Operación Whitewall: la mayor red de banqueo usaba una firma en Gibraltar

Detenido en la Costa del Sol el principal testaferro del cártel irlandés de los Kinahan

La Guardia Civil ha desarticulado en los últimos días la estructura española de lo que pasa por ser la mayor red “Hawala” internacional detectada, con capacidad de blanquear hasta 350.000 euros al día. Bajo la denominación de Operación Whitehall, diversas policías europeas, coordinadas por Europol, lograron desarticular «la organización criminal internacional más importante que opera en España dedicada al blanqueo de capitales». Para dicha actividad, la red utilizaba una empresa británica de la que dependía otra, con sede en Gibraltar.

Tras una larga investigación, se procedió a la detención en la madrugada del pasado lunes al cabecilla del clan Kinahan en España, el irlandés Johnny Morrisey, de 62 años de edad, conocido como Johnny Cash por su afición a utilizar dinero en efectivo. En dicho operativo, llevado a cabo por la Guardia Civil en la Costa del Sol Occidental, también fue detenida su esposa escocesa, Nicola, aunque fue liberada el miércoles tras su comparecencia ante un juzgado de Marbella.

Según los cálculos del Instituto Armado, en poco más de un año y medio se cree que ha blanqueado más de 200 millones de euros. Supuestamente tenía una capacidad para lavar hasta 350.000 euros diarios y hay un tercer detenido en España, cuya filiación no se conoce y contra el que se dictó prisión preventiva, al igual que contra Morrisey. Se sabe que hay un cuarto en el Reino Unido, en relación con esta trama.

Al objeto de desmantelar la red, se llevaron a cabo once registros en España y en Gran Bretaña, tanto en Manchester como en Glasgow. Se han intervenido varios vehículos con dobles fondos en su interior, dinero en efectivo y abundante documentación y dispositivos electrónicos, de gran interés para la investigación, motivo que deja esta operación abierta, no descartándose nuevas detenciones.

Bajo la dirección del Juzgado de Instrucción nº 5 de Marbella (Málaga) esta importante operación ha sido llevada a cabo por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y la Unidad Técnica de Policía Judicial, con el apoyo de la Unidad Especial de Intervención (UEI), Grupo de Acción Rápida (GAR), así como distintas especialidades de las Comandancias de Málaga y Melilla.

La investigación, emprendida por el Equipo contra el Crimen Organizado con sede en Málaga de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y coordinada internacionalmente por la Unidad Técnica de Policía Judicial (UTPJ), se inicia tras una serie de actuaciones llevadas a cabo a principios de 2021, en las que se intervino más de 200 kilogramos de cocaína y de cerca de 500.000 € en efectivo en la provincia de Málaga, todo ello a través de vehículos “caleteados”, es decir, con sofisticados sistemas de ocultación en su interior.

Se han practicado numerosos registros tanto en España como en el Reino Unido

Morrisey recolectó grandes cantidades en efectivo pertenecientes a organizaciones criminales que operan en España. Se trata de un sistema antiguo –se remonta a la Ruta de la Seda–, basado en la confianza, para evitar dejar rastro en sistemas financieros o informáticos, pero que lograba hacer llegar a grupos criminales establecidos en distintos países.

Como pantalla utilizaban Nero Vodka, una lujosa marca que promocionaban en espectáculos, restaurantes, fiestas y eventos de toda suerte, pero que, según cálculos de la Agencia Tributaria, sus ingresos no daban para mantener el alto nivel de vida de los detenidos. Nicola Margaret Morrisey era precisamente la directora ejecutiva de Nero Drinks, una empresa establecida en Glasgow y que, según los investigadores, sirvió como fachada. Aunque el domicilio social  de la empresa constaba en el número 4 de Craigpark Terrace, en dicha ciudad escocesa, sin embargo aparecía inscrita desde 2018 en el registro de compañías de Gibraltar con el número de matrícula 117025.

“Los principales miembros de la organización en España, habían creado una lujosa marca de vodka promocionada en espectáculo, fiestas y eventos de discotecas y restaurantes de zonas de lujo de la Costa del Sol, aparentando ser una exitosa marca de bebidas, hechos que se alejaban totalmente de la realidad ya que, según los datos de la Agencia Tributaria, la mercantil no podría estar soportando el nivel de vida de los detenidos”, ha informado la Guardia Civil.

De la misma manera, “habrían fundado otra sociedad en Reino Unido dependiente de otra empresa constituida en Gibraltar, con la finalidad de ocultar la verdadera identidad de los administradores de las mercantiles que eran usadas para blanquear los capitales procedentes de “Hawala”.

“Uno de los miembros de la organización delictiva, que regentaba un negocio de compraventa de coches, era el encargado de proveer de vehículos a este grupo criminal, en los que previamente habría realizado dobles fondos con sofisticados métodos de apertura para que las grandes cantidades de dinero en metálico no pudieran ser detectadas en posibles controles policiales”.

Imágenes de la redada, desde censores térmicos

“Hawala”

“Este milenario sistema financiero, surgió en Oriente Medio con la famosa ruta de la seda, como forma de protección ante los posibles asaltos que podrían sufrir los comerciantes al portar dinero durante sus viajes. Este sistema permitía al viajante, entregar dinero en origen a un “hawaladar” que poseía dinero en el destino del viajante. Una vez llegado al final del trayecto, el viajante se ponía en contacto con otro “hawaladar”, colega del primero, quien tras recibir el código le entregaría el montante, evitando así el viajero tener que portar dinero en efectivo durante todo su trayecto”, explican portavoces de la investigación.

Según la Guardia Civil, “la evolución de estas transferencias informales de fondos a nuestros días pasa por la comunicación por vías encriptadas de códigos, conocidos como “token”, entre los emisores/receptores del dinero y los “hawaladares” que participen en la organización, soliendo ser el número de serie de un billete de curso legal, consiguiendo así que el montante de la transacción solo pueda ser entregado a la persona que porta ese billete único en el mundo”.

“De estas operaciones no queda ningún registro legal ni identificación de los clientes, desconociéndose el origen de los fondos y su destino convirtiéndolas en totalmente opacas al sistema financiero legal. Por este motivo son utilizadas por organizaciones delictivas de todo el mundo, así como por grupos terroristas, sirviendo para ocultar ganancias de procedencia ilícita o para enviar las mismas a paraísos fiscales”.

Momento de uno de los registros practicados a la banda

Tras la pista de Johnny Cash

El principal detenido estaba catalogado como HVT (High Value Target) para EUROPOL, habiendo contando la Guardia Civil con la colaboración de NCA británica, DEA estadounidense, Politei de Holanda y Garda irlandesa y una oficina móvil del Centro Europeo de Delitos Financieros y Económicos (EFECC) de EUROPOL, para la ejecución de la operación en nuestro país.

En los años 90, Morrissey se estableció en Kinsale, en Irlanda, a mediados de la década de 1990, después de haber abandonado el Reino Unido, donde fue investigado por sus relaciones con el crimen organizado. Adquirió un edificio que rehabilitó para abrir un restaurante: para ello, pagó alrededor de 600.000 euros al contado y ahí fue cuando empezaron a llamarle Johnny Cash.

Figura relevante en la vida social de Cork, empezó a despertar sospechas y tuvo que hacer frente a una demanda por más de 100.000 euros en impuestos impagados. Las autoridades le incautaron varios cientos de miles de euros en efectivo, así como vehículos y joyas, bajo sospecha de ser fruto de ilícitos.

La Gardai, la policía de Irlanda del Norte, sospechaba que fue el autor de amenazas de muerte al letrado Barry Galvin, el primer oficial legal de la oficina de Criminal Assets Bureau (Cab), la agencia que investiga el crimen organizado en Irlanda. A partir de dichos hechos, Morrisey huye de allí y reaparece en la Costa del Sol, siempre rodeado de glamour, altas esferas y celebrities, de lo que solía dar cuenta en sus redes sociales, especialmente twitter.  Pasaba por ser un empresario de éxito, pero no lo era.

En el pasado mes de abril, la policía de Estados Unidos le incluyó en la lista negra del cartel de Kinahan, una peligrosa organización irlandesa que dirigen Christy Kinahan y sus dos hijos, Daniel y Christopher Junior. Tanto ellos como Morrisey y otras tres personas fueron incluidos en una relación de sospechosos a los que se aplicaron sanciones financieras.

Según las autoridades estadounidenses, Morrissey trabajó para el citado cártel irlandés  durante varios años,” incluso como ejecutor», al tiempo que facilitaba los envíos internacionales de drogas para la organización desde América del Sur y también se encontraba  «involucrado en el lavado de dinero».

El Departamento del Tesoro estadounidense declaró además que Morrissey era el propietario o el testaferro de Nero Drinks Company Ltd, con sede en Escocia, una de las tres compañías relacionadas con el cártel que ahora están en la lista de sanciones de Estados Unidos.

Morrissey, según dicho Departamento, «le había dado una parte significativa del negocio a Daniel Kinahan para compensar las pérdidas generadas por las drogas incautadas por la policía».

Se practicaron once registros tanto en España como en Manchester y Glasgow

El clan de los irlandeses

El cártel de Kinahan, extendido por varios países, se estableció originalmente en la República de Irlanda, donde algunos de sus miembros se vieron implicados en violentos ajustes de cuentas desde 2015. Para el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el clan de los irlandeses mueve los hilos de numerosas actividades ilegales en Irlanda, el Reino Unido, España y los Emiratos Árabes Unidos. “Organización asesina”, ha llegado a calificarle. Así, el subsecretario estadounidense de Terrorismo e Inteligencia Financiera, Brian Nelson, declaró que la banda «introduce en Europa narcóticos mortales, incluida la cocaína, y constituye una amenaza para toda la economía lícita por su papel en el blanqueo internacional de dinero».

La DEA estadounidense, la célebre agencia antidrogas, ha ofrecido hasta 5 millones de recompensa por cualquier información tendente a la detención de la cúpula del cártel Kinahan.

Los medios de comunicación irlandeses han informado de que tiene prácticamente el monopolio de la importación de cocaína peruana a Europa y controla alrededor de un tercio del comercio total de la droga en el continente. Sus enfrentamientos con el cártel rival, Hutch, habría provocado, al menos, 18 muertes desde 2016, cuando se produjo un intento de asesinato de Daniel Kinahan, en el hotel Regency de Dublín, donde tenía su sede su empresa MGM, que había organizado un campeonato de boxeo con el revelador título de «Choque de Clanes».

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