Los fantasmas del hospital vacío

El Ayuntamiento de La Línea y los vecinos de San Bernardo convocarán protestas para que se le asigne una nueva misión a la antigua residencia sanitaria, donde aparecieron fetos y restos humanos depositados en su sala de autopsias

Una semana después del macabro hallazgo localizado en el antiguo hospital del SAS en La Línea –fetos con cordón umbilical, cerebros o pulmones, todos ellos identificados–, sigue sin conocerse la responsabilidad última del olvido de estos restos en la sala de autopsias del viejo edificio. Más allá de un posible caso de negligencia, no parece que existan indicios de delito en este morboso asunto que ha despertado el interés mediático a escala internacional. Los fantasmas no están en el hospital vacío, sino en los despachos donde se han hecho oídos sordos a las demandas ciudadanas, que llevaban más de un año, clamando por la readaptación del inmueble, a nuevas funciones.

La aparición de los citados restos humanos, en cualquier caso, ha atraído mucho más la atención que el olvido en el que se encontraba el antiguo recinto sanitario, a pesar de las protestas y propuestas ciudadanas. Las de los vecinos del barrio linense de San Bernardo, donde se ubica el hospital abandonado tras la reapertura del nuevo, no van a hacerse esperar. Entre tanto, el Ayuntamiento de La Línea de la Concepción ha solicitado sendas reuniones con la Tesorería General de la Seguridad Social y el Servicio Andaluz de Salud de la Junta de Andalucía para buscar una solución al edificio del antiguo hospital, en la avenida Menéndez Pelayo.

Paralelamente a estos contactos con administraciones públicas, el alcalde, Juan Franco, se reunirá hoy martes con la asociación de vecinos ‘La Esperanza’, de la barriada de San Bernardo, para plantear un calendario de movilizaciones de protesta. Al encuentro, asistirá el presidente de dicha entidad, Arturo Valle, así como los distintos portavoces municipales.

“La situación ha llegado a un punto de no retorno y esperamos actuaciones decididas ya, porque la barriada no puede esperar”, manifestó el alcalde, Juan Franco, al término de una reunión con estos últimos, Helenio Lucas Fernández; Juan Chacón y Juan Pablo Arriaga, junto al concejal, Andoni Carrión, profesional del SAS; la teniente de alcalde del área de de Salud, Participación Ciudadana y Bienestar Social, Ceferina Peño y la concejal de Salud, Zuleica Molina. En dicho encuentro, se debatieron las acciones a emprender por parte del Ayuntamiento tras la aprobación unánime en el último pleno de una moción conjunta para la urgente adopción de medidas en el inmueble. En todos los contactos que se mantengan, así se ha decidido, “estarán presentes los portavoces municipales para dejar patente la unidad de acción de toda la corporación”.

El alcalde considera la situación generada por este edificio como “uno de los problemas más graves y serios de la ciudad”, debido a que el otrora motor económico de la zona de San Bernardo “se ha convertido en un auténtico agujero negro que no solo no genera economía, sino que además es una fuente constante de problemas”, señaló.

En estos días, el Ayuntamiento de La Línea, según se especifica por parte del Consistorio, ha conocido que la Junta va a llevar a cabo el sellado del edificio. No obstante, el alcalde Juan Franco estima esta medida como insuficiente, tres años después de su cierre.

En 2018, la delegación de Impulso y Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de La Línea, de la que es responsable el concejal Juan Carlos Valenzuela, redactó de hecho una modificación puntual de elementos del Plan General de Ordenación Urbana actual, en relación a la antigua zona hospitalaria ubicada en la barriada de San Bernardo.
La decisión obedecía ya entonces a la gran preocupación que había generado entre los vecinos y comerciantes de la zona la puesta en funcionamiento del nuevo hospital: «La intención es promover la puesta en valor de las instalaciones de manera que no se vea perjudicada la actividad en la barriada», afirmaron entonces portavoces municipales.

«En concreto, se pretende ampliar los usos permitidos en las parcelas ocupadas por el complejo sanitario para poder dotar de usos a los edificios que en estos momentos se encuentran infrautilizados. La modificación permitiría hacer compatibles usos de servicios generales de interés público, posibilitando la puesta en funcionamiento de dotaciones públicas administrativas, culturales o educativas-«.

Por parte municipal, según recordó ayer un comunicado de prensa emitido por el Cabildo, se han intentado varias opciones, como su conversión en centro universitario o en ciudad de la justicia: “En el primer caso, mantuvieron contactos con la Universidad Católica de Murcia, Universidad Católica de Valencia y Universidad de Cádiz, entidades que descartaron el proyecto por inviable, debido a la complejidad y el coste de la obra en un edificio de esas dimensiones. Tampoco fructificó la idea de una ciudad de la justicia con la ubicación de una nueva comisaría de la Policía Nacional, la sede de los juzgados y la jefatura de la Policía Local, pues las administraciones estatal y autonómica se han decidido por nuevas construcciones en solares exentos”, informaron portavoces municipales.

Otro problema añadido es la existencia de fibrocemento (material que contiene amianto, una sustancia cancerígena) que habría que encapsular con un alto coste económico. Por todo ello, “creo que la opción más viable, por desgracia, sería la demolición”, manifestó el alcalde linense.

Días atrás, Ángela Aguilera, diputada de Adelante Andalucía, anunció que pedirá explicaciones oficiales sobre los restos humanos aparecidos en el antiguo hospital linense. A su juicio, no basta que el delegado provincial de Salud de la Junta de Andalucía, eluda cualquier explicación so pretexto del secreto de sumario y de la investigación abierta: “Hay responsabilidades políticas evidentes ante la dejación de funciones por parte de la Consejería en la protección de este edificio”, afirmó la parlamentaria campogibraltareña.

“Vamos a implicamos en el tema, vamos a exigir responsabilidades políticas y una explicación sobre cómo han llegado los restos ahí”, concluyó Aguilera.

En las redes sociales, la indignación es palpable. Las de la Mesa de Trabajo por La Línea, que agrupa a numerosas organizaciones cívicas locales, recogían el sentir de buena parte del vecindario:  “Aparecen fetos y órganos en el viejo hospital de #LaLínea. Las TV vienen corriendo. Todo el mundo se escandaliza y sorprende. Todos menos la gente de La Línea, que venimos denunciando desde hace años el abandono del complejo hospitalario y de otros edificios del barrio”.

En el último pleno municipal,  se presentó una moción por razones de urgencia relativa al antiguo hospital, “edificio en el que desde su cierre se han sucedido los asaltos, ocupaciones y destrozos que intensifican su deterioro”. El gobierno municipal apuesta, como en otras ocasiones, por implicar a los otros grupos políticos en cuestiones que afectan a toda la ciudadanía. La iniciativa del equipo de gobierno de La Línea 100×100, incorporó, de hecho, modificaciones introducidas por el Grupo Municipal Socialista para su presentación conjunta por la corporación.

La moción aprobada constaba de cuatro puntos:

1. Instar a ambas administraciones, Junta de Andalucía y TGSS, para que, con la mayor celeridad posible, procedan a la devolución/recepción del edificio.

2. Instar a la TGSS a la actuación urgente sobre el inmueble, una vez recepcionado, ya sea mediante la rehabilitación o demolición del edificio garantizando en cualquier caso la inversión para su rehabilitación y conversión en usos compatibles al planeamiento vigente, generando empleo y riqueza en una barriada vulnerable y carente de servicios.

3. Requerir a la Junta de Andalucía para que, en tanto no se produzca la devolución del edificio de la antigua Residencia hospitalaria a la TGSS, tome las medidas oportunas para proceder a su desalojo completo, limpieza y vallado perimetral para evitar actos de vandalismo, ocupación, etc… mediante el establecimiento de un plan de seguridad y protección del edificio que garantice la imposibilidad de acceso al mismo.

4. Requerir a la Junta de Andalucía que depure las correspondientes responsabilidades en relación a la gestión y abandono de los restos orgánicos, material de laboratorio, restos humanos o datos de pacientes (muy protegidos por la LOPD), que han sacado a la luz los videos difundidos en redes sociales.

“No han sido pocas, en estos tres años, las veces que la policía ha tenido que acudir a desalojar el interior, los bomberos a apagar algún fuego que otro, o, como ha ocurrido días atrás, a auxiliar a un grupo de menores que habían accedido al interior y del que no podían salir porque alguien les bloqueó el acceso. Todo ello, sin entrar a valorar los videos que circulan en redes sociales, los restos de pruebas o estudios patológicos, o la desprotección de datos de pacientes, cuyos historiales parece que han quedado abandonados en el inmueble, y que deberá aclarar la propia Junta de Andalucía y la Justicia”, afirmó entonces Juan Franco.

De igual modo, recuerda las reiteradas ocasiones en las que desde el Ayuntamiento se ha reclamado una respuesta al destino final que la TGSS pretende dar al edificio “ya que el barrio, que tenía en la Residencia Sanitaria el motor económico, languidece a la espera de una propuesta, una vez descartada la que hizo el equipo de gobierno de ubicar allí la Ciudad de la justicia y la Seguridad, con juzgados, y comisarías de policía nacional y local.”

En ese momento, Juan Franco aludió a la tardanza de la Junta de Andalucía para devolver el inmueble a la Seguridad Social, ya que, “según la información que nos facilitan desde la Gerencia del nuevo hospital comarcal linense, atendiendo a nuestra petición de 30/10/20, la documentación que reclamó la TGSS se encuentra en su poder desde julio pasado.”

Tras la aprobación por el pleno, el acuerdo se comunicó al Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá; a la diputada nacional, Gemma Araujo; al Secretario de Estado de la Seguridad Social, Andrés Harto Martínez, como responsable de la titularidad, gestión y administración de los bienes y derechos que constituyen el patrimonio inmobiliario y de los valores mobiliarios de la Seguridad Social; a la Directora General de Patrimonio de la Junta de Andalucía, Myriam del Campo y al consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, Jesús Aguirre .

Es la gota que colma el vaso de agua. De hecho, ya llevan casi 4 años cerrada y abandonada también la residencia de mayores. La Mesa de Trabajo por La Línea ya denunció hace un año que «el cierre, primero, de la residencia de mayores de Diputación, y hace dos años, del complejo hospitalario, ha dejado a los barrios de San Bernardo y La Atunara en una situación de máxima degradación. Todas las instituciones deben cooperar para encontrar una solución urgente y de consenso».

En marzo de 2017 cerraba, a su vez, «bajo un fuerte rechazo social, la residencia de mayores de Diputación. En verano de 2018 se trasladaban las últimas dependencias sanitarias del nuevo Hospital Comarcal, cerrando así el Hospital de La Línea y el antiguo Hospital Municipal. Muchos meses antes de este cierre anunciado, vecinos y comerciantes de la zona ya protestaban ante la ausencia total de planes para aquellas infraestructuras. También lo hizo la Mesa de Trabajo por La Línea, que en noviembre de 2018 convocó una concentración a las puertas del hospital para reclamar dignidad para los barrios linenses y soluciones para San Bernardo y La Atunara».

En el olvido, ha quedado el “Plan de Conservación y Rehabilitación de Edificios y Equipamientos Públicos”, dado a conocer cuatro años atrás, en que se recogía el riesgo que corría el llamado Complejo Sanitario de la Atunara: “Lo componen el Hospital de La Línea de la Concepción como edificio principal, el antiguo Hospital Municipal, la sede de Hogar Betania y la residencia de Mayores de la Diputación provincial de Cádiz, cerrada recientemente –podía leerse en dicho documento–. Dicho cierre, unido a la inauguración del Hospital Comarcal, prevista para finales de 2017, suponen una pérdida de actividad del entorno en cuestión que podría suponer una degradación de dicha barriada. Por ello, se hace necesario un plan de intervención en el área, que podría pasar por dotar de contenido (preferentemente educativo, social y formativo) a dichos inmuebles. La reubicación de todas las dependencias del Ayuntamiento, la implantación de una universidad, el traslado del Conservatorio Profesional de Música Muñoz Molleda, la apertura de un albergue juvenil de la Junta de Andalucía o  incluso la creación de un nuevo centro sanitario, serían los futuros usos posibles para los edificios citados de cara a una regeneración de La Atunara y San Bernardo».

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