Mohamed VI designa al ganador Aziz Ajanuch para que forme gobierno

El rey de Marruecos, Mohamed VI, designó ayer viernes a Aziz Ajanuch, ganador de las elecciones legislativas, como nuevo primer ministro de un Gobierno que tendrá que conformar a partir de alianzas que aún no parecen definidas. El sistema electoral marroquí, sumamente complejo, no admite mayorías absolutas y los partidos ganadores de las elecciones están obligados a coaligarse.

De hecho, la organización que preside Ajanuch, la Reagrupación Nacional de Independientes (RNI), formaba parte del Gobierno y él ha ejercido como ministro de Agricultura y Pesca, desde 2006. Multimillonario, de 60 años de edad, el hombre más rico de Marruecos después del rey, propietario de la cadena de gasolineras Afrikia y una de las personalidades más próximas al monarca, presumiblemente pacte con la segunda formación en número de votos, el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), fundado, en 2008, por Fouad Ali el Himma, compañero de colegio de Mohamed VI y hoy en día consejero real; o el “virrey”, como le llaman sus detractores e incluso sus partidarios. Sin embargo, aún es pronto para tales vaticinios y existe otra posible opción para una alianza: el viejo partido Istiqlal, el de la independencia.

En Ceuta y Melilla, se sigue de cerca la evolución política de Marruecos, tras la debacle de los islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD): “Que los tecnócratas y próximos a Palacio de la Agrupación Nacional de Independientes (RNI) hayan ganado holgadamente, pasando de 60 a 102 diputados, implicará cambios de caras pero no de políticas, o al menos no de las políticas de soberanía que la Monarquía siempre ha controlado y seguirá controlando”, ha asegurado en un escrito Carlos Echeverría Jesús, director del Observatorio de la Justicia y el Desarrollo (PJD).

Echeverría, a la sazón profesor de Relaciones Internacionales de la UNED, entiende que “los resultados de las elecciones legislativas, regionales y comunales celebradas el 8 de septiembre en Marruecos invitan a realizar análisis e interpretaciones múltiples, pero tendrán escasa o ninguna incidencia en la evolución de las relaciones con España, en general, y en la reivindicación marroquí de los territorios españoles en el norte de África en particular”.

La cercanía a Palacio, entiende, Carlos Echevarría, “apoyan sin fisuras las líneas definitorias de su política interior y, sobre todo, exterior”. Políticas, recuerda el director del Observatorio de Ceuta y Melilla, “entre las que se ubica la insistencia en acabar con el déficit territorial que supuestamente sufre el Reino [de Marruecos] desde su independencia en 1956, incómoda política para vecinos como España y Argelia”.

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

dos × uno =