Marroquíes de España

Rafael Román, en su artículo de hoy, reflexiona sobre la exclusión de España en la Operación Paso del Estrecho de este año, que al margen de las graves perdidas económicas que significa, perjudica a los marroquíes residentes en España

via Viva Cádiz Publicaciones del Sur

En los conflictos internacionales hay  olvidados. Sucede, con mucho  sufrimiento,  en  las guerras. Se ha visto en Somalia, Siria, los ataques yihadistas en el Sahel,  en Nigeria,  Yemen, etc.  Los regímenes dictatoriales o simplemente autoritarios sitúan  los objetivos de Estado  por encima de los ciudadanos. Éstos se convierten en  peones de ajedrez donde las fichas se mueven  en interés exclusivo del Estado autócrata. España vivió hace 52 años un ejemplo de este tipo de situaciones, con el cierre de la verja de Gibraltar. Miles de personas se vieron privadas de ver a sus familiares, de poder trabajar,  establecer un negocio o hacer turismo  por una decisión arbitraria en interés del Estado franquista.

Otra decisión tan despótica como caprichosa del Reino de Marruecos está de actualidad. Se ha suspendido la Operación Paso del Estrecho que facilita el tránsito  desde Europa hacia el norte de África. Una operación de envergadura  que moviliza recursos terrestres y marítimos para transportar más de tres millones de magrebíes, con sus vehículos. Se ha destacado la pérdida de 500 millones de las navieras, o de varios miles  de contrataciones en los muelles o por el tránsito  por zonas de  restauración por toda España, desde la frontera francesa hasta Algeciras, el puerto más preparado.

No se destaca el daño que se infringe a casi el millón de marroquíes  (869.661, según el INE) que viven en España. Representan el 16% de los 5.407.822  de extranjeros. Marruecos es el país que más extranjeros tiene en España. Después, Rumanía, Colombia, Reino Unido, Italia, China y Venezuela. Hay un dato relevante. La edad media de los marroquíes con residencia en España es de 31,7 años y la de los británicos 53,6. Unos son mayoritariamente trabajadores con hijos y los otros son jubilados, en buena medida.

Se quiere escudar tanto  el gobierno marroquí como el ministerio de Exteriores español en la pandemia. No es cierto, porque se puede operar desde Sète -junto a Montpellier-  o Génova. Comporta una discriminación injusta con los marroquíes de España que tendrían que desplazarse al sur de Francia para poder pasar  a Marruecos. Tampoco lo quieren, por el precio,  los residentes en Bélgica o Francia. Una decisión del Estado marroquí contra España que pagan sus ciudadanos. “Lo que no se puede hacer es que paguen el plato roto los ciudadanos”, dicen las asociaciones de marroquíes.

Rafael Román, escritor y articulista
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