Rosh Hashaná: el año nuevo judío se celebra de domingo a martes

Las comunidades hebraicas de Gibraltar y Ceuta se adentrarán en su año 5873

La comunidad judía del Estrecho de Gibraltar, como en otras partes del mundo, celebrará Rosh Hashaná o Año Nuevo de domingo a martes, con arreglo a su calendario: es el año 5873 y en estas jornadas, que concluyen con el Yom Kippur, la festividad más importante de la comunidad, se conmemora la creación del alma del primer ser humano.

Se trata de una festividad religiosa y familiar, reflexiva y gastronómica: la comida y el perdón son partes esenciales de esta preparación para el año venidero.

El presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Juan Vivas, como viene ocurriendo habitualmente, ha felicitado a la Comunidad Israelita de Ceuta, que forma parte de la Federación de entidades israelitas de España y que inicia su año nuevo en la noche del domingo 25 de septiembre, con la salida de las primeras estrellas.

Juan Vivas ha subrayado que es una festividad propicia para hacer balance del año transcurrido, pero sobre todo para transmitir los mejores deseos, «y los míos son de corazón, que este año sea de felicidad, de bienestar, de salud para todos, y en el que se cumplan todos los sueños».

«Es verdad que se están viviendo momentos difíciles, nadie lo niega, pero tiene que ser también un año de esperanza en que nuestra querida tierra siga  siendo un lugar de respeto, de convivencia, de concordia entre todas nuestras comunidades. Y para que todos juntos, uniendo todas las manos, los corazones y las voluntades, sigamos construyendo un futuro de esperanza y estabilidad, el que los ceutíes se merecen, que nos haga generar confianza en el porvenir para todos. Y estoy convencido de que lo vamos a lograr»

En Ceuta, en la actualidad, existe un Centro Comunal donde se ubica la Sinagoga “Bet-El”, inaugurada el 25 de Marzo de 1.971 que es consecuencia de una refundición de tres pequeñas sinagogas existente en la Ciudad anteriormente, y que se encuentra ubicada en la C/Sargento Coriat, héroe nacional de la 1ª Guerra de África, un ceutí de familia hebrea. Los primeros judíos en llegar a Ceuta lo hicieron en torno al siglo IX y, en época reciente, tras la expulsión de Sefarad, volvieron a Ceuta y a Gibraltar, a finales del siglo XIX.

La festividad de Rosh Hashana, que significa “Cabeza del Año”, comienza con la puesta de sol del 25 de septiembre, y se extiende durante los primeros días del mes Tishri: el 26 y 27 de septiembre. Con esta fiesta, la comunidad judía celebra la creación del mundo y del ser humano.

“Son unos días de balance espiritual, en los que las personas realizan un examen de conciencia sobre las acciones del año que se cierra y se disponen a pedir perdón a Dios y a los semejantes agraviados. De esta forma, se reflexiona para dejar atrás las aflicciones del año pasado y encarar con energías renovadas el siguiente”, explican las comunidades hebreas.

En este contexto, “los creyentes harán sonar 100 veces el shofar, un instrumento litúrgico fabricado con el cuerno de un carnero, cabra, antílope o gacela que representa la liberación del sometimiento del pasado y cuyo invita a ‘despertar’ la conciencia de las personas con el fin de arrepentirse de los malos actos y volver a Dios. Asimismo, la tradición manda que, en todos los hogares judíos, las chicas enciendan las velas y reciten bendiciones”.

Durante Rosh Hashaná, al igual que con Shabat, los judíos devotos también se abstienen de participar en ciertas actividades, como usar dispositivos eléctricos o electrónicos, conducir o escribir. En su lugar, suelen asistir a los servicios de oración en la sinagoga.

En Rosh Hashaná también se comen algunos alimentos especiales que simbolizan bendición, como, dátiles, manzana con miel, granada, calabaza y muchos alimentos dulces, con el fin de buscar que el año que comienza sea “tan dulce como la miel” y “próspero como la granada, repleta de granos frescos y deliciosos”. Tampoco puede faltar la jalá, el característico pan trenzado judío.

Sin embargo, el plato más tradicional es el gelfilte fish, que suele ser pescado molido con cebolla, zanahoria, perejil, sal y pimienta. Suele cocinarse horneado en forma de bastón o hervido en forma de albóndigas. El pescado blanco representa la fertilidad, prosperidad y liderazgo en la familia. En cuanto al postre, se sirve el leicaj, un dulce a base de miel que combina huevo, azúcar, canela, té y aceite. Es esponjoso y de forma circular.

Contrariamente a lo que mucha gente piensa, Rosh Hashaná no celebra la creación del universo, sino más bien la creación del alma de Adán (Adán) en el séptimo día.

Algunos judíos tienen la costumbre de visitar un cementerio el día antes de Rosh Hashaná y orar a Dios ante las tumbas de los tzadikim (justos). Después de hacer la bendición «Hamotzi», es habitual mojar el pan en miel, simbolizando nuestra oración por un buen y dulce año nuevo.

Luego, después de comer el pan, se toma una manzana y sumergiéndola en miel, se formula una bendición en la manzana (ya que «Hamotzi» no cubre la manzana.

“En Rosh Hashaná, comemos alimentos que simbolizan las cosas buenas que esperamos para el próximo año. Contemplamos lo que simbolizan estos alimentos y nos conectamos con la fuente de todas las cosas buenas”, aseguran desde la comunidad sefardí.

Los judíos volvieron a Sefarad durante el siglo XVIII, a través de Gibraltar, bajo soberanía británica. En 1729 los ingleses llegaron a un acuerdo con el sultán de Marruecos permitiendo que los súbditos judíos el sultán pudieran residir legalmente en Gibraltar, pero no contaron a los judíos en el censo oficial. En 1749, los británicos dieron oficialmente a los judíos el derecho de establecerse en la isla de forma permanente y llegó a la colonia un Rabino de Londres para establecer una congregación y construir la primera casa de culto judía. En ese momento vivían en la colonia aproximadamente 600 judíos, en su mayoría de ascendencia hispano-marroquí. En muchos casos, los descendientes de esas familias siguen residiendo en Gibraltar hasta la actualidad.

A lo largo de los siglos XVIII y XIX, la comunidad judía de Gibraltar continuó creciendo y los líderes de la comunidad construyeron otras tres sinagogas. A mediados del siglo XIX, la población judía alcanzo su punto máximo de entre 1.500 y 2.000 personas, ya que ahora ronda el millar. A pesar de tan reducido censo, la comunidad judía de Gibraltar cuenta con una impresionante infraestructura, con cuatro sinagogas activas (todas ortodoxas), escuelas judías, una mikve y negocios y restaurantes kosher.

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