que vivió hace 7.500 años en Gibraltar y cuyo cráneo fue descubierto en otra cueva sepulcral del Peñón en unas excavaciones arqueológicas en Punta Europa, en 1996.

La reconstrucción, tanto en el caso de “Calpeia”, que recibió su nombre del que identificaba al Peñón como Calpe –vasija hueca, así le llamaron los fenicios– como el de “Yantar”, se ha podido llevar a efecto gracias a que los avances tecnológicos han permitido extraer segmentos del ADN de sus restos.

Reconstrucción de Calpeia

El Museo Nacional de Gibraltar ha colaborado para ello con la Facultad de Medicina de Harvard para efectuar ambas reconstrucciones. En el caso de Calpeia, partían de un cráneo que quedó deformado después de su sepultura, por lo que el proceso incluyó la remodelación de una copia escaneada del resto y la restauración de las áreas que faltaban. El estudio genético de Calpeia vino a demostrar que tiene un diez por ciento de ascendencia de cazadores-recolectores locales del Mesolítico, y un noventa por ciento de ascendencia de Anatolia, en la actual Turquía.

«O ella o sus antepasados cercanos se trasladaron desde el Mediterráneo oriental y llegaron a Gibraltar, trayendo consigo los nuevos avances y las tecnologías que terminaron propagándose por toda Europa», explicó en su día el gobierno gibraltareño sobre la historia de esta mujer de la «Nueva Edad de Piedra». Fue la época de la expansión de la agricultura desde Oriente Medio, así como de las primeras cerámicas.

De hecho, estos estudios contribuyeron a un importante estudio genético de la historia de las poblaciones de la Península Ibérica. El equipo internacional, liderado por investigadores de la Faculta de Medicina de Harvard y el Instituto de Biología Evolutiva de España, ha llevado a cabo el mayor estudio hasta la fecha de ADN antiguo procedente de la Península Ibérica, abarcando un periodo de 8.000 años.

Así, los análisis sugieren que el cromosoma Y ibérico se vio reemplazado casi por completo hace entre 4.000 y 4.500 años, puede leerse en ese artículo científico publicado por el “Science”. Los resultados, según dicha publicación, muestran que dicho cráneo Neolítico descubierto en Punta Europa perteneció a una mujer con un linaje procedente mayormente de Anatolia, la actual Turquía. Stewart Finlayson, del Museo Nacional de Gibraltar y coautor del artículo, manifestó “el análisis genético demuestra que se trataba de una mujer. Su linaje es muy similar al de otras muestras del Neolítico antiguo halladas en Iberia y no tanto al de otros individuos del Neolítico medio, con casi un 90% de su material genético relacionado con el de poblaciones neolíticas de Anatolia y un 10% de su linaje relacionado con europeos del Mesolítico. También sabemos que era intolerante a la lactosa, como los demás individuos de su época”.

John Cortés con el equipo que trabajó en la reconstrucción de Calpeia

Por otra parte, al menos tres cráneos de la Edad del Bronce descubiertos en Gibraltar pertenecieron a varones, que no estaban relacionados entre sí pero fueron enterrados en la misma cueva, Bray. Datados entre 2.000 y 1.500 AC, no cuentan con ninguna relación familiar cercana pero si tienen una conformación genética muy similar al de otras muestras de la Edad del Bronce obtenidas en la Península Ibérica.

Estos restos no sólo han proporcionado información acerca de su apariencia física y ciertos aspectos de su fisiología, sino que los hallazgos han proporcionado la primera oportunidad de comparar información genómica antigua de la Península Ibérica con los registros históricos.

El trabajo se publicó online en Science por parte de un equipo internacional de 111 personas liderado por investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard (Harvard Medical School) y el Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona. El equipo de Gibraltar que participa en el proyecto incluye a Clive Finlayson, Geraldine Finlayson, Stewart Finlayson y Francisco Giles Guzmán. Gibraltar cuenta con dos instituciones representadas en el artículo: el Museo Nacional de Gibraltar y el Instituto de Ciencias de la Tierra y la Vida de la Universidad de Gibraltar.

Los análisis indican que, desde el 2.500 AC y durante unos 500 años, se produjeron acontecimientos sociales de gran impacto que transformaron el linaje ibérico hasta hoy: “Esta es una de las principales pruebas de un sesgo de género durante el periodo prehistórico obtenidas a partir de estudios de ADN” añadió Íñigo Olalde, investigador postdoctoral del laboratorio de David Reich en la Facultad de Medicina de Harvard y primer autor del estudio.

“Resulta sorprendente como la tecnología de ADN antiguo, combinada con información sobre arqueología, antropología, lingüística y el estudio de registros históricos, es capaz de dar nueva vida al pasado” manifestó David Reich, Profesor de genética en el Instituto HMS Blavatnik, investigador del Instituto Médico Howard Hughes y coautor del estudio.

El equipo analizó genomas procedentes de 403 iberos antiguos que vivieron aproximadamente entre el 6.000 AC y el 1.600 DC, 975 individuos de fuera de la Península Ibérica y unas 2.900 personas contemporáneas. Entre estos sujetos se incluyó a un individuo que vivió en Gibraltar alrededor del 5.400 AC y a tres que vivieron en Gibraltar entre el 2.000 y el 1.500 AC.

“Resulta increíble lo que las nuevas tecnologías están descubriendo. Cuando excavamos los restos de estos individuos, hace más de diez años, nunca habría imaginado que hoy en día estaríamos hablando acerca de su ADN” declaró en su día Fran Giles, arqueólogo y Director Científico del Museo Nacional de Gibraltar.

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2 respuestas

  1. Hermosa e interesante la historia del hombre de ámbar(la piedra semipreciosa más misteriosa)y de Calpeia. De qué ilustre estirpe venimos los campogibraltareños. Chapeau por esos estudios.

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