La Estrategia de Seguridad Nacional incluye a Gibraltar, Ceuta y Melilla

El documento, aprobado por el Gobierno el pasado lunes, mantiene las posiciones tradicionales sobre dichos enclaves

Gibraltar es un anacronismo y hay que preservar la cohesión territorial en Ceuta, Melilla y los peñones. Sobre dicha paradoja, con bases históricas, diplomáticas y jurídicas, pero a menudo poco comprendida en el exterior, basculan algunas de las premisas de la Estrategia de Seguridad Nacional 2021, aprobada ayer martes por el Consejo de Ministros, a partir del informe favorable del Consejo de Seguridad Nacional en su reunión del pasado 18 de noviembre.

Aparte de dichas cuestiones que incumben estrictamente a esta área, también figuran otras –al margen del cambio climático, la transición ecológica, la lucha contra las pandemias o el terrorismo yihadista—que también incumben al Estrecho, como la inmigración irregular o el crimen organizado, que también figuran de lleno en dicho documento.

Como viene siendo habitual, en principio cada quinquenio, la Estrategia es el principal marco de referencia de la Política de Seguridad Nacional. Se elabora a iniciativa del Presidente del Gobierno, quien la somete a la aprobación del Consejo de Ministros, y se revisa cada cinco años o cuando lo aconsejen las circunstancias imperantes en el entorno estratégico.

“En esta ocasión, el Consejo de Seguridad Nacional tomó la decisión de elaborar una nueva estrategia debido a los cambios en el contexto de seguridad derivados de la crisis de la pandemia de la COVID-19, así como por el aumento significativo en el uso de estrategias híbridas –se apunta en su presentación–. Según el acuerdo que aprueba el procedimiento para su elaboración, la Estrategia de Seguridad Nacional 2021 debe considerar especialmente la mejora de la prevención ante situaciones de crisis, con elementos tales como un mayor aprovechamiento de las nuevas tecnologías o un sistema de alerta temprana que facilite un proceso ágil de toma de decisiones”.

Ceuta, Melilla y el Magreb.-

La Estrategia de Seguridad Nacional 2021 plantea lo que sus promotores consideran “iniciativas necesarias”, como por  ejemplo, la creación de una reserva estratégica basada en “capacidades nacionales de producción industrial o el desarrollo de un plan integral de seguridad para Ceuta y Melilla”.

En ese sentido, el Gobierno subraya cuestiones no específicamente militares: “Las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, por su localización geográfica en el continente africano y por la especificidad de su frontera española y europea, requieren de una especial atención por parte de la Administración General del Estado para garantizar la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos”.

La Seguridad Nacional, recoge su contenido, “debe contribuir a la cohesión territorial y es necesario asegurar que todas sus estructuras sean más resilientes frente a los riesgos y las amenazas”.

“Desde una perspectiva geográfica, la configuración de España es singular, con  una dimensión territorial peninsular, archipiélagos, islas, peñones y las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla en el norte de África, además de una significativa  extensión marítima”.

A pesar de ello, el documento recoge la colaboración militar con Marruecos y aduce que la posición española en la región “le confiere la condición de país europeo, mediterráneo y atlántico que se proyecta al mundo como un contribuyente comprometido con la paz y la seguridad  internacional. España defiende el refuerzo del multilateralismo, la profundización  en la construcción europea, las alianzas bilaterales estratégicas y el compromiso  solidario como principios establecidos en la Estrategia de Acción Exterior”.

HMS Prince of Wales en Gibraltar

“La cooperación con los vecinos fronterizos, Francia, Andorra, Portugal y Marruecos es  especialmente relevante”, recoge expresamente.

En la situación convulsa del norte de África, España encara un difícil equilibrio en la cuerda floja: “La prioridad de España en el Magreb es promover un espacio de seguridad, estabilidad política y desarrollo y contribuir a enfrentar amenazas, como el terrorismo o el crimen organizado, desde un enfoque de colaboración con países que son socios y amigos preferentes de España”.

“La relación de España con Marruecos y Argelia –congenia la Estrategia– es de buena amistad, desde la premisa de la cooperación leal y el respeto a las fronteras mutuas. La colaboración con estos países en aspectos relacionados con la seguridad, como los tráficos ilegales o el terrorismo, complementa unas sólidas relaciones basadas en el diálogo político, las relaciones comerciales y los vínculos energéticos”.

Por extensión, en esa misma cornisa, se renueva “el apoyo a la convulsa democracia en Túnez y la contribución a los esfuerzos liderados por las Naciones Unidas para solventar la crispada situación que atraviesa Libia” como elementos “también imprescindibles para lograr la paz y la estabilidad en el Mediterráneo”.

Hay peligros, de hecho, que traspasan las fronteras geográficas: “En esta amenaza cobra especial relevancia el terrorismo yihadista, con su presencia  tanto en distintos países europeos, como en el Sahel, Magreb y Oriente Medio, desde donde se proyecta la amenaza terrorista sobre España. Existe además el riesgo de ataque sobre individuos e intereses nacionales en estas regiones”, detalla el documento.

“Dentro de las fronteras de España, la principal amenaza proviene de individuos que han nacido o crecido en países occidentales que, tras ser radicalizados, atacan en su propia área de residencia. Igualmente relevante es la amenaza derivada de los procesos de radicalización en prisiones”.

El Brexit y Gibraltar.-

La Estrategia de Seguridad Nacional, afirma el Gobierno español en este plan, “se encuentra alineada con los objetivos de las organizaciones a las que España pertenece, especialmente las Naciones Unidas, la Unión Europea y la OTAN, con las que pretende proteger y garantizar los intereses  compartidos con sus socios y aliados”.

“La salida de Reino Unido de la Unión Europea ha modificado el escenario europeo  y presenta retos relacionados con la pérdida de un gran activo en el ámbito de la  seguridad. Para España, esta salida no impedirá fortalecer los vínculos entre dos  países amigos y aliados –anticipa pero corrige de inmediato–. No obstante, y desde la base de una cooperación positiva, España no renuncia a la oportunidad que se abre con este nuevo escenario para  solventar el anacronismo que representa la situación de Gibraltar”.

El documento incluye, en epígrafes diferenciados, el crimen organizado y las migraciones

Crimen organizado.-

En un área como la del Estrecho, zona de paso habitual para las redes internacionales de narcotráfico, encontrará presumible eco en el futuro el epígrafe dedicado al crimen organizado y la delincuencia grave: “El crimen organizado es una amenaza a la seguridad que se caracteriza por su finalidad esencialmente económica, su efecto horadador sobre la instituciones políticas y sociales, su carácter transnacional y su opacidad”.

“Los grupos delictivos y las organizaciones criminales camuflan sus operaciones ilegales con negocios lícitos y se apoyan cada vez más en tecnologías digitales, como las cripto-monedas y la Internet oscura. Además de su dimensión económica, el crimen organizado tiene un relevante potencial desestabilizador. Sus estructuras se adaptan al entorno geoestratégico  y repercuten en la gobernanza, la paz social y el normal funcionamiento de las instituciones”.

En cuanto a la delincuencia grave, “actividades como la explotación de menores o la trata con fines de explotación sexual se dirigen hacia los colectivos vulnerables y violan gravemente los derechos humanos. El contrabando, el cibercrimen, el tráfico de drogas, de armas y de especies silvestres y la corrupción son amenazas tangibles para la Seguridad Nacional”.

“La convergencia entre grupos terroristas y redes de crimen organizado va en aumento. Los modelos de organización cada vez más descentralizada de estos actores delictivos favorecen su cooperación y facilitan la financiación terrorista”.

Migraciones.-

A renglón seguido, la Estrategia sitúa sorprendentemente los flujos migratorios irregulares  “el fenómeno de la migración contemporánea –global, complejo y multidimensional– tiende a difuminar las distinciones tradicionales entre países de origen, destino y tránsito. Los factores económicos, sociales y medioambientales, así como la inestabilidad política, la pobreza y los conflictos, seguirán influyendo en las tendencias migratorias mundiales. Asimismo, la multiplicación de las opciones de comunicación y desplazamiento favorecen una nueva era de movilidad humana”.

“Junto a oportunidades, los movimientos migratorios seguirán generando retos –incluidos los de carácter securitario en sentido amplio– que hay que gestionar. El desarrollo tanto en los países de origen como en los receptores de migrantes, se ve quebrado por las actividades ilícitas de organizaciones criminales dedicadas al tráfico y la trata de personas, que proliferan en torno a los movimientos migratorios y cuyas actividades conllevan graves vulneraciones de derechos humanos”.

España, por su posición geoestratégica, “está especialmente expuesta al desafío que supone el esperado aumento de los flujos migratorios hacia Europa en los próximos años”.

Las migraciones figuran en la hoja de ruta de la Estrategia de Defensa © Pedro Armestre/ Save the Children

“En su condición de frontera exterior de la Unión Europea, España afronta la gestión de los flujos migratorios irregulares como un importante reto que requiere una política migratoria común, basada en el justo equilibrio entre solidaridad y responsabilidad compartida entre Estados. Los riesgos derivados de la inmigración irregular afectan directamente a la continuidad del espacio Schengen”.

Y en la ordenación de flujos migratorios remarca que “además, el posible retorno de personas desplazadas a zonas de conflicto para apoyar a los grupos terroristas constituye un riesgo significativo”.

“Por ello, es necesario fortalecer la cooperación y colaboración en materia antiterrorista y judicial, no solo entre los Estados miembros de la Unión Europea, sino también con terceros países, bajo un enfoque multidisciplinar”.

La ordenación de los flujos migratorios y la lucha contra las redes de migración irregular y trata de seres humanos deben ser elementos de permanente atención por parte de las Administraciones Públicas, con la implicación del tercer sector y la sociedad civil, remacha: “La articulación de mecanismos que mejoren la eficiencia y la integración de todos los esfuerzos y las capacidades de las Administraciones Públicas redundará en una mayor eficacia y coherencia en la gestión migratoria”.

“Desde una perspectiva integral y preventiva, la colaboración con los países de origen y tránsito es un aspecto indispensable e insustituible para reducir los movimientos  migratorios irregulares hacia España. Por ello, resulta esencial reforzar y aumentar los convenios de colaboración en el ámbito bilateral y en el marco de la Unión Europea, en especial en el Magreb, Sahel y África occidental. Además, establecer nuevas vías de migración regular y mejorar las existentes es una parte esencial del compromiso con los países africanos”.

A juicio de los redactores de la Estrategia, “la vigilancia y el control de las fronteras es un elemento fundamental en este ámbito”.

“Por un lado, es una responsabilidad compartida, incluidos los países de origen y tránsito, a los que se debe asistir para incrementar sus capacidades y medios. Por otro lado, en cuanto las fronteras exteriores de la Unión Europea, la inmigración irregular es una responsabilidad no solo de los países frontera de la Unión, sino que concierne a todos los socios europeos. Además de las rutas marítimas y terrestres, es imperativo atender a las llegadas aéreas, tanto desde África como desde otros continentes, a los movimientos secundarios hacia o desde España y a la prolongación ilegal de estancia que deriva en inmigración irregular”.

Igualmente, añade el documento, “es importante la identificación temprana de grupos vulnerables, así como de eventuales beneficiarios de protección internacional, y la mejora de los centros adecuados para su atención”.

Con todo, también recoge aspectos más humanitarios: “La optimización de las capacidades de salvamento y rescate en la mar, la atención humanitaria, la recepción y reseña y el tratamiento de los inmigrantes durante todo el ciclo migratorio, incluidos los procesos de determinación de estatus de los solicitantes de protección internacional, requieren actualizar la legislación nacional”.

Y apuesta por un antídoto eficaz contra la exclusión social de este colectivo: “La inclusión de los migrantes es un vector fundamental para lograr una sociedad más próspera, cohesionada y resiliente. Para la consecución de este objetivo, es imprescindible mejorar la coordinación entre los tres niveles de la Administración General del Estado y establecer políticas públicas dirigidas a erradicar cualquier forma de discriminación, racismo o xenofobia”.

El Estrecho sigue siendo una prioridad en la estrategia defensiva

Cinco capítulos.-

El borrador de la Estrategia de Seguridad Nacional- 2021 fue sometido también a la valoración y comentarios de los gobiernos autonómicos representados en la Conferencia Sectorial de Seguridad Nacional. Asimismo, se ha contado con las contribuciones de un grupo de expertos independientes, de reconocido prestigio y amplios conocimientos en materia de seguridad.

La Estrategia de Seguridad Nacional 2021 se estructura en cinco capítulos:

El primer capítulo —bajo el título “Seguridad Global y Vectores de Transformación”— describe el contexto internacional de seguridad y traza las principales dinámicas de transformación.

A continuación, el segundo capítulo, “Una España Segura y Resiliente”, hace un recorrido por las distintas regiones geográficas del mundo que son de interés nacional desde la perspectiva de la seguridad.

Por su parte, el tercer capítulo de la Estrategia presenta el mapa los riesgos y las amenazas a la Seguridad Nacional con un enfoque que pone de relieve su dinamismo e interdependencia, en un entorno de seguridad donde las estrategias híbridas ganan protagonismo.

Le sigue el capítulo cuarto —titulado “Un Planeamiento Estratégico Integrado”— que establece tres objetivos: mejora de la gestión de crisis; empleo de la tecnología y la Inteligencia Artificial; y preparación de acciones frente a las estrategias híbridas. Para alcanzar estos objetivos, se establecen tres ejes estratégicos:

Las líneas maestras de la estrategia pasan por los siguientes postulados:

Una España que PROTEGE la vida de las personas y sus derechos y libertades, así como el orden constitucional.

Una España que PROMUEVE la prosperidad y el bienestar de los ciudadanos.

Una España que PARTICIPA en la preservación de la paz y la seguridad internacional y defiende sus intereses estratégicos.

En torno a estos ejes se plantean 33 medidas concretas, que se constituyen en las líneas de acción de la política de Seguridad Nacional.

Por último, la Estrategia cierra con el capítulo quinto centrado en “El Sistema de seguridad nacional y la gestión de crisis”, donde, a decir de sus impulsores, “se presenta un modelo integrado para hacer frente a las situaciones de crisis de forma preventiva, ágil y eficaz en el marco del Sistema de Seguridad Nacional”.

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