¿Por qué el PSOE de Algeciras dice no al protocolo para recuperar el Gobierno Militar?

El antiguo edificio de Algeciras y la Comandancia de Obras, envueltos en controversia por el convenio con el ministerio de Defensa. El autor del artículo, viceportavoz en el Grupo Municipal del PSOE, explica aquí la posición de su formación política, contraria a dicho protocolo


Así no. Bastaría decir esta dos palabras unidas para resumir la negativa del PSOE de Algeciras al protocolo de intenciones, que no es un convenio, que el alcalde y senador del PP, José Ignacio Landaluce, aprobó con los votos de la derecha unida en el pleno del Ayuntamiento celebrado el pasado viernes, día dos de octubre. Rechazamos el fondo y la forma.

La recuperación de la antigua sede del Gobierno Militar del Campo de Gibraltar es una vieja aspiración de la ciudad que compartimos y defendemos los socialistas, en la que trabajó también un gobierno local con alcalde del PSOE y a la que se negó en 2010 el Ministerio de Defensa. Esa negativa se ha mantenido durante los gobiernos Rajoy, y ahora se ofrece una opción, mala opción creemos, para conseguir la histórica instalación militar de la plaza general Martí Barroso.

Estamos ante un protocolo de intenciones, pieza inicial de un proceso que tendrá que tener convenio, y ese será el documento sustancial al que luego le tendrán que seguir otros procedimientos legales y urbanísticos. Queda mucho camino por delante, y quien anuncie ya la apertura de otro museo más en la zona del Mercado en Algeciras está engañando a los algecireños, y el primero que lo vuelve a hacer es el actual alcalde, el señor Landaluce.

Lo que hoy sabemos es que si la ciudad adquiere el antiguo gobierno militar es a cambio de que donde hoy se mantiene en pie la Comandancia de Obras, en la calle Muñoz Cobos, junto a la Plaza Alta, puedan construirse pisos. Defensa siempre busca en la mayoría de estos acuerdos -es lícito- ganancias inmobiliarias con cuyos ingresos financiar el sostenimiento económico del propio ministerio. Esta operación va en esa línea. Es lo único que está claro en este momento.

Tanto uno como otro inmueble están cerrados desde hace años. La ciudad tiene una aspiración, sobre todo de recuperación económica y social en torno al Mercado, y desde ahí al resto de la ciudad, pero también Defensa tiene la necesidad de rentabilizar dos propiedades, una de ellas donde el metro cuadrado es de los de mayor valor de toda Algeciras.

El señor Landaluce se ha vuelto a equivocar por el afán desesperado de una fotografía que le pudiera hacer pasar a la posteridad, en sus sueños personales de grandeza. Esta operación que analizamos es un asunto de ciudad que le supera, y que requiere de un diálogo y de un acuerdo unánime que el primero que impide es él, porque está en la creencia de que solo él sabe lo que nos conviene como ciudad y que los demás, sobre todo si no piensan como él, no importan. Y aquí también existen intereses privados, de terceros, a los que construir donde se levanta ahora la Comandancia de Obras les resulta muy atractivo.

Pero antes de llegar a ese final tenemos que pensar bien lo que ganamos, para qué lo ganamos, y lo que damos a cambio, o dicho de otro modo, qué es lo que perdemos. Es fácil negociar si el que más gana es el actual titular de los inmuebles, el Ministerio de Defensa, que los tiene cerrados y que, solo en el caso de la Comandancia de Obras -qué paradójico- está obligado a conservar en buen estado según el catálogo de protección de nuestro Plan General de Ordenación Urbana. No vale que para aceptar la conclusión que nos plantea el alcalde diga que este asunto dura mucho. Habrá perdido la paciencia y le urge cerrar un acuerdo en las que dice únicas condiciones que le ofrecen. Con el tiempo conoceremos todas sus razones.

Así, ha planteado el protocolo de intenciones con el Ministerio de Defensa como un “trágala” para la Corporación Municipal, sin tener un diálogo necesario con todos los grupos políticos porque es un asunto de ciudad, y las condiciones principales que se exponen en el protocolo nos preocupan.

La historia de Algeciras está llena de muy malas y caras decisiones urbanísticas que todavía estamos pagando, y una de las más sonadas, la construcción de un parking en La Escalinata, la tomó también Landaluce cuando cogobernó con el Partido Andalucísta, allá por el año 2000.

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