La revista Dos Orillas pasa revista al hispanismo marroquí

Una apuesta colectiva por las relaciones culturales entre dos países, actualmente distantes

Bajo el título de «Hispanismo marroquí: una mirada asertiva», los nùmeros 38 y 39 de la revista intercultural “Dos orillas”, que dirige la escritora Paloma Fernández Gomá, rinde homenaje a los escritores marroquíes de expresión española o a los autores que han prestado atención a nuestra lengua en el vecino país.

Ayer, martes, dicha publicación, patrocinada esta vez por el Ayuntamiento de Algeciras, fue presentada por el alcalde de esta localidad, José Ignacio Landaluce y por la citada escritora algecireña.

«No es la primera vez que la revista incide en el tema del Hispanismo Marroquí, ni será la última, ya que es un asunto que no se agota –mantiene Fernández Gomá–. Cada día crece la lista de escritores hispanohablantes y es necesario que el cauce siga abierto».

Junto a ambos, estuvieron presentes, entre otros, la teniente de alcalde delegada de Cultura, Pilar Pintor; el escritor León Cohen; Ildefonso Sena, responsable de la editorial campogibraltareña Imagenta, y el artista Juan Gómez Macías, autor tanto de la portada como de las ilustraciones que se recogen en esta nueva entrega y que suponen un homenaje explícito al pintor Mariano Bertuchi.

Landaluce destacó que esta publicación “sirve como puente entre las orillas del Estrecho en unos momentos en los que las relaciones entre los gobiernos de España y Marruecos están marcadas por los desencuentros y por el cierre continuado durante dos años de las fronteras marítimas y terrestres”.

Al mismo tiempo ha puesto en valor “el trabajo del equipo que coordina Paloma Fernández Gomá, que ha servido para dar forma al que creo es el mejor número de la revista».

Por su parte, la directora ha agradecido el apoyo municipal que se presta al proyecto, ya que el Ayuntamiento se hace cargo de la edición de cada número. En este caso, su contenido cuenta con escritos del alcalde, la propia Fernández Gomá, José Sarria; Luis García Montero, director del Instituto Cervantes; Pedro Bofill, presidente del Club de Amigos de Marruecos en España; Ahmed Benremdane, presidente de la Asociación Marroquí de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos; Manuel Rico, presidente de la Asociación Colegial de Escritores; Manuel Gahete, presidente de la sección de Andalucía de la ACE; F. Morales Lomas, presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios; o ensayos, narraciones y poemas de, entre otros, el propio Juan Gómez Macías, Hossain Bouzineb, Mohamed Abrighach, Mohamed Dahiri, Ahmed El Gamoun, Sanae Chairi, Ouafqa Sahar, Abdellatif Limami, Sergio Barce, Najmi Abdelkhalak, Inmaculada García Haro, Malika Kettani, Aziz Tazi, Farid Othman Bentria Ramos, Sahida Hamido, Lamiae El Amrani, Zuer Al Bakali, Aziz Amahjour, Nisrin Ibn Larbi, Moufid Atimou, Laila Belghali, Souad Aoulad Abdelouarit, Mohamed El Morabet, Mohamed Lahchiri, Mohamed Bouissef Rekab, Karima Toufali, Najat El Mzouri Chekroue, Ahmed M. Mgara y Mustapha Busfeha García.

Entre los presentes, abundaron los votos para que las relaciones hispano-marroquíes discurran bajo el prisma del entendimiento, más allá de las tensiones políticas o diplomáticas.

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3 comentarios

  1. Ayer en vivo decidí no participar en la presentación con unas palabras, por razones que ignoro. Pero no quiero dejar pasar esta oportunidad que me brinda Campo de Gibraltar XXI para en primer lugar, agradecer a Paloma F. Gomá todos estos años de colaboración (que han sido muchos) en la revista que ha dirigido con empeño y dedicación, hasta convertirla en un referente de la literatura de las dos orillas. Mañana se cumplirán 54 años de mi llegada a Algeciras desde Tánger. Nunca imaginé que aquel viaje sería el viaje de mi vida. Salí de una ciudad multicultural y esplendorosa, aunque en plena decadencia y arribé a un puerto pesquero del que no tenía la más mínima noticia. Hoy pasados tantos años, puedo afirmar que del mismo modo que aquel pueblo fue creciendo y desarrollándose hasta convertirse en la ciudad multicultural que es hoy, yo mismo sufrí una inevitable transformación en paralelo, hasta sentirme hoy algecireño y andaluz por los cuatro costados. Manteniendo en el recuerdo la otra orilla, la orilla hermana de donde salí . Quiero terminar con las palabras que escribí en mi relato Tres Orillas dedicado a Paloma en 2013 :
    » Este relato nace de los flujos y reflujos migratorios entre las dos orillas que unen y separan a dos pueblos cuya historia se confunde en determinadas épocas y se aleja en otras. Este relato transcurre en cada una de las dos orillas, y sus protagonistas, como no podía ser menos, acaban unidos por el destino. Las dos orillas del Estrecho se convierten entonces en una sola, diluyéndose en un mismo mar. Pero existe, o eso dicen, una tercera orilla, la orilla imaginaria, la orilla alternativa, la orilla utópica, la orilla invisible, donde confluyen las otras dos, la orilla a la que aspiramos, una orilla de encuentro, de armonía, una orilla simbólica que acerca caminos, que une voluntades, que hermana a los pueblos. La tercera orilla, aquella donde el oleaje no impide el desembarco. Una orilla donde la palabra nunca pierde su naturaleza como vehículo de comunicación y de entendimiento. La orilla donde uno adopta la manera de ser y el idioma del otro.»

    1. Muchas gracias, amigo León, por tus palabras. También gracias por tu presencia en la presentación de ayer. Esa tercer orilla de la que hablas es imprescindible.
      Tú deciás en tu relato: «… La tercera orilla, aquella donde el oleaje no impide el desembarco. Una orilla donde la palabra nunca pierde su naturaleza como vehículo de comunicación y de entendimiento. La orilla donde uno adopta la manera de ser y el idioma del otro.»
      Qué hermosas palabras y qué concepto tan importanrte!
      Entre todos pretendemos que la revista Dos Orillas sea esa tercera orilla, en la que tú has estado desde los comienzos. Gracias.

  2. Estimado amigo León. Fue un placer haber contado con tu presencia en la presentaciónn de la revista Dos Orillas, como también es un placer leer tus palabras y reivindicar esa tercera orillas, la del encuentro, como tú apuntas en tu relato: «…donde confluyen las otras dos, la orilla a la que aspiramos, una orilla de encuentro, de armonía, una orilla simbólica que acerca caminos, que une voluntades, que hermana a los pueblos. La tercera orilla, aquella donde el oleaje no impide el desembarco. Una orilla donde la palabra nunca pierde su naturaleza como vehículo de comunicación y de entendimiento. La orilla donde uno adopta la manera de ser y el idioma del otro.».
    Qué hermoso es que el oleaje no impida el desembarco, tal y como tú apuntas.

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