Lombarda contó con Almadraba para clausurar Tarifa Folk

El grupo granadino entremezcló los ritmos de la Alpujarra con la música celta

Una prodigiosa mazurca dio comienzo al intenso y virtuoso concierto que el grupo granadino Lombarda ofreció en el Teatro Alameda de Tarifa, como clausura de Tarifa Folk, la muestra resurrecta que ha cerrado su segunda edición con un evidente éxito de público y un nivel de calidad encomiable.

Desde la Alpujarra, trajeron su actual formación de octeto, con los hermanos Sixto y Francisco Javier Moreno al frente desde la fundación del grupo en 1980: la voz de Rosa Moleón sirvió de contrapunto a un despliegue instrumental donde cupieron coqueteos con la música celta e incluso con el folklore europeo representado en su cierre con «La Feria del Este», del italiano Angelo Branduardi que, según declaró Paco Vegara, de Almadraba, también tiene sus variantes en el campo tarifeño.

Los ocho integrantes de Lombarda trajeron el folk de La Alpujarras a la costa

Y es que Lombarda llamó para cerrar su actuación al grupo Almadraba en pleno, ya que en sus orígenes contaron con su asesoría, sobre todo a la hora de plantear los trabajos de campo. Así que la apoteosis final permitió contemplar a ambos grupos compartiendo escena con ese tema mestizo o con otro similar, el de Las Comadres Borrachas, uno de los éxitos habituales de los folkloristas tarifeños: «Todos aprendimos muchísimo trabajando con Paco», aseguró Francisco Javier Lombarda –ese es su nombre de guerra–, que también recordó sus grabaciones con Carmen Tizón y Mariluz Díaz.

Lombarda, en cualquier caso, fue desgranando en solitario –con instrumentos tradicionales, caseros o actuales– una hoja de ruta en la que cupieron coplas de remerino, las de enamorado debajo de la ventana, o el romance de Silvana, una versión granadina del de Delgadina.

El grupo reivindicó la bandurria –que se está perdiendo–, pero también paraguas con cascabeles o las tablas de lavar: «Esta noche ha llovido,/ mañana hay barro,/ pobre del carretero/ que lleva el carro». La mazurca de El Chulo congenió con la de A pies juntillas, aunque faltaron las coplas del afilaor que grabaron, en su día, con la voz paisana de Enrique Morente.

Dicen que los pastores

huelen a sebo,

pastorcito es el mío

y huele a romero

La voz de Rosa Moleón se entremezcló con instrumentos caseros y tradicionales

La voz de Rosa Moleón dialogaba con la de Francisco Javier en el Romance de la docella guerrera: «Es del siglo XV, cuando las mujeres no podían ir a la guerra –explicó él, didáctico durante toda la actuación–. La hija menor de una familia que no tiene varones intenta defender su honor haciéndose pasar por hombre. De ahí nacieron los dibujos animados de Mulán».

No faltaron los cantos de aguilandos, propias de Navidad, aunque no fueran villancicos: «Canciones que servían para limar asperezas, corros, etcétera, recogidas en Granada y en Almería».

En las zonas urbanas de Granada –recordaron– esas coplas se aflamencan y dan pie a retahilas dedicadas a cuñadas y a suegas, «letras con referencia a un familiar tan querido». En su propuesta no faltaron romance de casadas en lejanas tierras, o, con Almadraba, una copla que servía para anunciar el carnaval y cuyo estribillo cantó a coro el respetable:

Sabemos hacer buñuelos,

sabemos hacer el pan,

hacemos gachas migas,

papas fritas y ensalás.

También Tarifa sabe hacer folk y ojalá siga haciéndolo el próximo año.

Francisco Javier Moreno reivindicó la bandurria y tocó el violín
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