Lincoln Reds-FC Prishtina, el partido de nunca empezar

Segunda suspensión en Gibraltar del partido de la ronda preliminar de la Europa League por un segundo brote de COVID-19 en el equipo kosovar

David Munro volvió a quedarse ayer prácticamente sin estrenar su silbato. El árbitro escocés se limitó en constatar que, de nuevo, no iba a poder disputarse el encuentro de la ronda preliminar de la UEFA Europa League, entre el Lincoln Reds Imps gibraltareño y el FC Prishtina de Kosovo. El partido, suspendido inicialmente el martes y vuelto a señalar para el sábado, tuvo que cancelarse de nuevo, por la misma razón: el número de contagiados por COVID-19 entre los jugadores del once visitante, algunos de cuyos integrantes habían sido reclutados para la ocasión entre otros equipos kosovares. La polémica ha vuelto a desatarse al respecto. El club de la capital de Kosovo denuncia que la decisión la tomara el Gobierno de Gibraltar y no la UEFA, mientras que el ejecutivo gibraltareño asegura que su decisión estaba fundamentada en las propias normas del máximo organismo futbolístico europeo.

Otra de las fuentes principales de controversia estriba en las pruebas realizadas. Los kosovares alegan que ninguno de los jugadores dio positivo en los tests que se llevaron a cabo antes de despegar hacia Gibraltar, mientras que al llegar al Peñón los tests relevaron lo contrario. Ahora, queda por conocer la resolución final de la UEFA, sobre la convocatoria de un tercer partido o la concesión directa de la victoria al equipo yanito. La solución urge, ya que de la misma depende la identidad del rival que habrá de enfrentarse al Unión de Luxemburgo, en la segunda ronda, dentro apenas de cuatro días, el 27 de agosto.

Aunque el equipo kosovar aceptó en principio que había un contagiado en su nueva plantilla, la cifra que dieron las pruebas fue mucho mayor: al menos, ocho, en los tests prepartido que lleva a cabo la propia UEFA.

Al césped del Victoria Stadium, este sábado sólo saltaron los componentes del Lincoln –que hasta ahora no han registrado contagios– y el equipo arbitral. El encuentro estaba previsto a las seis de la tarde, pero la espera fue larga, hasta la resolución final. La decepción se mascaba entre los futbolistas y directivos del Prishtina, que tras su primer partido fallido en Gibraltar, fueron recluidos en un hotel, mientras se realizaban fichajes de urgencia entre otros equipos que terminaron cediendo a algunos jugadores para reforzar el equipo vencido por el COVID-19.

Con motivo de la primera suspensión, los kosovares sostuvieron que se había producido por presión directa de las autoridades sanitarias de Gibraltar y no fue decidido por la UEFA. En ese momento, en un comunicado oficial, el club balcánico aseguró que con anterioridad al encuentro, se habían hecho pruebas que no resultaron determinantes: “El FC Pristina, de acuerdo con las recomendaciones de la UEFA, fue probado por adelantado tres y cuatro días antes del partido del 14 y 15 de agosto. Todos los resultados de IKSHPK de 41 expedicionarios de clubes habían resultado negativos con un informe oficial completo”.

Ese era el protocolo de la UEFA: pruebas con 72 horas de antelación realizadas a los 41 expedicionarios de dicho conjunto y pruebas complementarias que fueron testadas por un laboratorio Synlab justo antes del partido y ya en territorio gibraltareño. Siete kosovares no las superaron el lunes 17 de agosto, a su primera llegada al Peñón en un vuelo charter. Y el Prishtina acabó aceptando sus resultados, sólo que 27 horas más tarde y después de hacer visible su desacuerdo, en un comunicado en el que insistía en que el FC Pristina tenía 14 jugadores disponibles, aunque sin dos porteros suplentes, pero dentro de las normas de la UEFA, que establecían que el partido pudiera jugarse con 13 jugadores.

“Todas las solicitudes de la UEFA han sido precisas y cumplidas –aseguraba el escrito–. Consideramos que según los protocolos exigidos por la UEFA, el partido tenía que haberse disputado. FC Prishtina lo ha anunciado directamente al delegado, y pronto informará al máximo organismo del fútbol europeo”.

E insistía en que la decisión de suspender el partido no procedía del delegado de la UEFA en dicho encuentro, un organismo que no habría participado directamente en la controvertida decisión, que guardaba preservar la salud de los de William Amaral de Andrade. De haber sufrido un brote de contagio masivo, el club gibraltareño habría malbaratado su futuro en la competición: “Nosotros consideramos que de acuerdo con los protocolos requeridos por la UEFA, el partido tendría que haberse celebrado”, protestaron los kosovares. Unos días después, volvía a repetirse la historia interminable.

La UEFA, en principio, decidió repetir la convocatoria y permitir al equipo que sufrió el brote de contagios que incorporara a sus filas a una veintena de jugadores de otros clubes de la liga nacional de su país que no participaban en este campeonato continental. Entre ellos, Feronikeli, Llap, Trepça ’89, Flamurtari, Balkan, Drenica y Vushtrri. De hecho, ninguno de los jugadores que viajaron al Peñón el lunes, volvieron a hacerlo para el encuentro del sábado.

El martes, Bajram Shala, portavoz de la Federación Nacional de Fútbol kosovar, aseguraba a Reuters que los jugadores estaban esperando nuevos resultados en Prishtina y que viajarían a Gibraltar si dieran negativo. No fue así y empezaron a pedir ayuda a otros clubes de su país.

El Prishtina había cambiado incluso de entrenador, incorporando al banquillo al seleccionador nacional sub-19 de Kosovo, Ramiz Krasniqi. No es el único encuentro que ha sido inicialmente afectado por la pandemia. Con anterioridad, otro equipo de Kosovo, el FC Drita Gjilan tenía que disputar un encuentro con el Linfield de Irlanda del Norte, no pudo hacerlo porque dos de sus jugadores dieron positivo y el encuentro benefició a los irlandeses con un tanteo oficial de 3 a 0. 

El partido que habría de haberse disputado en el Victoria Stadium, en principio, tendría que haberlo resuelto la UEFA concediendo un 3 a 0 a favor de los gibraltareños, pero la UEFA aceptó que se hiciera uso del reglamento que permite contar con jugadores de equipos rivales en este tipo de casos. Se trata del artículo 1.2 del Anexo I de las reglas de la UEFA, titulado “Especiales reglas aplicables en la fase clasificatoria y los play-off  debido al COVID 19. Esto es, que podrían jugar con trece y que podría alinear jugadores de otros equipos siempre que estuvieran registrados en su federación nacional y dieran negativo en las pruebas del virus.

Así que, resueltas las dificultades, todo iba bien, reinaba la cordialidad e incluso desde el club visitante se agradecía la comprensión de los Lincoln Reds y de las autoridades sanitarias del Peñón, a las que antes habían puesto en solfa y a las que luego mostraban su gratitud “porque pusieron de su parte para solucionar el problema”. Que no era su intención culpabilizar al gobierno gibraltareño, decían entonces. Sólo que, tras aterrizar, a la hora de la verdad, el marcador del COVID arrojaba un resultado cierto: hubo ocho nuevos positivos entre el Pristina y cero entre los gibraltareños.

Las autoridades de Gibraltar no permitieron la celebración del choque, declaran ahora desde el equipo kosovar donde critican que su plantilla ‘tenía 14 jugadores disponibles -sin dos porteros suplentes–, con lo que cumplía la condición del protocolo de la UEFA de que el partido podía jugarse con un mínimo de 13 jugadores. Pero las autoridades de Gibraltar no han permitido tal cosa hasta que el delegado del partido informase al club”.

En el Peñón, la situación se percibe de otra forma. El Gobierno de Gibraltar reaccionó finalmente este sábado con un comunicado en el que confirmaba que “el FC Prishtina, después de pasar por las autoridades locales, fue aislado en su hotel y esta noche ha vuelto a su país a la espera de que la UEFA tome una decisión al respecto”.

“Las normas internacionalmente aceptadas sobre el aislamiento de los que han dado positivo en el Covid-19, y los que han estado en estrecho contacto con ellos, son claras. En estas circunstancias, las autoridades de Gibraltar informaron a la UEFA que nuestras reglas, en consonancia con esas mismas normas aceptadas internacionalmente, exigían que el equipo [FC Prishtina] estuviera en autoaislamiento. Por esa razón, la UEFA sostuvo en una decisión oficial que el partido no podía seguir adelante”.

A juicio del gobierno gibraltareño, éste “no habría sido responsable, o conforme a las normas internacionalmente aceptadas sobre el aislamiento de los que han dado positivo (o de los que han estado en estrecho contacto con ellos)”. Hubiera sido una irresponsabilidad, a su juicio, “que las autoridades de Gibraltar hubieran permitido que los miembros del equipo del FC Prishtina que no habían dado positivo estuvieran en contacto con otros hoy. La seguridad es primordial. Todos los asuntos relacionados con el partido son responsabilidad de la UEFA”.

“Se están tomando medidas para permitir que el FC Prishtina regrese a casa lo antes posible –comentaba el ejecutivo de Fabian Picardo poco después de la nueva suspensión del encuentro–, ya que su bienestar también es motivo de preocupación. Las autoridades de Gibraltar han mantenido abiertos los canales de comunicación con todas las partes en el transcurso de la tarde».

Al igual que el martes, la Oficina para el Rastreo de Contactos (Contact Tracing Bureau) y Contingencias Civiles comenzaron a recabar información para esclarecer otra incógnita, esta vez extrafutbolística, la que permitiría “determinar el grado de contacto local de los contagiados”.

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