Tito Muñoz presenta «El Gran Strómboli», versos con magia

El autor barcelonés reside desde antiguo en Algeciras, donde sus versos hallarán refugio mañana, en la guitarra paisana de Luis Balaguer

«Se advierte al lector que de estos versos se sale con arañazos y moretones. Su uso excesivo puede dejar secuelas», escribe su amigo Joan Manuel Serrat sobre “El Gran Strómboli”, el nuevo libro de poemas escrito por Tito Muñoz (Barcelona, 1956), que será presentado mañana viernes, a las 20 horas, en el Café Central de Algeciras.

Portada del nuevo libro de Tito Muñoz

Ligado a la música desde antiguo –sus letras han sido interpretadas por el propio Serrat, por Victor Manuel, por Los Salvajes, por Carmen de la Jara o por Paco Cifuentes, entre muchos otros–, durante su presentación algecireña estará acompañado por la armonía paisana de Luis Balaguer, un guitarrista mestizo, impecable en su ejecución y en sus composiciones, que actualmente reside en Jerez de la Frontera. Muñoz, en cambio, volvió hace tiempo a Algeciras, una ciudad en la que no sólo guardaba recuerdos sino amigos y ahí sigue, veinte años después, contemplando la Bahía no muy lejos del Punta Europa. Hasta allí le llevó una cumplida biografía que va desde su prestigiosísimo estudio publicitario en Barna a la producción del disco «Tarrés», del propio Serrat.

Serrat interpreta «De cuando estuve loco», canción basada en un poema de Tito Muñoz

En los nuevos versos de Tito Muñoz, publicados por Renacimiento, convive su lado más canalla con una memoria nada melancólica, un balance de vida entre festivo y crepuscular, que ha sido glosado en su prólogo por Luis Alberto de Cuenca, un viejo amigo y lector, de largo aliento. Por los textos novedosos de este catalán charnego, afincado en Algeciras, donde veló armas teatrales durante su juventud, circulan Camarón de la Isla o Javier Ruibal, con quien nos ha dejado canciones tan cómplices como “Los mares del Surf”, contra la especulación urbanística en la costa del Estrecho.

Mucho amor y mucho desamor, mucho sexo sin desexos, he ahí la materia con la que están hechos los sueños del autor de, entre otros títulos, Sirenas en conserva (Cuadernos del Bronce), Metralla (Visor), Treinta de febrero -prólogo de Joan Manuel Serrat- (Visor), 29 Dry Martinis (Edhasa), 5/7/5 Haikus (edición limitada para bibliófilos con litografías realizadas a mano por Esteve Fort), Una hawaina con un ukelele -prólogo de Luis Alberto de Cuenca- (Editorial Cáliz Verde), Sobras escogidas (Vitrubio), Reglamento del caos -prólogo de Raquel Lanseros- (Ediciones En Huida), o Retorno a Moulinsart (Verso&Cuento, Aguilar, 2020)

Canción compuesta a pachas entre Javier Ruibal y Tito Muñoz

En este nuevo libro, eso dicen, rinde homenaje a la magia de la realidad, ese truco de ilusionista que ofrece lo cotidiano a través de su mirada. Bajo el poderoso influjo del cine y del rock and roll, con la rendición a la vida cotidiana y la utopía del mundo, el demonio y la carne, Tito Muñoz define a su personaje en el poema que sigue:

Me llamo Stromboli

Dos enanos en una coctelera,

la bailarina girando sobre el pony,

Tom Waits borracho en la celda de al lado,

el sombrero de cuero, la cu de corazones.

Palabras engarzadas en un collar magenta

que ceñirá tu cuello en plena madrugada,

gasolina en el tanque para llegar a Tánger,

laca, cosméticos, sonido de tacones.

En el jardín botánico te matará un poema

mientras rozas orquídeas de nombres imposibles,

la luna llena dibujará una sombra,

justo la que requieres en el suelo tendida.

Y en esta confusión de lentejuelas,

de caniches pasando por los aros en llamas,

yo lanzaré cuchillos a una silueta blanca,

precisos y certeros, sólo rozando el alma.

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