Movimiento Shira

La temporada épica vivida por el Algeciras CF, a pesar de su fallido ascenso, ha logrado refundar la afición albirroja, tal y como relata Fernando Silva en este artículo

          Un amigo de la infancia me contaba hace años, con una expresión divertida en su cara, que había contagiado una noche de parranda a cientos de estudiantes que llenaban una calle de Granada al grito de “Shiiiiiira, shiiiiira”. Todavía hoy hay quienes escriben la palabra como “Sira”, como si fuese la hermana de Siri, la aplicación con funciones de asistente personal de los iphone, o simplemente no saben a qué se refiere.

          Lo mismo debieron pensar hace poco más de una semana los habitantes de Almendralejo, en Extremadura, al oir el grito que coreaban miles de gargantas por las calles de su pueblo, todos vestidos con una camiseta albirroja. A mi me llegó a preguntar una señora si venía de Gijón, que no, o si era del Atlético de Madrid, tampoco.

         Decir “Shira” es resumir en dos silabas la palabra “Algeciras”. Sin ser experto en etimologías, en esto debemos tener un rasgo parecido a quienes dieron nombre a nuestra ciudad a partir del termino árabe isla verde. Oirselo gritar a miles de aficionados en cualquier estadio contiene una mezcla de sentimientos y razones en la que no importa si eres de derechas o de izquierdas, si te gustan o no las cabrillas en tomate, o si eres o no de tal barrio o tal otro. Eres seguidor del Algeciras CF, y si me apuran por extensión es un canto que comparten en algunos momentos seguidores de otros deportes que tienen equipos en la ciudad.

          El equipo de fútbol nos llevó a tentar con los dedos la gloria del ascenso a la Segunda División. Durante diez minutos todos llegamos a pensar que la próxima temporada nos veíamos en la antesala de la gran división futbolera española, la primera. Muchos todavía recordamos incluso cómo, casi al final del partido, uno de nuestros jugadores tuvo la oportunidad de marcar, en carrera y solo ante el portero.

             El Algeciras perdió 2-1 frente a la Real Sociedad B, pero ese solo fue el resultado en el marcador. Lo más importante es que la entidad, el equipo, los aficionados nos sentimos participes de un renacimiento, como de un nuevo ciclo donde esperan sufrimientos -claro que sí- pero donde también aguardan nuevas oportunidades de disfrutar el fútbol con nuestros colores.

             Nos quedamos con la miel en los labios pero, como dice el refrán, no hay mal que por bien no venga y el Algeciras CF, que se encamina a ser una sociedad anónima deportiva con capital burgalés, encara un futuro ilusionante. Lo que ha conseguido en el San Pablo Burgos de la liga ACB de baloncesto el socio mayoritario, el empresario Félix Sancho, es una excelente tarjeta de presentación. Invita a pensar que si sus decisiones y la de los profesionales que le acompañan son acertadas, vamos camino de volver a tener la oportunidad del ascenso que ahora hemos sentido como miel que se queda en los labios.

Malogrado ascenso del Algeciras CF tras una temporada heroica

             Muchos de quienes hemos vivido la experiencia reciente con el equipo en los dos sábados mágicos de Extremadura hemos recordado a quienes fomentaron en nosotros esta bendita querencia por el deporte y el Algeciras CF. No nos hace olvidar en qué trabajamos, cuáles son los problemas de verdad, ni tampoco deberemos olvidar que la pasión por el deporte incluye alegrías y penas, y casi más penas que alegría.

              Sin embargo, como algecireño, disfruté y todavía me dura cuando compartí con miles de paisanos y paisanas este “movimiento Shira”. También contiene buena parte de lo que nos haría falta en muchas ocasiones para conquistar lo que se suelen denominar demandas históricas de la ciudad, esas que acumulamos y por las que me niego a dejar de pelear.

               Forza Shira, tracatrá.

Fotos: Fernando Silva

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