Superman en el Planeta Calpe

El escritor y periodista Oscar Lobato nos ofrece este viaje al corazón militar de Gibraltar, afectado por la kryptonita de los cambios geoestratégicos
Gibraltar visto desde las instalaciones del grupo de misiles SAM del Ejército español en Campamento, en San Roque


A fines del 2014, Superman aterrizó en el planeta Calpe. En realidad, se trataba del actor Nick Cavill, quien había encarnado al Hombre de Acero en el cine el año precedente. Cavill —cuyo hermano era teniente coronel de infantería de marina (Cuerpo de Marines Reales) — llegó para competir en una carrera en pro del Fondo Fiduciario de Beneficencia de la Marina Real.

Mientras cámaras y flashes seguían al intérprete, dos discretos funcionarios bajaron de la misma aeronave con una encomienda diferente. Su misión era comenzar a instruir un prolijo informe sobre las necesarias remodelaciones del equipamiento de “Colina Ventosa”. Tal es el mote de la Estación de Señales de la Colina del Molino (Windmind Hill Signal Station), sita en las alturas meridionales del promontorio yanito.

Cuando Superman visitó Gibraltar, la ciudad no era ya el ajetreado aeródromo de la RAF; ni tampoco el puerto base de la Fuerza H, la flota de navíos que protegía los convoyes aliados a Malta y estorbó el acceso de los buques alemanes a aguas atlánticas durante toda la Segunda Guerra Mundial. Una militarización que comportó la requisa de la mayoría de viviendas de la ciudad y la salida de hasta unos 15.000 civiles gibraltareños —declarados “población no esencial”— que se vieron removidos, primero a Marruecos; y luego a Jamaica, Azores, Inglaterra, e Irlanda del Norte.
Pero aunque los tiempos hubiesen cambiado y ya no acogiera acorazados, cruceros y destructores; el Peñón seguía siendo esencial para la Royal Navy. Lo afirmó categórico en 1989, el almirante William Staveley, a la sazón comandante en jefe de la armada británica: “Si Gibraltar no existiera tendríamos que inventarlo”. Y eso hicieron. Aquel año, el ministerio de Defensa británico gastó seis millones de libras (8.040.000 € a la cotización de la moneda europea de entonces), para convertir la Roca en un auténtico portaaviones…inmóvil. Toda su actual arquitectura de sistemas C⁴I² (acrónimo OTAN para Mando, Control, Comunicaciones, Computadoras, Inteligencia e Interoperabilidad) se conforma de forma análoga a la de cualquier portaaeronaves británico.

Finalmente aquel expediente —comenzado a instruirse en coincidencia con la arribada de Superman— vería plasmada sus propuestas en 2017, con la instalación de avanzados equipos, en teoría para control y comunicaciones del tráfico marítimo. Y aunque dos millones de libras esterlinas se antojen un precio excesivo para radares navales, todo es cuestión de estirar bien el presupuesto. Tanto, que incluso dio para una red encriptada de enlace vía satélite y sobre la propia estación se ve un mástil con antenas de contramedidas electrónicas, similar a los que dotan a la mayoría de los modernos buques de la Royal Navy. De otro lado y aunque gran parte de su personal sigan perteneciendo a la marina británica, Windy Hill ya no informa al Almirantazgo, sino directamente al Mando de la Fuerza Conjunta en Northwood (Hertfordshire, Inglaterra), órgano interarmas cuyo cuartel general se inauguró hace apenas diez años.En cuanto a sus capacidades de captación de inteligencia electrónica, baste decir que el Peñón sigue catalogado operativamente como “avanzadilla esencial” en la renovada red Echelon 2, ese entramado de bases e instalaciones militares y civiles, dedicado a esculcar por todo el mundo cualquier tema que ataña a los intereses de EEUU, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda (los famosos Cinco Ojos).

Las nuevas circunstancias geopolíticas —con el añadido del abandono de Gran Bretaña de la Unión Europea—, han incrementado la avidez en recolectar de datos por parte de los servicios de inteligencia británicos que incluso han tocado todos los palos posibles. Un ejemplo, cuando la Delegación en Algeciras de la Oficina para Gibraltar del Ministerio de Asuntos Exteriores español comenzó a funcionar, la mejor oferta de calidades y precio para sus instalaciones de comunicación y telefonía provino de BT España, la filial española de British Telecom. El planeta Calpe nunca deja de sorprender.

Fotografía de Gibraltar, visto desde la base de misiles SAM de San Roque, obra de Oscar Lobato

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