Nuestros recuerdos

La memoria personal se entrelaza con la colectiva, en este nuevo artículo de Juan Antonio Palacios Escobar

              Nos movemos entre la memoria de nuestros recuerdos , los hechos del presente y los sueños que imaginamos para nuestro futuro. Continuamente, aunque no nos lo parezca estamos modificando  lo que tenemos almacenados en nuestra corteza cerebral, y lo que evocamos del pasado es diferente aunque tengamos la sensación de que es lo mismo.

              Cuando nos sentimos pletóricos y llenos de energía  nos acordamos de todo, nombres , lugares , fechas, emociones y situaciones . Hay momentos en que una música nos provoca diferentes emociones desde la tristeza al miedo pasando por la alegría o la sorpresa.

               Nos transporta al pasado , cuando éramos niños o jóvenes,  y hacernos sentir como aquel entonces. Es como recuperáramos los recuerdos almacenados en relación a la música que oímos, al igual que nos pasa con los olores.

                Hay gente que esconde sus recuerdos y pierde la memoria adrede , glorificando lo inventado y satanizando lo recordado. No es lo mismo sentirse fresco y con energía, que sudado y agotado. Ese cansancio nos priva de muchas evocaciones y estamos deseosos de terminar y alcanzar la meta del equilibrio para sacar las cosas del olvido.

                 Quienes permanentemente están contra todo y contra todos, sus recuerdos se convierten en  una amarga experiencia, y todo se traduce en cifras escalofriantes y desagradables en la que no se sienten seguros y solo nos proporcionan amargores.

                   Nuestros recuerdos son como la guía en el laberinto del olvido, y nos hace sentirnos seguros, nos marca una ruta en el que nos va diciendo quienes somos y como hemos actuado. Con los cambios que introducimos hay demasiados cuentos en nuestros recuerdos, entre lo personal y lo anónimo.

                   Podemos leer lo que rescatamos del olvido de muchas maneras, pero debemos saber separar los puntos seguidos, aparte y  sobre todo saber escribir el final, administrando los poderes y sabiendo cuando hemos de dar el pecho y en qué momentos hemos de apartarnos.

                 Si tenemos un buen estado intelectual , casi seguro que viviremos más años, no tendremos deterioro cognitivo y gozaremos de buenos recuerdos. No olvidemos que si relatamos nuestra historia , todo lo que nos ha ocurrido , podemos hacer de ello una  enciclopedia,, un libro, condensarlo en dos páginas o comprimirlo en un párrafo.

                   Entre remembranzas descubrimos otros mundos pero nos damos cuenta , que todos están en éste. Que no hay evocaciones perfectas ni reproducciones fieles a los recuerdos. Todo está determinado por el proceso, por lo que nos ocurre en el camino y de que manera influye en nuestro ser y actuar.

                        En ocasiones rememorando nuestra historia nos sentimos más livianos, , alegres, dispuestos , y se nos abren otros mundos que nos impulsan a ver de otra manera., que nos invitan a hacernos diferentes preguntas sobre hacia donde nos dirigimos y cual es nuestro punto de llegada.

                        Cuando nuestros recuerdos se hacen presentes, el reconocimiento que buscamos hemos de bañarlo de humildad y agradecimiento. Debemos saber seguir adelante con valentía y decisión y aprender que vivir es hacerlo con otros, que también tienen recuerdos , no contra otros.

                       Si en nuestros recuerdos entendemos el poder como comunicación y participación, nos entenderemos y no fijaremos una relación de dominación  de quien manda y no nos facilita la cogobernanza.

Juan Antonio Palacios Escobar, profesor y escritor
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