Gibraltar, verano del 72: cincuenta años de la huelga general

Tras cinco días de conflicto y varios años de lucha, los gibraltareños lograron la paridad de salarios mientras la Verja permanecía cerrada a cal y canto

“Durante el verano de 1972, Gibraltar fue testigo de un suceso que marcaría su futuro”, asegura el sindicato mayoritario del Peñón, Unite the Union, heredero de la antigua Trade Union, en relación a la huelga general que tuvo lugar en la Roca, aquel año, tras la Verja cerrada.

A decir de los actuales sindicalistas, “la Huelga General de 1972 provocó un sentido de solidaridad entre la mayoría de la población gibraltareña que allanó el camino para el «Principio de Paridad del Reino Unido» y la posterior ascensión de Joe Bossano, fundador del Partido Socialista y Laborista de Gibraltar (Gibraltar Socialist Labour Party) en 1978, quien dirigió este partido hasta 2011”.

“En el 40 aniversario del paro, Unite the Union; el sucesor espiritual de Trade and General Workers Union (TGWU), ha conmemorado la efemérides y a los que participaron en la huelga al encargar un cortometraje histórico. Esta película cuenta la historia de los delegados sindicales y activistas más destacados de la época, en sus propias palabras, y utiliza películas fotográficas y en movimiento de archivo para dar vida una vez más a este momento crucial en la historia contemporánea de Gibraltar”.

Para los supervivientes de aquella huelga general de cinco días, aquel acontecimiento, «fue la culminación de años de conciencia social y participación activa de los jóvenes a nivel de base». En declaraciones recogidas por YGTV, los veteranos sindicalistas aseguran que el movimiento «generó una determinación por la justicia social y laboral» que radicalizó a los trabajadores en el sector público y privado que fueron «en gran parte descuidados en ese momento».

La huelga puso en tensión a las autoridades políticas de la época

«A partir de dicha colaboración, se creó la Asociación de Trabajadores Marroquíes para abordar sus condiciones de vida deficientes y malas condiciones de trabajo».

En una declaración conjunta, «los miembros activos del Comité Ejecutivo de 1972 TGWU, entonces apoyados por destacados activistas sindicales, damos testimonio y celebramos la influencia transformadora que la Huelga General constituyó para la conciencia de la clase trabajadora y el empoderamiento del trabajo organizado en Gibraltar. ¡Los sacrificios hechos por muchos trabajadores y sus familias durante este período de lucha, serán recordados para siempre!»

«La radicalización dio impulso a la participación de los trabajadores y a una fuerte Organización de Delegados Sindicales dentro del TGWU que duplicó la membresía a más de 7,000 miembros. Como resultado, la Unión se estableció como una plataforma para la influencia de la clase trabajadora y la demanda de equidad en el trabajo, el avance social, económico y político».

Fue en aquel entonces cuando José Netto vaticinó: «Los cinco días de la huelga general de Gibraltar en agosto de 1972 no serán olvidados. La victoria de los trabajadores de Gibraltar ganada, era demasiado importante para que se le escapara de la memoria».

En el comité ejecutivo del sindicato, en agosto de 1972, figuraba José Netto, como máximo responsable sindical, Michael Feetham, como responsable del sector público, así como Alfred Sacrament, Eric Peliza, John Montiel y Luis Montiel –ambos del astillero, tan esencial en aquel momento–, Elio Victor, Pepi Peliza, Tony Pike, Henry Pinna, Albert Caetano, Mario Bensadon, Richard Bear, Alfred Olivero o Pepe Peliza. Sin olvidar al ya fallecido Bernard Linares u otros destacados activistas, como Juan Pecino, Andrew Pinna, Aida Molina, Julio Pons, Maricarmen Pecino, Gloria Parody, Humbert Maclaren, Alexi Dalmedo, Ronald Caetano, Héctor (tito) Bear, Emilio Hurtado, Juan Carlos Pérez, Pepe Mir, Johnny Azzopardi, o Manolo Pérez.

El cortometraje, en inglés, puede visionarse a través del siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=Q-fOPNYvCl0

En mi libro «Yanitos» (Centro de Estudios Andaluces, 2012), se incluye un capítulo dedicado a aquella huelga general, algunos de cuyos fragmentos reproduzco a continuación.

José Netto, en la actualidad, en un acto de la Casa de la Memoria de Jimena de la Frontera

La lucha por la paridad de salarios.-

               “En España no suele acordarse nadie de que nosotros nos levantamos contra los ingleses. Le echamos un pulso cuando la frontera estaba cerrada. Y no sólo ganamos la paridad de salarios con los trabajadores de Gran Bretaña. También, sobre todo, ganamos dignidad”.

               Así lo viene a contar también, muchos años después, José Netto, que durante mucho tiempo fue Branch Officer de Transport General Workers Union, el sindicato más poderoso de Gibraltar. De formación anarco-sindicalista, su esposa es andaluza y en la actualidad ambos residen a caballo entre Gibraltar y Atajate. El nunca ha ocultado, por ejemplo, sus simpatías hacia la España democrática y la legitimidad republicana, que él aprendió a amar y a conocer a través de quienes tuvieron que refugiarse en el Peñón por defender la bandera tricolor:  “Pues yo he sido, a través de ellos, un enamorado de la República española, ¿tú sabes? Y le tengo que agradecer a estos hombres ya desaparecidos por el tiempo que marcaron toda mi vida en el mundo sindical. A ellos les debo precisamente, bueno, la trayectoria de mi vida ¿tú sabes? De estar luchando para las capas más necesitadas y combatiendo las discriminaciones raciales. Y he tenido muchas defraudaciones porque dentro del mismo sindicato he tenido gente puesta con etiqueta de izquierda, de socialista y han sido unos racistas. Actuaban más como socialistos que como socialistas”.

               Netto, durante muchos años, fue testigo de excepción de una discriminación escalonada que se sufría en Gibraltar, donde entre los trabajadores había tres clases, los british, los local y los alien. En el Arsenal, el antiguo astillero, incluso aparecían diferenciados en los servicios higiénicos a los que podían acceder y cuya limpieza iba degradándose a medida de que se españolizaran sus usuarios. Claro que la peor discriminación era la de los salarios: “Venía el inglés contratado de Inglaterra y, aparte de meterle las plusvalías por estar fuera de su casa, por estar en ultramar, la paga básica era superior a la nuestra, ¿no? Aparte de eso tenían una cantidad de beneficios horrorosos y nosotros, los gibraltareños, ganábamos más que el español. Mis cuñados estaban trabajando aquí los dos, yo tengo dos hermanas casadas con españoles. Y ganábamos más que ellos pero entonces te justificaban de que el coste de vida en La Línea, San Roque y en Algeciras era más barato que en Gibraltar. Sin embargo, no tenía nada que ver con eso. Pero en aquel tiempo, por ejemplo, una tercera parte de Gibraltar residía en La Línea, y aquellos gibraltareños que residían en La Línea cobraban como si estuviesen viviendo en Gibraltar, ¿eh? Todo era discriminación”-

Unite The Union ha conmemorado la huelga del 72

               El fue uno de los protagonistas en la lucha por la igualdad de salarios. La paridad, que fue la palabra que luego se puso en boga:  “Y claro –relata– aquello se dio al traste porque, cuando a mí me hicieron secretario del sindicato, al mes justo fue la primera huelga general donde se paralizó Gibraltar, basado en la igualdad de salarios, hablábamos, no de la paridad que después fue la palabra que vino, de paridad de lo que ganaban los ingleses, sino nosotros hablábamos de igualdad. Y en aquella huelga general pues se paralizó todo el pueblo. Yo tuve que hacer un trabajo antes de llegar a ser secretario del sindicato dando mítines con los clubes juveniles, con todo el mundo… Había que preparar al pueblo para esto, y entonces, después de una oferta de 30 peniques, después de una semana de huelga donde se paralizó Gibraltar, los barcos yéndose, la basura por la calle, no había luz, en fin, el Gobierno respondió. Así, hicieron una oferta de 40 peniques, a cinco libras treinta, en un acuerdo interino para después empezar a mandar a economistas en Gibraltar. Yo me acuerdo que, después de maniobrar con el asunto y dejar la huelga, tuve una entrevista con el vicegobernador y le amenacé con otra huelga general. El gobierno inglés se avalaba en que el primer ministro nuestro decía que la economía de Gibraltar no podía sustanciar una subida en régimen de paridad. Y, entonces, como lo amenacé al deputy governor, entonces vino después aquí Roy Haterly, que era el ministro de la Foreign Commonwealth Office, de la oficina colonial que abarcaba todo el coloniaje inglés, ¿no?, este hombre me citó a Inglaterra”.

               Por aquel entonces, en el Reino Unido, gobernaban los laboristas y Harry Jackson, un veterano sindicalista inglés que era líder de la Trade Union, tenía cierta ascendencia sobre el gabinete. El fue quien otorgó en gran medida la secretaría general del sindicato a José Netto: “Fue el que me puso aquí, porque cuando yo, yo en realidad no quería el puesto de secretario general, mi mundo era el mundo del taller, de la calle, ¿no? Yo no era hombre de oficina ni nada de eso, ¿no? A pesar de que todos los solicitantes del puesto tenían mejor inglés que yo, porque yo había estado cinco a años, de los nueve a los catorce años, en Atajate y hablaba los dos idiomas, todos los que solicitaban el puesto tenían mejor inglés que el mío… Pero, claro, el secretario general, que era Jackson, que estuvo en las brigadas internacionales, me conocía mis movimientos de aquí, como amante de la República. Jackson, un hombre que se va a dar su vida por otro país que no es el suyo, que no es un mercenario que va a cobrar, sino que expone su vida, algo bueno tenía que tener, ¿no? Y él, sabiendo de mis maniobras antifranquistas en Gibraltar, fue el que me eligió”.

               Así que antes de ir a ver al oficial de las colonias, Netto llamó a Jackson: “Mira José, no vayas a ir, no vayas a ir a verlo sin ver al que iba detrás de él, a Harry Owen”. Incluso Jackson se ofreció a interceder e incluso le llamó por teléfono al ministro, en su presencia: “Y entonces él, para que yo escuchara la conversación que sostuvo con el ministro, siempre me acuerdo de aquello, le dio a un botón al teléfono y yo escuchaba lo que él le decía al ministro y el ministro le decía a él. Y el ministro le dice: “Harry, tienes que saber que no hay dinero para pagar la reclamación de salario, porque –y utilizó esta frase-, porque –dice- el barril está vacío”. Y el otro le contesta para que yo lo escuche diciéndole: “Si el barril está vacío empieza a llenarlo para que encuentres el dinero”. Eso le dijo este al ministro, porque el ministro, en Inglaterra, en aquel tiempo, pasaba como en España, que UGT y el PSOE tienen una ligazón donde pertenecen a UGT y al PSOE, y este ministro había salido del sindicato y tenían ellos una relación estrecha”.

Así que el ministro terminó viajando a Gibraltar y convenciendo a Sir Joshua Hassan de que la paridad era inevitable:  “Mira no –imagina Netto dicha conversación.., pero si lo que va a pasar esto, que a ti te va a meter dinero en el bolsillo, aun subiéndole la paga a todos los trabajadores, porque los otros tienen más y, al subir a todo el mundo, el impuesto que recaba el gobierno es superior”.

“Le comió el coco, entonces Hassan se tuvo que rendir y se consiguió ya, tú sabes, la igualdad de salarios. Que después otros políticos han tratado de adueñarse de que ellos fueron los que… Porque, por ejemplo, en este caso específico, no estaba uno que después fue ministro, que fue secretario adjunto mío, que él se lo manipulaba… Tú sabes. Y, bueno, esa fue una de las luchas más importantes. España al cerrar la frontera creía que iba a truncar la economía gibraltareña, y lo que hizo fue un fracaso total porque la economía gibraltareña subió ¿tú sabes?

Joe Bossano recuerda como el cierre de la frontera supuso un cambio profundo del mercado laboral

En aquellos tiempos, también pertenecía al sindicato Joe Bossano, que luego llegaría a ser ministro principal de Gibraltar y que refería así la situación creada por el bloqueo, en un artículo publicado dentro del libro colectivo “Cádiz, crónica de un sueño”, en torno a la transición democrática en dicha provincia: “Tras el cierre de la frontera en 1969, el pueblo de Gibraltar era consciente de que, al eliminarse la mano de obra española con la salida de miles de trabajadores que tuvieron que volverse a su país y perder sus empleos en el Peñón, el mercado laboral había cambiado completamente. Había sido un mercado en el que los españoles suponían una oferta de mano de obra muy competitiva, con la que ya no podía contarse. Faltó mano de obra hasta que empezaron a llegar obreros marroquíes. Y, en cualquier mercado libre, esa situación se habría traducido en un automático aumento de salarios”.

               “Los salarios aumentaron, pero en el sector privado. Doblaron los sueldos y el Gobierno, incluso, pasó una ley prohibiendo a los trabajadores del sector público que se pasaran al privado. Al mismo tiempo, se produjo un aumento estratosférico del coste del a vida. Los ladrillos, en vez de venir del Campo, tenían que venir de Londres. En tales circunstancias, el sindicato y la clase trabajadores adquirieron un poder de negociación enorme”.

               El sindicato local más poderoso, el que aglutinaba a los empleados del sector público, era la Transport General Workers Union, liderada por Netto y que incrementó su lucha, especialmente, durante el año 1973. Sin embargo, Bossano era otro de sus referentes: “La línea a seguir que yo recomendé al sindicato de la Transport obedecía a dicho contexto histórico, a lo que estaba ocurriendo –afirmaba él–. El mayor patrón, el que empleaba a más trabajadores en el Gibraltar de aquella época, era el ministerio británico de Defensa. Así que la lógica era exigir que lo que pagase Defensa a sus trabajadores en el Reino Unido, lo pagase a sus trabajadores en la Roca. La lógica era seguirle la pista al más grande porque los demás vendrían por añadidura”.

               “La lucha duró tres años y once meses. Faltó sólo un mes para que se cumplieran cuatro años. Aquel pulso logró, por primera vez en la historia del colonialismo, que existiese paridad entre los salarios de la metrópolis y los de la colonia”.

               Mientras los gibraltareños habían conquistado su autonomía política y su igualdad salarial con Gran Bretaña, al otro lado de la frontera, la dictadura franquista se desmoronaba entre ejecuciones y denuncias por corrupción: “Todo esto coincidía con los últimos años de la dictadura franquista, lo que apenas parecía interesar a los gibraltareños de entonces –narraba Bossano–. El pueblo tenía asumido que la frontera se iba a quedar cerrada eternamente y teníamos que acostumbrarnos a vivir por nuestros propios medios y en nuestro propio territorio, sin depender de España. Además, al conseguir la paridad de salarios, el gibraltareño podía costearse las vacaciones todos los años en Londres”.

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