Nunca es tarde si la obra es buena

El Ayuntamiento de Algeciras pone en valor el inicio de los controvertidos trabajos de reparación en el CEIP Campo de Gibraltar, de La Bajadilla, tras diez años de reclamaciones, manifestaciones y olvido

               El alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, junto a la teniente de alcalde de Educación, Laura Ruiz, que tendría que dimitir horas después por haber sido condenada judicialmente por un delito de intromisión, y el concejal de Participación Ciudadana, Jorge Juliá, anunciaron el comienzo de las obras municipales en el CEIP Campo de Gibraltar, de La Bajadilla.

Nunca es tarde si la obra es buena. A pesar de que la asociación de padres y madres de alumnos del centro lleva diez años reivindicando que se realicen estos trabajos y con el patio del colegio sin poder ser utilizado, durante las últimas semanas, el Ayuntamiento ha resuelto eficaz y rápidamente varios trámites burocráticos para licitar dichas tareas y proceder a la concesión de las mismas.

Así que, en breve, según el consistorio, comenzará “la pavimentación y hormigonado del patio de entrada, para eliminar los desniveles existentes en la actualidad”, así como el derribo, “por petición de unanimidad del consejo escolar del centro educativo con el visto bueno de la dirección del mismo”, del graderío de uno de los patios, “dada la peligrosidad que presenta para sus usuarios, en su mayoría alumnos de muy poca edad, al ser éste de muchísima altura”.

               “En su lugar se compactará la zona con un material que permita la plantación de arboleda, que proporcione sombra adicional y expanda el lugar de recreo que actualmente pueden usar los pequeños”, comenta la delegación de Educación en un comunicado oficial.

               Las crecientes manifestaciones del AMPA y el compromiso alcanzado entre dicha concejalía y dicha entidad, al igual que con las asociaciones de vecinos de La Bajadilla, ha permitido afrontar esta asignatura pendiente, una década después de las primeras reclamaciones.

               Ruiz y Juliá, junto a técnicos municipales, visitaron el centro educativo en la mañana de ayer “para comprobar de primera mano el avance de los trabajos, que se han iniciado por la zona de pavimentación del patio de entrada, con el objetivo de que cuando los escolares vuelvan a sus clases el viernes de la próxima semana y  como ya prometiera el alcalde, la entrada se encuentre acondicionada y en condiciones dignas para recibirlos”.   

               “Ha costado más tiempo del que a todos, el primero a nuestro alcalde, que ha luchado incansablemente por sacar adelante este tema cumpliendo todos los imperativos legales que se nos exigen, que no son pocos, nos hubiera gustado, pero aquí están las máquinas trabajando, como se prometió desde primera hora por parte del equipo de Gobierno que lidera Landaluce, cumpliendo una vez más las promesas que hacemos a los algecireños, porque para todos nosotros, esa es nuestra prioridad, trabajar a diario y honradamente para cumplir todos y cada uno de los compromisos que tenemos con los ciudadanos de Algeciras, desde el primero hasta el último, nos hayan o no nos hayan votado, porque para nosotros todos merecen el mismo respeto, vivan en el barrio de Algeciras que vivan, para el Equipo de Gobierno, todos los barrios de Algeciras son igual de importantes, y estamos trabajando día a día por conseguir fondos y subvenciones que nos permitan, junto a las inversiones propias municipales, seguir mejorando los servicios públicos de todos los algecireños”, recalca Ruiz.

               El Ayuntamiento algecireño ha convertido un retraso de un decenio en una operación exitosa de la alcaldía. Y es que, añade la delegada municipal de Educación, que “en este caso puedo decir que estoy plenamente satisfecha de mostrarle a toda la comunidad educativa que José Ignacio Landaluce y su equipo cumplen su palabra siempre, y que el barrio de la Bajadilla, hoy, con esta mejora en su colegio, obtiene por fin solución a un problema del que ningún gobierno de ninguna administración municipal ni autonómica anteriormente en décadas se había preocupado hasta que José Ignacio Landaluce llegó a esta Alcaldía, una muestra más de que con esfuerzo y tesón, las cosas se consiguen, si tenemos el valor, coraje y voluntad de perseguirlas y trabajar con humildad y con constancia por y para el pueblo de Algeciras”, concluyó la edil, en un efímero alarde que caducaría en parte por su posterior dimisión.

               Jorge Juliá, por su parte, indicó que “doy las gracias a todas las asociaciones de vecinos que han confiado en nuestra palabra”, y se mostró muy satisfecho por el comienzo de estas obras tan necesarias como esperadas por el barrio “y que sin duda vienen a mejorar la imagen del mismo, obras que se complementarán con el resto de trabajos que ya han sido anunciados, como el nuevo centro de salud, o las nuevas luminarias, entre otros”.

Por su parte, Juan León Moriche, vecino de La Bajadilla y colaborador de la asociación de madres y padres del centro, mostró su escepticismo respecto al compromiso municipal: «Las madres y padres y los vecinos de La Bajadilla vamos a seguir vigilantes y preparados para volver a manifestarnos. No nos fiamos de la palabra del alcalde ni de la de su concejala. Nos han mentido muchas veces y hasta que no veamos a los albañiles trabajando en el colegio para arreglar el muro, abrir el patio y arreglar el aula matinal no vamos a parar. No nos fiamos de las palabras de mentirosos profesionales, queremos hechos».

Y añade Moriche: «El alcalde y la concejala deben pedir disculpas a las niñas, niños, madres y padres y a todo el barrio de La Bajadilla. El primero porque lleva once años sin cumplir su palabra, mentira tras mentira, dejando que se deteriore el colegio público y despreciando a la población de este barrio. Y la segunda por haber mentido en reiteradas ocasiones y habernos descalificado e insultado a las madres y padres diciendo que estamos manipulados. Aquí los únicos que han manipulado a la gente son ella y el alcalde, que no han dejado de presionar a las asociaciones de vecinos y a los medios de comunicación para que no se sumen a nuestras protestas».

En cualquier caso, las máquinas ya están en el colegio. Y eso, a fin de cuentas, es lo importante.

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