Hispanistas del Estrecho

En este nuevo artículo, Paloma Fernández Gomá oye como el español en labios marroquíes suaviza las aguas frías de la diplomacia

En los últimos días hemos podido leer en distintos  medios de comunicación el acercamiento que se ha propiciado entre España y Marruecos. Todos los que deseamos una convivencia fructífera entre nuestros dos pueblos vecinos, acogemos esta noticia con alegría; deseando que la convivencia nos preste muchas ocasiones de acercamiento cultural y fortalezca lazos de unión no solo en el ámbito de la cultura, sino también en las relaciones empresariales,  avances  tecnológicos, comercio, industria, sectores primarios, de servicios y de un auténtico intercambio que lleve como base fundamental el mejor conocimiento de la «otra realidad» .

Porque basándose en conocer más y mejor al otro, podremos acercarnos, coincidir, debatir y tender puentes. El hombre que conoce mejor a su vecino,  ve con más claridad su comportamiento, su actitud y sus tendencias. Conocerse es acercarse sin que  tú tengas que cambiar ni que hagas cambiar al que tienes enfrente. El respeto es una referencia de intercambio basado en el éxito. Celebrar lo que te diferencia es alargar la proyección de tu propia imagen para que abarque nuevos conocimientos. No tienes que cambiar lo tuyo por lo del otro, se trata de compartir y abarcar nuevos horizontes, que siempre engrandecen como persona, como miembro de un mundo que compartimos individualmente, como seres humanos de este planeta que llamamos Tierra y que entre todos hemos de cuidar para dejar a nuestros hijos y nietos un futuro de paz donde el hombre se encuentre a sí mismo y halle los valores de una convivencia plena.

La cultura es ese cauce fluido y silencioso que reconduce posiciónes y acerca las conciencias en base a la palabra argumentada y con fundamento que inicia el reencuentro de una historia compartida. La buena convivencia y el diálogo son el fundamento que nos hace crecer en otros ámbitos más allá de los estrictamente culturales. Pero en este artículo quiero resaltar la cultura y a todos los  escritores y artistas que se acercan a estas orillas compartidas. Con un matiz muy especial, deseo resaltar a quienes desde Marruecos saben imprimir señas de identidad conjuntas, refiriéndome así a los  hispanistas marroquíes,  que han logrado hacer del Hispanismo una vocación vital. 

No cabe en estas páginas todo el agradecimiento que les debemos a quienes han optado en Marruecos, por escribir en la lengua de Cervantes y no sólo eso,  además  piensan y hablan en español y conocen nuestra cultura quizás más  y mejor que algunos españoles. Siempre sentimiento de amistad a todos los hispanistas por hacernos sentir su cercanía detrás de las frías aguas del Estrecho. Más frente a esta frialdad de las aguas es de agradecer que muchos de ellos han seguido manteniendo el español junto al árabe en los comunicado de sus redes sociales, dando así oportunidad a que estemos más cerca. 

Paloma Fernández Gomá, escritora y profesora
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