Trepidante actuación de La Musgaña y Vanesa Muela en Tarifa Folk

La segunda edición del Festival será clausurada hoy por el grupo granadino Lombarda

Cuando Carlos Beceiro sacó su zanfoña en el escenario del Teatro Alameda de Tarifa, en la noche del sábado, pocos podían adivinar que al numeroso público le aguardaba hora y media de un trepidante recital de La Musgaña, en el que se aunaron la tradición folklórica esencialmente castellano-leonesa con nuevas formas de interpretarla.

La voz de Vanesa Muela –capaz de hacer música con tapas de ollas o cedazos—y ocasionalmente la de Luis Antonio Pedraza –ahora en Got Talent, enseñando como se toca la flauta y el tamboril–, se acompasaron con la guitarra y el bajo de Beceiro o el acordeón y la flauta travesera de Jaime Muñoz. A Tarifa, llegaron por primera vez en su andalura, después de presentar recientemente una exitosa versión escénica del Cid, junto con el actor albaceteño Antonio Campos.

Luis Antonio Pedraza interpreta el tamboril, la flauta o la gaita asturiana, que ha llevado a Got Talent

Por su concierto, preciso y vibrante que pasó revista a su repertorio desde aquel primer disco de 1987, pasaron desde temas recientes del grupo, como “Raitan”, obra de Pedraza, que también llegó a interpretar la gaita asturiana–, a coplas de hilanderas, seguidillas madrileñas, jotas de diverso rango y romances sobre esposas de pastores y mocitas casaderas.

Tampoco faltó una adecuada Rogativa de Valdestillas, en la que se hacían oportunos votos contra la sequía:

Danos el agua, Señora,

aunque no lo merezcamos,

que si por merecer fuera,

ni la tierra en que pisamos.

Si Jesús desde la cruz,

perdonó a sus enemigos,

danos el agua, Señora,

aunque sea inmerecido.

Vanesa Muela junto al acordeón de Jaime Muñoz

El público –la coral polifónica de Tarifa, como le llamó tanto La Musgaña como, el día anterior, Nuevo Mester de Juglaría—aplaudió, cantó estribillos y bailó, como viene siendo costumbre de la casa.

Jaime Muñoz y Carlos Beceiro, fundadores de La Musgaña
Jaime Muñoz y su flauta travesera

Hoy, allí, a partir de las 20 horas, será el grupo granadino Lombarda el que concluya la segunda edición de Tarifa Folk, con probables guiños al grupo local Almadraba, con el que han colaborado ocasionalmente. Sus orígenes se remontan a 1980, cuando sus fundadores decidieron recrear la música medieval y renacentista, pero pronto apostaron por dedicarse a interpretar “canciones rescatadas del olvido y que afortunadamente muchos mayores recordaban, con un sonido actual”. Fruto de aquella primera época, que duró hasta 1992 fueron su legendario LP Lombarda –el primer álbum grabado por un grupo granadino de folk– y el single La Fuente de los Cantos, muy centrados en el folklore de La Alpujarra cuyos trovos ya había intentado rescatar Carlos Cano, una década antes, en su LP, “A la luz de los cantares”.

Tras una ausencia de varios años, en el año 2000, el grupo reaparece con un nuevo CD, con el mismo título. En esta nueva época el grupo se amplía pasando de su formación inicial de cuarteto o quinteto, a un octeto y una mayor carga musical. Para la grabación de su primer CD en esta segunda época han contado con la colaboración de músicos de la talla de Paco Vegara, de Almadraba, Arturo Cid, Günter Vogl, Isabel Maynés y una veintena de intérpretes. Su geografía musical se ampliaba entonces a la totalidad de la provincia granadina, con un riguroso trabajo de campo.

En 2003, Lombarda editó un nuevo disco basado en la música tradicional andaluza, bajo el título Dalequetedale, incorporando un panel de temas propios de distintos lugares del mapa popular andaluz, desde coplas del afilador, cantos de aguilando, canciones infantiles, cantos de mecedor, o de ánimas, etc. Entre los colaboradores, volvió a figurar Paco Vegara, pero también en algunos momentos de su historia se incorporaron otros dos almadraberos, Carmen Tizón y Mariluz Díaz. En aquel álbum, se dejó notar la presencia de Carlos Beceiro, de La Musgaña, Manuel Luna, el histórico Eliseo Parra y el mítico cantaor granadino Enrique Morente.

En abril de 2005, grabaron un álbum en torno a la vida de Mariana Pineda, con motivo del bicentenario de su nacimiento y con cameos de artistas de la talla de Amancio Prada, Joaquín Díaz o el Nuevo Mester de Juglaría, que se habían ocupado ya de los romances dedicados a la heroína liberal por excelencia.

Un año después, con el álbum “Pipirigaña”, con la participación de María Galiana y Antonio Banderas, recopila una antología de folclore infantil de Andalucía, otro de sus focos de atención investigadora y divulgadora.

Desde su creación, han ampliado sus horizontes geográficos, así que no extraña que congenien canciones como La chacha Marihuela, Las señas del esposo o el Romance de Clara, con mudanzas de corro y de “merendica” y romances como el de Don Bueso o la Mora Cautiva. Sin embargo, también han sido capaces de versionar incluso un tema del italiano Angelo Branduardi, “La feria del Este”.

Con algunos cambios entre sus integrantes, Lombarda seguirá grabando recopilatorios e inéditos, como las coplas dedicadas a los oficios, hasta llegar a uno de sus más recientes espectáculos, “Los viajes de Lúa”, una vuelta al mundo, como ellos mismos dicen, “a través de los ritmos, melodías y soportes con los que se construyeron instrumentos destinados a la liturgia, invocación espiritual, cortejo o diversión”.

A partir de ahí, los hermanos Sixto y Francisco Javier Moreno –que son quienes quedan del núcleo fundacional de Lombarda—impulsaron un centro etnográfico musical que lleva el nombre del grupo en el municipio alpujarreño de Lobras.

Allí se pueden contemplar los 500 instrumentos de su colección, entre ellos los utilizados en “Los viajes de Lúa”. La madera, caña, bambú, calabaza, coco, semillas, pieles, cuernos, barro, piedra o el metal son algunos de los materiales utilizados en su construcción.

“Cada pueblo crea instrumentos usando los materiales que tienen a mano en su entorno, dotándolos del sonido y la forma que mejor se adapta a cada instrumento y a la razón histórica por el que fue creado”, afirman como presentación de ese centro de interpretación en el que se exhiben “instrumentos de diversas procedencias, ofreciendo al visitante una muestra de la capacidad e ingenio del ser humano para crear esta gran diversidad en cuanto a formas, diseños y materiales de los mismos”.

Otro de sus proyectos es Lombarda Íntimo, donde participan solo tres de sus componentes, los hermanos Moreno y Rosa Moleón, conciertos didácticos donde a través del cancionero más representativo de las distintas estaciones del año y las labores del campo o del calendario tradicional van mostrando los distintos instrumentos musicales utilizados habitualmente, o los que se han utilizado históricamente en estos menesteres: ya sean uñeros, almireces o botellas de anís del mono, como en el chacarrá tarifeño.

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