Detenido en Gibraltar un sospechoso por el asesinato de Montegriffo

Tres años y medio después de que varios golpes contundentes acabaran con su vida a plena luz del día, la Royal Gibraltar Police prosigue sus investigaciones

Tras una larga investigación policial que ha requerido de la colaboración ciudadana y que ha incluido el anuncio de recompensas, la Royal Gibraltar Police detuvo ayer a un individuo, vecino del Peñón, como presunto autor del crimen.

Sólo ha trascendido, hasta el momento, que cuenta con 33 años de edad y se desconocen  otras circunstancias ni los cargos oficiales que pesan sobre él. Como se recordará, Montegriffo –un músico profesional, nacido en Gibraltar, de 58 años y que había residido durante cierto tiempo en Francia–, apareció muerto en el suelo junto a Gavino’s Dwellings en Prince Edward’s Road, durante la mañana del sábado 7 de julio de 2018, tras haberse recibido una llamada de aviso en torno a las 11,15 horas. 

Un transeúnte fue quien dio la alerta a la policía. Era el aniversario de bodas de la víctima que, en el instante de su muerte, vestía una camiseta roja y pantalones cortos de mezclilla azul según la descripción policial. En el momento en que su cuerpo malherido fue localizado sobre la acera, sangrando su cabeza y con diversas lesiones, aún vivía, pero falleció tras llegar al Hospital St Bernard.

El personal de la ambulancia de la Autoridad Sanitaria de Gibraltar, que acudió a atenderle, comenzó de inmediato el tratamiento médico de emergencia antes de que le trasladasen a dicho centro sanitario, donde el equipo de traumatología del departamento de urgencias siguió administrando un tratamiento traumatológico intensivo. A pesar de todos los esfuerzos realizados por el equipo médico, Montegriffo falleció debido a sus lesiones alrededor de las 13:17 horas de ese mismo día.

En cualquier caso, la investigación sigue su curso y aún se requiere la colaboración oficial, a través del número 20072500 o en www.police.gi/report/seen-heard En su día, la Policía Real de Gibraltar llegó a ofrecer una recompensa de 25.000 libras (unos 28.700 euros) a cualquier persona que facilitase información sobre el asesinato.

La línea de investigación emprendida por la policía gibraltareña partía de la base de que en este suceso estuviera implicado algún conocido de la víctima o de su entorno inmediato. En su día, el forense emitió un veredicto de homicidio, tras descartar de que el óbito se hubiera producido al caer de cierta altura o ser atropellado por algún vehículo en tránsito.

En la vista judicial que se celebró en su día, el informe del patólogo, Charles Pitto, registraba laceraciones en la cabeza de Michael Montegriffo, así como hematomas en el dorso de la mano. “En su opinión, dijo, Montegriffo había sufrido el impacto de un objeto contundente en la parte posterior de la cabeza, al menos cuatro veces. Su lesión en la mano era defensiva, y se sospechaba que era el resultado de que él trató de protegerse la cabeza de lo que fuera que la estuviera impactando. Los estudios mostraron que las lesiones habían dañado el cableado de su cerebro”, informó en su día la policía gibraltareña.

En el momento del hallazgo de su cuerpo, el inspector jefe Roy Pérez aún recuerda que la alerta recibida se refería a un supuesto de ‘muerte súbita’ y que los empleados de la ambulancia que le trasladó sospechaban que el hombre se había caído o había saltado, desde una ventana abierta situado justo arriba de donde le encontraron.  

¿Cómo se descartó dicha hipótesis? El informe de la autopsia fue determinante: sus lesiones no respondían a las de una caída al vacío o un atropello. Según el testimonio de dicho agente, las imágenes de video del incidente mostraron que el cuerpo yacía junto a la pared. Pérez dijo que si alguien hubiera saltado, su propio peso lo alejaría de la pared. Las autoridades policiales forzaron la entrada a la vivienda y no encontraron rastro de ninguna pelea o cualquier indicio que les hiciera pensar en un intento de suicidio. Sin embargo, no pudieron practicarse todas las pruebas periciales pertinentes dado que, a pesar de que la escena del crimen se encontraba acordonada, la sangre de la pared fue lavada sin que pudiera analizarse como prueba.

En su caza de testimonios, la policía gibraltareña rastreó los posibles viandantes que hubieran pasado por Prince Edward’s Road, por Gavino’s Dwellings, el día de autos, entre las 11.00 y las 11.40 horas. O con quien hubiera estado en contacto con Montegriffo los días previos a su muerte. Su paciencia parece haber dado fruto.

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