Gibraltar: Sánchez apuesta en la ONU por un Tratado en crisis por las colas

Fabian Picardo asegura que si España quiere jugar duro en la frontera, podría romperse el proceso y anuncia que no eludirá una consulta popular en el Peñón "en el momento adecuado"

Mientras Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, cerraba prácticamente su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, con una apuesta clara por el Tratado sobre Gibraltar entre la Unión Europea y Gran Bretaña, el ministro principal afirmaba, en el programa Democracia Directa, de la Radiotelevisión de Gibraltar, que si España está tratando de jugar duro en la frontera en las etapas finales de las negociaciones sobre un tratado, podría romper todo el proceso, porque Gibraltar no consideraría que estuviera actuando de buena fe.

A su juicio, España debería evitar caer tontamente en la trampa de aplicar «presión de última hora» en la frontera, como pareciera ocurrir a la luz de las retenciones que vienen produciéndose en el paso fronterizo y que incluso han suscitado las protestas del Partido Popular, en cuanto afectan a los trabajadores transfronterizos.

«Es muy fácil para España, en las últimas etapas de esta negociación, decidir que la mejor táctica a tomar es jugar duro, presionar teóricamente a los gibraltareños, para que de alguna manera nos ablandemos en la negociación –aseguró–. 50 años de experiencia con los gibraltareños les habrán enseñado, si los españoles estuvieran escuchando, que presionar a los gibraltareños no logra otra cosa que asegurarnos de que nos demos cuenta de que podríamos no tener amigos al otro lado de la mesa de negociaciones. Espero que no estemos viendo a España caer tontamente en la trampa de pensar que la presión en el último minuto ayuda. La presión en el último minuto podría romper esto porque podría hacer que los gibraltareños piensen que es la misma España de siempre que hemos visto en 84, 67 y 69. Creo que no es la misma España de siempre, pero la prueba del pudín siempre está a la hora de comerlo, desafortunadamente».

Con todo, Fabian Picardo se mostró convencido de que las retenciones de tráfico y de transeuntes en la zona fronteriza se están produciendo «por accidente en lugar de por diseño, pero que si son por diseño, encontrarán a gibraltareños que crean que no tienen amigos al otro lado de la frontera».

«También es cierto que este tratado, si surge, cambiará nuestra relación con la Unión Europea muy materialmente, y el hecho de que estemos en la etapa en la que estamos surge de una decisión tomada en un referéndum en 2016 –aseguró a Radio Gibraltar–. Así que creo que hay un momento adecuado para plantear las cuestiones que el tratado dará lugar en un referéndum. Nadie me va a encontrar interponiéndose en el camino del pueblo de Gibraltar expresando sus puntos de vista, especialmente sobre el producto del trabajo que he dirigido, en el contexto de un referéndum. No voy a rehuir someter ese producto de trabajo a un plebiscito, un referéndum del pueblo, pero creo que tiene que hacerse en el momento adecuado, de la manera correcta y de una manera que esté diseñada para empoderar a Gibraltar y a los gibraltareños de la mejor manera posible, en el mejor momento posible».

En Nueva York, donde Sánchez recibió la bienvenida de Joe Biden, presidente del Gobierno de los Estados Unidos, Sánchez intervino en el debate general del 77º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Ante el plenario, el presidente español se refirió al contencioso saharaui, sin mencionar expresamente el giro dado por la diplomacia española, que ha mostrado su confianza en la autonomía del territorio propuesta por el Gobierno marroquí: «No podemos arrastrar conflictos del siglo pasado. Y por ello, en lo que respecta a una zona muy importante para España como es el Sáhara Occidental, España apoya una solución política mutuamente aceptable, en el marco de la Carta de Naciones Unidas y de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Y en ese sentido, la labor del Enviado Personal del Secretario General de Naciones Unidas me parece fundamental, y quiero decir que cuenta con el respaldo total del Gobierno de España», aseguró Sánchez, quien añadió: «Mi país, España, va a continuar apoyando a la población saharaui en los campamentos, como ha hecho siempre, siendo el principal donante internacional de ayuda humanitaria a los campamentos de refugiados saharauis».

«Y por otro lado –afirmó a renglón seguido–, como informé en la sesión del año pasado, el 31 de diciembre de 2020, España y el Reino Unido alcanzaron un entendimiento bilateral relativo a Gibraltar en el marco de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Hemos venido trabajando mucho, muy intensamente, desde esa fecha, para que dicho entendimiento sirviera a la hora de sentar las bases de una futura relación de este territorio con la Unión Europea, confiando en que lo antes posible se pueda alcanzar un acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido en relación con Gibraltar».

En este sentido, también dejó claras las líneas rojas que se ha marcado su Gobierno: «Este acuerdo deberá ser plenamente respetuoso con la doctrina de Naciones Unidas sobre dicho territorio con la que España se alinea plenamente. Y también debe ser respetuoso con la posición jurídica de mi país con respecto a la soberanía y la jurisdicción en relación con el mismo. Deseamos, en todo caso, trabajar por el desarrollo de un área próspera, social y económica que abarque todo el espacio de Gibraltar, y también del Campo de Gibraltar».

Captura de pantalla de la intervención de Picardo sobre las colas en la frontera

Sin embargo, la tardanza en un acuerdo sobre el Tratado, que ya supera más de año y medio desde que entró en vigor el Brexit, puede acabar con las esperanzas de un consenso final, en relación con la finalización del periodo en que estuvieron vigentes las medidas de contingencia que permitían un paso fluido por la Verja que ahora se complica, tanto para británicos, como para gibraltareños y trabajadores transfronterizos. Claro que no es el único motivo para que no haya una fumata blanca definitiva cuando la inmensa mayoría de las cuestiones a debatir cuentan ya con el beneplácito de las diferentes partes. Y es que Gibraltar se juega a cara o cruz su futuro: si no hay Tratado, el Brexit duro podría estrangular a su economía pero, sobre todo, a su vida cotidiana, pero la desconfianza empieza a ganar terreno: la posibilidad de que un Gobierno del Partido Popular con o sin Vox pudiera modificar el Tratado, llevaría a las autoridades gibraltareñas a reclamar al Reino Unido que exigiera garantías complementarias en este sentido. Algunas de las condiciones que marca la Unión Europea, como la presencia de policías o guardias civiles españoles bajo el paraguas del Frontex en las futuras fronteras Schengen del puerto o del aeropuerto, podrían provocar la sensación psicológica en el Peñón de que España ha recuperado el control de la soberanía en ambos puntos estratégicos de la geografía local. No sería cierto pero tal vez lo parecería y el gabinete de Picardo se arriesgaría, así, a un fiasco interno como el que cosechó sir Joshua Hassan cuando el acuerdo sobre el uso conjunto del aeropuerto, en 1987.

Así las cosas, ayer jueves tendría que haber concluido en Londres una nueva ronda de negociaciones sobre este asunto, pero no ha tenido lugar. Según Fabián Picardo, no se han llevado a cabo «por razones logísticas», como consecuencia de los funerales de la Reina Isabel II, pero que se programará una nueva fecha.

También sorprende que la entrevista prevista en Nueva York, en el contexto de la Asamblea de Naciones Unidas, entre Pedro Sánchez y la nueva Primera Ministra británica, Liz Truss, tampoco se haya celebrado, oficialmente «por motivos de agenda».

«Si el acuerdo va a ser seguro y protegido, tiene que ser negociado con mucho cuidado y si llegas a un desacuerdo, te ves abocado a un callejón sin salida y tienes que encontrar una manera de evitar ese callejón sin salida que no equivale a una concesión o un compromiso. Eso es lo que creo que todas las partes están haciendo de buena fe y queriendo lograrlo de buena fe”.

El ministro principal de Gibraltar volvió a la teoría del win-win: «Ninguno de los partidos aquí tendría éxito venciendo a la otra parte en los temas fundamentales. Todos tenemos que tener éxito asegurándonos de que todos nosotros hayamos podido tener un tratado que sea seguro para todas las partes y que no requiera que ninguna de las partes otorgue concesiones sobre un tema en el que ninguno de nosotros cederá».

Así, según sus palabras, las asignaturas pendientes para alcanzar el acuerdo final en el que todos confían pero que cada vez suscita más dudas, se refieren a la inmigración y a la gestión de aduanas, pero no así con la soberanía.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

13 − uno =