Navidad y valores

La autora del artículo extrae lecciones sobre las enseñanzas de la Navidad y lo prontamente que se olvidan

La Navidad llama a nuestras puertas entre luces a medias, horarios para las compras, toque de queda, restaurantes medio vacíos…

El bullicio se ha quedado atrás, las prisas de última hora, las reuniones familiares, los reencuentros, los abrazos, besos y achuchones, los villancicos, las miradas, las sonrisas;  zambombas y panderetas enmudecen (como hace tiempo lo hicieron «los campanilleros» en las madrugadas de Andalucía). Todo ha enmudecido lentamente hasta llegar a este momento. Como si se nos hubiera venido encima una montaña de frío y silencio. Todo ahora es distinto. Y debemos de asumirlo para poder reencontrar de nuevo la Navidad, nos dicen y nos repiten. Y así debe ser. Pero me pregunto si en verdad volveremos a encontrar la Navidad.

La Natividad, el nacimiento de Dios hecho hombre, que cada 24 de diciembre llega a nuestros hogares para recordarnos que el Amor se hizo hombre y por nosotros sufrió hasta la extenuación.  Y como dice la saeta: Cantar del pueblo andaluz / que todas las primaveras/anda pidiendo escaleras /para subir a la cruz. Nosotros los que cantamos y festejamos su Nacimiento por diciembre y en enero nos olvidamos de todo y volvemos a nuestros errores de base,  renunciando al Amor. Porque Amor es renunciar a lo más querido para protegerlo.

Un vacío sin fondo ronda nuestras vidas y nos anuncia a cada instante que debemos ser cautos, para volver en enero a reanudar  la vida cotidiana. Hace tiempo que el hombre se ha mantenido de perfil ante todo lo que ha ido ocurriendo a su alrededor, y sin darnos cuenta la ley natural se ha ido resquebrajando ante nuestra distancia más absoluta y sin hacer nada. La ley de la gravedad fue modificada sin tener en cuenta daños colaterales. Sí, hemos llegado a ser tan osados, incluso temerarios que hemos implantado nuestra ley  de laboratorio en tantos sectores!. Clonamos a la oveja Dolly. Pisamos la luna, conseguimos desalinizar el agua del mar y organizamos viajes turísticos a Marte. Somos invencibles y podemos con todo. Mas bien con casi todo, porque llegado el caso, nos hemos quedado sin recursos y acudimos a medida primarias para detener el covid 19: lavado de manos, mascarilla y distancia.

No hay códigos secretos ni avances tecnológicos en estas  simples reglas que nos negamos, muchas veces a cumplir. Está a prueba nuestra voluntad. Nuestro espíritu de superación frente a la adversidad se cuestiona. Conceptos alejados de los tubos de ensayo se emplean en los laboratorios, con no sé qué finalidad. Nos hemos ido alejando de los valores auténticos.

Paloma Fernández Gomá, escritora y profesora
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