Lucía Palma, en las nubes

Una joven creadora sanroqueña expone su obra en dicha localidad

Hasta el 23 de octubre puede verse en la sala de exposiciones Espacio Joven, de la Delegación de Juventud del Ayuntamiento de San Roque, la muestra de Lucía Palma, una emergente artista local.

«Nubes», la pieza que da título al conjunto de la exposición

Graduada en Bellas Artes por la Facultad Alonso Cano, de la Universidad de Granda, realizó un Máster en Arte, Museos y Gestión del Patrimonio Histórico en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y ha protagonizado varias exposiciones individuales, lo que le otorga ya, a pesar de sus pocos años, una reconocida experiencia y un sostenido camino artístico recorrido.

Con esta muestra se adentra en el mundo de la astronomía, un universo en el que tienen cabida meteoros y atmósferas, todo un infinito que explorar con degradados, nubes y polvo galáctico; el firmamento y sus elementos, envueltos en aires que rodean una existencia de otros mundos, pero que son también este. Una alegoría de lo que está más allá, pero cercano y palpitante a nuestro lado.

Piezas de distinto formato se exhiben en esta colección

La experimentación está muy presente en sus propuestas, empleando los panes de oro y de cobre para cubrir superficies que adquieren realces al ser moldeadas, multiplicando los efectos de luces, brillos y sombras. Recoge la tradición ancestral de los dorados bizantinos y góticos -antes de que exploten desmedidos en el Barroco- para adaptarlos a planteamientos contemporáneos, tanto desde el punto de vista técnico, como en el simbólico y significativo. Sus cuadros adquieren esa expresión triunfante, en el que el Sol es el rey del Cosmos y la luz convierte a la obra en un fragmento de la gloria reluciente. Sobre ellos, los planetas surgen como pequeñas esferas donde se concentra su cualidad celeste entre movimientos de gases estratosféricos.

Porque una cierta dualidad tradición-experimentación recorre toda su obra, como puede comprobarse en el tríptico denominado “Luna nueva”, en el que -usando este peculiar y ancestral formato- en el panel central, entre blancos celajes sobre fondo verdoso, aparece nítido el astro, con la rotundidad del círculo, atravesado por un paisaje de nubes, jugando a exponerse-ocultarse. A ambos lados, en los paneles laterales, se abren caminos entre las nubes en un azul purísimo, que tiene mucho de los azules del lapislázuli empleados por los antiguos artistas mesopotámicos y egipcios, pero también de los colores digitales que se pueden obtener con las nuevas tecnologías y que apuntan a la ciencia ficción. En definitiva, siempre es el espacio el que gobierna, sea el real o el virtual.  Pero aquí está al servicio de lo abstracto, de lo sugerido, de la realidad cambiante del éter, de lo perecedero y de las agitaciones del espacio infinito. Y es que los cuadros se alargan hacia el exterior, quedando pintados también los bordes, como el ansia de expansión propia del universo que se representa, como un deseo también de ocupación, de no dar por finalizado el trabajo, la voluntad de no ceñirse a la dimensión acotada, como las ilimitadas galaxias.

El número tres –los impares ganan a lo predeciblemente estructurado- también está presente en “Elementos astronómicos”, tres pequeñas piezas, en pan de oro, que contribuyen a que el ritmo de la tríada se fortalezca, el equilibrio y la simetría, la potencia generadora de la propagación y el crecimiento, el triángulo de la protección y la simbología pagana, cristiana, masónica,…

«Titán», un ejemplo del informalismo pictórico de esta creadora

De gran formato, “Titán”, es una superficie descascarillada –como si fuese una pared que ofreciera su historia en sucesivas capas de pintura, como una cata arqueológica mural- en la que las brumas ocres de su cielo dejan ver un suelo rojizo, porque la artista percibe en el satélite de Saturno similitudes con la Tierra, de ahí el interés por este cuerpo sólido, entre marciano y terrícola. Una alternativa firme y maciza entre tanto vuelo de gases que firmaría el propio Turner. Porque en sus cuadros hay algo de impresionista visión de los acontecimientos en el instante preciso en el que ocurren, de captación del momento irrepetible y, por lo general, las imágenes están veladas, como ensoñaciones, deambulando entre nebulosas y oníricas gasas. Puede dudarse, incluso, si estamos ante un mar de nubes, o un mar de aguas, revueltas y agitadas, en el que las espumas salpican y se esparcen, como ocurre en “Nubes”.

Como soporte utiliza la madera – otro apoyo más en el pasado, como los viejos maestros del Medievo- para acercarse a una textura que huye de lo liso y pulido que, por el contrario, proporciona a la obra contundencia y fortaleza. Las irregularidades favorecen sus argumentos, atrapan las pinturas -que siempre son acrílicas- le dan la propia personalidad que de por sí ya tiene la tabla. Esa es la materia prima sobre la que interviene, a veces, aportando arenas o arrugando añadidos para obtener acabados matéricos en los que se deja seducir por los relieves en esta exposición, que tiene también mucho de geografía, de suelos, de superficies planetarias.

Infatigable creadora, jamás deja nada al azar, cualquier pequeño detalle está pensado y medido en su obra y el resultado final es el fruto de muchas pruebas y tentativas. Siempre está buscando nuevos retos y maneras de acometerlos, así como probando diferentes disciplinas, porque la senda que ha elegido es la del esfuerzo constante de la búsqueda y no dudamos que encontrará otros lenguajes que den cuerpo a otras narraciones, siempre sorprendentes, siempre estimulantes, siempre generadoras de emociones artísticas.

Tríptico «Luna nueva»

En definitiva, esta muestra -a la que animamos a asistir- desarrolla un discurso narrativo, técnico y estético en el que está permitido abandonarse al espacio exterior y al espíritu aventurero de las grandes expediciones siderales. Me pregunto hasta qué punto, las creaciones de Lucía, no son un poema a nuestro maravilloso Mundo. Un canto dedicado a su sobrenatural belleza y a todo el conjunto de estímulos científicos que su conocimiento promueve, antes de que sea aniquilado por sus inquilinos.

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *