Las conversaciones técnicas de La Línea, pendientes del órdago de Boris Johnson a la Unión Europea

Fabian Picardo reúne hoy a sus ministros con el líder de la oposición, Keith Azopardi, y la diputada Hassan Nahon

La nueva ronda de conversaciones técnicas en torno a Gibraltar, inicialmente previstas para esta semana en el Palacio de Congresos de La Línea, se ven condicionadas por el nuevo órdago de Boris Johnson, Primer Ministro de Gran Bretaña a la Unión Europea.

Tras el complejo Consejo Europeo de Bruselas de la pasada semana, Londres no desea que el negociador comunitario viaje hasta allí en los próximos días, por lo que se dan interrumpidas sine die las negociaciones. Y todo ello, mientras los cronómetros siguen en tiempo de descuento respecto al 1 de enero de 2021 cuando el Brexit, con o sin acuerdo, se habrá consumado tras el periodo transitorio de un año, que nadie cree que pueda prorrogarse. Los parlamentos europeos se están quedando sin tiempo material para aprobar el acuerdo final si es que lo hubiere. El caos está a la vuelta de la esquina. No será el apocalipsis, pero ayuda.

Las conversaciones técnicas en torno a los memorandos, sin embargo, sólo tendrían sentido si pudieran convertirse en un plan B, para salvar buena parte del futuro económico del Campo de Gibraltar en los próximos años.

Sin embargo, no será fácil arbitrar una alternativa específica para esta zona si el Reino Unido persiste en eludir una salida negociada, mientras la Unión Europea tampoco da su brazo a torcer en determinadas materias, aunque quería intensificar los contactos para buscar una salida al bloqueo.

En un comunicado oficial, el Primer Ministro Johnson llegó a acusar a los líderes europeos de querer imponer una serie de “inaceptables” demandas y reclamó entonces un “cambio fundamental” en la actitud europeísta, que de no producirse haría inviable cualquier acuerdo. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se limitó a decir que las conversaciones proseguirían en Londres tal y como se habían planificado.

“Las conversaciones comerciales han acabado. La Unión Europea las ha finiquitado al decir que no cambiará su posición negociadora”, aseguró un portavoz del Gobierno británico citado por varios medios.

Al considerar que no existen condiciones suficientes para negociar, Johnson indicó a su negociador David Frost que le dijera a su contraparte comunitaria, Michel Barnier, que no acuda hoy a negociar a Londres, porque “no hay base alguna” para hacerlo.

Las repercusiones de todo ello sobre el Campo de Gibraltar son evidentes. E incluso el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó el viernes que el Brexit, ocurra lo que ocurra, «tendrá consecuencias por mucho que haya un acuerdo». Y que aún quedan asignaturas pendientes como la situación en la que quedará Gibraltar y su frontera.

La pasada semana, Fabian Picardo se mostraba esperanzado en que fuera posible un acuerdo en las relaciones futuras de Gibraltar con la Unión Europea, incluso en el caso de que el paquete global del Brexit terminara en vía muerta: “No es fácil, pero todavía puede ser realizable. Yo no me rindo y creo que un acuerdo es posible”, aseguró el Ministro Principal de Gibraltar.

Hoy lunes, Picardo tiene previsto reunir a su gabinete, al líder de la oposición, Keith Azopardi y a la diputada Hassan Nahon. Sobre la mesa, la encrucijada a la que se enfrenta el Reino Unido y el Peñón, aunque, según The Gibraltar Chronicle, el videalmirante Sir David Steel, gobernador británico de la Roca, participa de la confianza de Picardo en alcanzar un acuerdo concreto en la comarca.

“Mientras el reloj esté corriendo, estaremos dispuestos a negociar para traer a casa un resultado positivo para Gibraltar y –además—también para la región que nos rodea”, aseguró Picardo.

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