Los Castañas: nuevo aplazamiento del juicio de nunca acabar

Nuevo aplazamiento del proceso por la Operación Ronal al no llegar a tiempo las grabaciones telefónicas, volcadas por segunda vez

El primer macrojuicio contra el Clan de Los Castañas, iniciado en abril después de varios aplazamientos, va camino de convertirse en el cuento de nunca acabar. Las escuchas telefónicas han vuelto a provocar hoy la suspensión del mismo, hasta una fecha aún por determinar.

Si con anterioridad la viabilidad de aceptar dichas grabaciones como prueba de cargo habían puesto en cuestión la continuidad del proceso, después de que a comienzos de este mes las aceptara finalmente la jueza de la sección de Algeciras de la Audiencia Provincial de Cádiz, donde se está viendo la causa, han vuelto ahora a provocar este receso. Por una cuestión técnica: dichas evidencias no han llegado a tiempo.

Con anterioridad, no pudieron comprobarse debido a un error que ya se comprobó en la sesión del pasado 3 de junio. Y es que los discos compactos donde se volcaron son inaudibles, debido presumiblemente a un fallo del Sistema Integrado de Interceptación Telefónica (SITEL). Fue en ese momento, como ya informó este magazine, cuando la Fiscalía Antidroga del Campo de Gibraltar solicitó que se volcaran nuevamente, a lo que se opusieron las defensas, que solicitaron la nulidad del procedimiento. La jueza Nieves Marina argumentó en su contra, dado que habían sido transcritas y admitidas como pruebas.

El mediático abogado de Isco Tejón, Gonzalo Boye, solicitó entonces la suspensión de los plazos para poder calificar las grabaciones porque no había podido acceder a las mismas en ningún momento, lo que argumentó que ocasionaba indefensión para su cliente y el resto de los imputados. A juicio de los defensores, el ministerio público carece de testigos y de escuchas.

La suspensión del juicio de hoy ha cogido de improviso incluso a dos de los policías acusados, que no conocían previamente dicha decisión. ¿Tan importantes son las escuchas? Según Gonzalo Boye, nadie va a encontrar nada en ellas y «ahora hay más que una sombra de duda sobre la integridad de esas escuchas”, aunque en principio no se haya roto la cadena de custodia ni presumiblemente alterado el contenido de las mismas, al existir transcripción previa de su contenido.

En esta primera macrocausa contra los Castañas, los reyes del hachís como se les llama, una de las principales bandas de narcotráfico del Estrecho, se juzga la llamada Operación Ronal, el nombre en clave que se le dio al desmantelamiento de tres operaciones de alijos de dicha droga entre marzo y agosto de 2016. La Fiscalía, cuyo ministerio desempeña Macarena Arroyo, demanda contra los hermanos Isco y Antonio Tejón un total de 20 años de prisión y una multa de cuatro millones de euros, acusados de organización criminal, narcotráfico y tenencia de armas. Para el resto, 11 años y la misma sanción económica.

Las peculiaridades del caso, sin embargo, entrañan sucesos tan pintorescos como la fuga de los dos hermanos Tejón, que permanecieron en fuga durante casi dos años, en cuyo transcurso Isco llegó incluso a grabar un videoclip en el que alardeaba de su impunidad. Por no hablar del intento, por parte de un familiar, de desembarazarse de 110.000 euros imputados a Isco Tejón, que pretendió tirar por la ventana. O la trama de doce empresas vinculadas a los hermanos, que se encuentran vinculadas a su trama como pantallas para el blanqueo de dinero, un despliegue que incluía taxis, un centro de cirugía estética, un club de intercambio de parejas o varios establecimientos de hostelería.

Ya la primera sesión del juicio, en abril, tuvo que aplazarse ante la ausencia, por motivos de salud, de uno de los 17 acusados. Otro de ellos murió posteriormente. Sobre la mesa, una instrucción con miles de páginas repartidas en 30 tomos. Continuará, pero aún no se sabe cuándo.

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