¿Libertad de expresión?

La autora repasa desde las controversias por el lenguaje inclusivo al papel de los embaucadores que usan las palabras para mentir

La Real Academia de la Lengua, me habla del lenguaje inclusivo y de la no necesidad de específicar, señalando masculino y femenino. Yo me lo creo, como me creería lo contrario, si así lo dijeran.

Y también acepto y celebro algunos anglicismos que la Academia ha publicado. Abrir y ensanchar conocimientos es una aventura necesaria y enriquecedora en nuestras vidas. Pero me llama la a atención, aquéllos que se empeñan en específicar masculino y femenino, cada vez que hablan o escriben. Luego: ¿lo que dice la Real Academia es opcional?

Entonces podemos elegir qué forma de expresión podemos usar. En principio lo veo bien. Libertad para expresarse según creamos corresponde  mejor con nuestro pensamiento. Creo que no debemos poner etiquetas a quienes se expresen de una u otra forma. Es una aptitud enfocar una realidad. Un acto voluntario es el verbalizar nuestra más íntima forma de expresión. Aunque considero que llevar a cabo las normas de la Academia es consecuente, si consideramos su  autoridad competente en el uso de nuestra lengua y le otorgamos muestra confianza y fiabilidad como institución. Pero en fin,  es sólo mi pensamiento.

Vivimos tiempos poco fáciles, que se prestan a confusión. Si bien siempre fui o traté de ser una persona consecuente que se adapta a las circunstancias y respeta a los demás. En la actualidad  ponerse en la piel del otro y conversar se está volviendo una especie de ejercicio casi imposible. El acoso sistemático como trampolín para alcanzar objetivos es casi normal. Acusar de antemano, sin antes dialogar. Usar el diálogo como simple palabra sin reparar en el concepto que encierra. Mentir como meta para llegar a tu propósito. Son formas de actuar que hacen mucho daño a un estado, realmente democrático.

Y lo peor de todo es que se están socavando los valores de la democracia, poco a poco, con  toda impunidad, sirviéndose de falacias. Diciendo que se pretende librarnos del otro para buscar nuestro bien. Actuando de forma desleal e incitando al odio. 

Nadie tiene la verdad absoluta. Nadie es bueno o malo al cien por cien. Pero sí hay embaucadores al cien por cien, que tratan de engañarnos, sabiendo que mienten; porque sólo se alimentan del poder, arrancando vidas, mintiendo, confundiendo. Dios nos libre de ellos. Viva la Democracia.

Fotografía principal: Fachada de la Real Academia Española, en Madrid

Paloma Fernández Gomá, poeta y profesora
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