Luces en la calle, penumbra en el corazón

La autora del artículo subraya que el Covid ha dado por tierra con costumbres que creíamos incuestionables

Ya en diciembre, miramos hacia la Navidad. Este año distinta y distante. Luces en la calle y penumbra en el corazón: Órgano central de nuestro cuerpo que mueve la conciencia y orienta nuestro cerebro hacia aquello que deseamos conseguir.

Hoy queremos hallar la vacuna y, o, el tratamiento eficaz que destierre de nuestras vidas el covid 19. Ese intruso indecente, que se ha colado en nuestras vidas para zarandear de arriba abajo cuestiones, hasta ahora incuestionables. La muerte de pronto se ha colado en nuestras vidas como una invitada no deseable,  incómoda y persistente. Queremos apartarla, pero se obstina en estar en nuestra antesala y recuerda, una y otra vez nuestra debilidad.

Somos frágiles y nos vamos de este mundo en cualquier momento, con esa autosuficiencia que nos caracteriza. Trepando por encima del otro, con la envidia por antorcha para pisar bien fuerte y hacer daño. Pero no quiero abandonar esta cuestión sin dar mi modesta opinión sobre lo que revelan estas situaciones que estamos viviendo. Y es que se ponen en evidencia  imágenes descriptivas de conductas directas e indeseables, que sin pretenderlo saltan al tablero de las redes sociales y hay insinuaciones, correos, frases y demás formas de expresar lo que somos o sentimos en el fondo de nuestro ser.

Entonces aparecen los clichés, que son oscuros y tienen que ser revelados para ver quién hay en ellos. Y, eureka! ahí está el señor o señora que sólo piensa en sí mismo. Se busca  a él y sólo él cuenta, y no duda en ponerte la zancadilla. Pero como está  en cliché no se ve su imagen real. Son estas situaciones difíciles que vivimos las que ponen a prueba la autenticidad de las personas y dónde se ven los amigos de verdad. Es todo cuestión de revelar la auténtica personalidad o conciencia de quien se hace llamar amigo. Te veían y te daban dos besos, una sonrisa y mucha hipocresía. Ahora la cosa cambia;  hay que ir más lejos. No basta la sonrisa fácil. Hay que actuar o sobre actuar y en estos ensayos de ser amable, puedes quedarte sin «armas» y desvelar tu verdadera personalidad.

En los  laboratorios experimentan con tubos de ensayo. Nosotros, pobres mortales, ensayamos con muestras emociones y desnudamos egos. Nos movemos  por aguas turbulentas y poco conocidas. Ha llegado el  momento de poner a prueba  nuestra auténtica cara con respecto a las  fiestas que se avecinan.  Querer de verdad a los  tuyos en el más  amplio sentido de la palabra:  familia,  vecinos, conciudadanos…No consiste en aglomerarse y  saltarse las normas. Consiste en recapacitar y si es necesario privarse de lo que más se quiere,  hacer un sacrificio ( palabra en desuso) , para poder vencer esta plaga que nos azota.

Paloma Fernández Gomá, profesora y escritora
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