Jesús Melgar, náufrago en la cocina

El veterano periodista algecireño recopila trucos gastronómicos en un libro sin vergüenza

Si reconocemos la trayectoria diversa de Rafael Almansa –el Chulón de la Cámara de los Balones–, el cronista taurino Juan Téllez Finlayson o el comunicador de raza Jesús Melgar, no cabe duda de que Acerinox ha sido una formidable facultad de periodismo. De dicha factoría salieron todos ellos y algunos otros colaboradores de los medios, pero la biografía de Jesús Melgar –natural de la Estación de San Roque e hijo adoptivo de Algeciras, donde residió desde niño, una ciudad que le reconocerá como tal en una ceremonia que finalmente tendrá lugar en primavera–, incluye aspectos tan notables como pintorescos: buhonero de ropa marroquí, jipi en las colinas de Pelayo, mantenedor de un chiringuito underground en Getares, reportero atrevido durante la transición, pionero del yoga tántrico, disc jockey, componente de la Aljabibi Banda y del Colectivo del Sur, o productor y guionista de El Loco de la Colina, constituyeron algunos datos heterodoxos de sus años juveniles.

Luego, abrió discoteca en Sevilla o dirigió su propio programa en la nocturnidad y alevosía de la Cadena Ser a escala nacional. Tampoco cabe olvidar su paso por Canal Sur, por Onda Cero o por la Cope, en estas dos emisoras de la mano de su compadre Carlos Herrera que ahora prologa su primera incursión literario-gastronómica, “Trucos cocineros para náufragos hogareños”, que puede adquirirse en Amazon a través del siguiente enlace:  

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Bajo el subtítulo de “Soluciones y consejos para los pequeños “desastres” de la cocina, este manual desenfadado, incluye recomendaciones para el uso del aceite, el arroz, los guisos y cocidos, frutas, huevos, legumbres, mariscos, pasta, patatas, pescados, verduras, salsas, dulces y postres, así como sobre los útiles necesarios y la sobremesa, puros incluidos.

“En sus páginas se entremezclan los consejos culinarios con la filosofía del viejo periodista que ya se ha echado al monte de la poca vergüenza y que no se plantea en ningún momento refrenarse ante lo políticamente correcto –escribe Carlos Herrera en su prólogo–. A él le gusta fumar puros, otra cosa es que deba y lo dice sin pudor; es más, lo eleva a la categoría de rito iniciático y le dedica una buena parte del trabajo”.

Herrera acota que “esto no es un libro de recetas, ni mucho menos, es un libro de magia”.

Portada del libro que puede adquirirse en Amazon

“La vida de Jesús viene marcada por la radio. La radio ha sido su medio de vida y su pasión. Fue guionista, productor, locutor… todo. La ha vivido y la ha saboreado desde que empezó en Algeciras hasta ahora, pero, a la par, siempre le gustó coquetear con el folio en blanco y  la máquina de escribir, le enamoraba ver sus ideas impresas en papel. Por eso ha escrito en periódicos, ha editado revistas y se ha metido en mis aventuras editoriales. Ahora, con más tiempo que antes y sin la presión del día a día, nos regala este libro que es fiel reflejo de su personalidad y de sus gustos: la cocina, los puros y la sonrisa”.

En un divertido preámbulo titulado “¿Qué hace este corcho en mi asado?”, el propio Jesús Melgar ofrece las coordenadas del contenido que encontrará el lector: “Si cuando tu pareja te pidió que le hicieras los huevos con puntillitas fuiste a la ferretería a comprar clavos pequeños, tienes un problema. Y este libro, te puede ayudar”.

“Los remedios caseros y nada ortodoxos que en él se brinda al personal más desentrenado entre las cacerolas, están fundamentados en la sabiduría guiada por la experiencia de nuestras abuelas y madres. Están testados como eficaces, por disparatado que a veces parezcan: ¿sabías que un simple corcho de botella puede enternecer a la carne más dura? ¿Que un puñado de mondadientes atados con hilo salvan los guisos salados? ¿Que la pimienta molida endulza un melón insípido?”.

En esa línea, a través de 140 páginas, el lector puede rastrear el paso de Melgar por peroles familiares, cocinas impensables, asadores de feria, tabacaleras cubanas o ventas de carretera. Entre sus proyectos actuales, figura de hecho una serie que explore las costumbres gastronómicas del mediterráneo, a bordo de una furgoneta de Algeciras a Estambul.

A juicio del periodista y sociólogo Lorenzo Díaz, doble Premio Nacional de Gastronomía, “el libro está lleno de trucos y chicha. Nos sirve toda una lección sobre el aceite de oliva exhibiendo una gran erudición para sacarle todo el jugo a la molicie de aceituna. Trabaja con rigor el mundo de la legumbre y de sus páginas puede desprenderse el olor a marisco y a cultura milenaria andaluza: gambas de Huelva, filetes empanados”.

“Nos ilustra cómo salvar un guiso y borda la enseñanza de la cocina tradicional hasta tal punto que nos indica cómo tratar los diversos productos desde el perejil y el ajo, hasta el tomate, los cebollinos y los pepinos. Y nos faltan las instrucciones para hacer una buena faena de aliño”.

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