Picardo: «Estamos a poca distancia de un Tratado histórico»

El ministro principal de Gibraltar confirma que España, como el Estado vecino de la Unión, ejercerá los controles Schengen en el Peñón, con asistencia de la agencia Frontex pero sin cesiones en materia de soberanía

Es probable que haya al menos dos rondas formales más de negociación del Tratado en torno a la futura relación de Gibraltar con el resto del territorio comunitario. Así lo ha anunciado hoy Fabian Picardo, ministro principal de Gibraltar, ante el Parlamento del Peñón, quien concretó que  la próxima cita se encuentra prevista para el mes junio.

«Seguiremos con más rondas hasta que lleguemos a un acuerdo, o hasta que terminemos», respondió Picardo a preguntas de Gibraltar Social Democrats, la oposición mayoritaria. Aunque se siguió mostrando optimista ante una resolución positiva del acuerdo.

Hoy se ha celebrado la primera reunión del Parlamento de Gibraltar, desde el pasado mes de diciembre y en ella, que se presume prolongada tanto por las intervenciones previstas como por la batería de preguntas que plantea la oposición, tras el largo receso sufrido como consecuencia del sobresfuerzo político en las negociaciones del Tratado.

Ante la Cámara gibraltareña, el Ministro Principal afirmó que ya han tenido lugar ocho rondas de negociaciones desde octubre de 2021, con reuniones que, alternativamente, tienen lugar en Bruselas y Londres y cuyo encuentro más reciente tuvo lugar la pasada semana. Y quedarán, el menos, dos rondas más.

«¿Cuál es el estado actual de la cuestión?», se preguntó. Y se respondió a sí mismo:  «La respuesta directa a eso es que estamos a poca distancia de un tratado histórico … entre el Reino Unido y la UE… que, si podemos llegar allí, creará un optimismo renovado en la propia idea europea».

Entre las asignaturas pendientes, siguen figurando “la movilidad de personas y mercancías”: “El diablo está en los detalles, pero los detalles sólo podrán hacerse públicos cuando todo esté acordado”, dijo Picardo, quien descartó que una vez alcanzado el objetivo del Tratado se mantuvieran en secreto, sino que los expondría ante el Parlamento de Gibraltar.

«Permítanme una vez más ser extremadamente claro. El futuro de Gibraltar es exclusivamente británico. Nada en las negociaciones ha puesto esto en tela de juicio ni ha cuestionado ninguno de los principios básicos de la soberanía británica sobre Gibraltar. Y no se nos pide que hagamos nada que pueda cruzar ese objetivo nuestro.» aseguró Picardo, quien reveló que España será quien ejerza los controles Schengen en el puerto y en el aeropuerto de Gibraltar, como Estado miembro de la Unión, más próximo a la Roca. Pero, tal y como se reflejó en el Acuerdo de Nochevieja, durante los primeros cuatro años los llevará a cabo con la asistencia de la agencia Frontex.

La ubicación y la forma de llevar a cabo los controles de Schengen, también ha desvelado Picardo, ha sido una cuestión clave a lo largo de la negociación: “Hemos tenido que determinar qué hará cada agencia relevante para llevar a cabo tales controles –precisó Picardo–. La clave, sin embargo, es que no habrá tales controles en la frontera entre nosotros y España. Es decir, donde se realicen actualmente los controles, no habrá controles».

En su declaración ante el Parlamento, Picardo ofreció un panorama del proceso seguido hasta la fecha, insistiendo en la complejidad “inimaginable” del mismo, dado que están en juego todos los ámbitos legislativos de la Unión Europea. Más allá de esa reflexión, no hubo detalles concretos sobre los aspectos más controvertidos de la negociación, en la idea repetida de que un pulso diplomático no podía mantenerse en público, sino que todo estaba velado por un tejido de discreción y diplomacia.

A su juicio, el futuro Tratado «creará oportunidades para nuestro mayor desarrollo económico y el mayor desarrollo económico de la región que nos rodea, y tal vez incluso más allá, llegando a través del estrecho».

«Los nuevos acuerdos, si se pueden acordar, pondrán la cooperación transfronteriza en una base más definida y segura».

De ser así, se mantendrán las célebres “líneas rojas” de todas las partes, que tengan que ver especialmente con cesiones en materia de soberanía. El Tratado, de producirse, según Picardo, «protegerá nuestro estilo de vida posterior al 86, al mismo tiempo que salvaguardará todos nuestros intereses políticos fundamentales y no pedirá a ninguna otra parte que comprometa los suyos, como ya está previsto en el Acuerdo de Nochevieja».

Picardo citó las recientes declaraciones del ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en el sentido de que las conversaciones avanzaban “a buen ritmo ahora”.

«Las posiciones que estamos alcanzando se están volviendo claras y hay propuestas concretas sobre la mesa», confirmó ante el Parlamento.

Incluso se muestra convencido de que ya hay materia para ir redactando el futuro Tratado: «Estamos llegando al punto de poder señalar soluciones legalmente seguras y protegidas en las diferentes partes de cada uno de los puntos más importantes, que permitirán al Reino Unido y a la UE considerar borradores de textos para el acuerdo en esas áreas. Creo que ahora estamos cerca de poder comenzar la redacción consolidada del tratado en las próximas semanas».

Entre las asignaturas pendientes, siguen figurando “la movilidad de personas y mercancías”: “El diablo está en los detalles”, aseguró Picardo, quien reveló que España será quien ejerza los controles Schengen en el puerto y en el aeropuerto de Gibraltar, como Estado miembro de la Unión, más próximo a la Roca. Pero, tal y como se reflejó en el Acuerdo de Nochevieja, durante los primeros cuatro años los llevará a cabo con la asistencia de la agencia Frontex.

La ubicación y la forma de llevar a cabo los controles de Schengen, también ha desvelado Picardo, ha sido una cuestión clave a lo largo de la negociación: “Hemos tenido que determinar qué hará cada agencia relevante para llevar a cabo tales controles –precisó Picardo–. La clave, sin embargo, es que no habrá tales controles en la frontera entre nosotros y España. Es decir, donde se realicen actualmente los controles, no habrá controles».

Picardo se refirió también en el enorme despliegue de recursos humanos facilitado por el Reino Unido para colaborar con Gibraltar en esta negociación. Respecto a los negociadores comunitarios, el ministro principal agradeció su paciencia “para entender por qué Gibraltar es diferente”. Pero también tuvo palabras cordiales para la delegación española: “Hemos construido una fuerte relación desde la cual resolver estos problemas históricos de una manera que todos ganen en los aspectos no soberanistas y nadie pierda en los aspectos de soberanía».

Fabian Picardo ya había adelantado algunos aspectos de la negociación en otras sesiones del Parlamento

A preguntas del líder de la oposición, Picardo descartó que existiera la posibilidad de patrullas conjuntas en las controvertidas agua de soberanía británica en torno al Peñón y no cree que haya problemas de seguridad por los nuevos controles fronterizos: “Estaremos más seguros en el futuro de lo que estamos hoy”, vino a decir.

En la polémica actual por la exigencia de requisitos Schengen a los británicos residentes en el Peñón que disponen de tarjeta azul, Gibraltar Social Democrats preguntó si el Tratado supondría un acuerdo “para todos los gibraltareños”.

“El ejecutivo está manejando la negociación en beneficio de todos los residentes, independientemente del color de su tarjeta de identificación”, aseguró Picardo, quien confirmó que no había existido advertencia previa al respecto por parte de las autoridades españolas.

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