Santo Tomás y la forma de vivir

Todas las religiones insisten en recordarnos lo efímero de la vida, asegura Paloma Fernández Gomá en este artículo, pero los seres racionales, como asegura el santo de Aquino, tiene libertad de elección sobre como afrontarla

Que estamos de paso en esta vida es un hecho consabido y una certeza. Si bien ya se encargaron en el medievo de recordárnoslo. Y las religiones parecen haberse puesto todas de acuerdo para que no se nos olvide lo efímero de nuestra existencia. Y así llevamos caminando siglos para desembocar en el mar actual donde el carpe diem se viste de fortaleza,  afrontando nuestra sociedad con gran viveza, sin  dejar nada para la otra vida; pues todo se consuma en ésta y después hay un «allá donde estés» que no se sabe bien si puede ser en la morada de las estrellas, en el fondo del mar o en el lodo.

Todo queda en una nebulosa de incertidumbre y por si acaso la sociedad en tropel invita a no dejar nada para mañana y vivir a tope. Vivir la vida.Ciertamente vivir la vida es bello. Disfrutar del día a día y cumplir con los ideales, para aquellos que los tengan. O también vivir la vida, arrastrando el día a día, con escasez y penuria, para otros.El caso es no desfallecer ante la mañana que comienza difícil para unos y plácida para otros. Porque después llegará el camino sin retorno, y para qué esforzarse demasiado si luego no queda nada.

Por no quedar, casi ni quedan las buenas costumbres de dar las condolencias cuando alguien se despide de esta vida.Pero en este camino de desapego que entre todos hemos ido marcando en la búsqueda de la felicidad, queda algo que es de perplejidad: la alfombra roja que se suele sacar cuando se despide a alguien de cierto reconocimiento público. Pues si en vida no hubo tiempo,  cuando llega la  muerte todo se torna en homenajes. Se me viene a la mente el refrán: «después del burro muerto la cebada al rabo».  Pero, en fin,  esto parece ser parte inseparable de la condición humana.

No dejo de pensar que es por el ornato personal de quien lo concede, más que por la persona fallecida. En vida es cuando se deben dar los reconocimientos, si éstos son merecidos y sino callar para siempre, como se dice o se decía en la celebración del matrimonio .En fin, sean ustedes quienes «pongan el cascabel al gato» porque hay tanta tela que cortar a este respecto que una servidora solo pretende vivir la vida sin lastimar a nadie y acostarse cada noche con los deberes hechos por «si las moscas» que ya son muchos años batallando, y no de sabe cuándo llegará tu hora. 

La vida que tenemos es solamente una y habrá que procurar vivirla de la mejor forma, sin excesos y sin causar daño a nadie, dejando descansar a nuestro ego, para que no termine arrollándonos.Como decía Santo Tomás de Aquino:  «un ser humano tiene libertad de elección en la medida que es racional». Así pues y pensando en las palabras de un sabio de la iglesia, filósofo e ilustre teólogo les dejo que piensen en la frase de Santo Tomás y que cada uno  elija  su forma de vivir la vida.

Paloma Fernández Gomá, escritora y profesora
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