Gibraltar se reencuentra con la zarzuela «La Chulapona»

El Teatro Lírico Andaluz devuelve el género chico a la escena del Peñón

El Servicio Cultural de Gibraltar (Gibraltar Cultural Services), en nombre del Ministerio de Cultura del Peñón, anunció ayer el retorno a la escena gibraltareña del Teatro Lírico Andaluz, que actuará en Gibraltar en el marco del programa cultural de otoño y que representará «La Chulapona», arropada con una orquesta de 24 músicos. Curiosamente, se trata de la misma zarzuela a cuya escenificación asistió en Madrid el Club de la Zarzuela, creado al abrigo del Instituto Cervantes de Gibraltar, que dirigiera Francisco Oda y cuya reapertura podría producirse a medio plazo.

Las representaciones de La Chulapona se llevarán a cabo en el John Mackintosh Hall Theatre el miércoles 6 y el jueves 7 de octubre de 2021 a las 20:00h. Las entradas, con un precio de 5 libras, se pondrán a la venta el 20 de septiembre en el City Hall entre las 9:00 y las 16:00h. Como en otro tipo de actividades, el COVID-19 viene marcando la pauta y ahora no va a ser distinto, ya que en el Peñón rige el pasaporte de vacunación. Así, los mayores de 16 años deberán presentar una copia de su tarjeta de vacunación o del certificado de vacunación en el que conste que han recibido las dos dosis de la vacuna del Covid-19, o bien una prueba de flujo lateral con resultado negativo (realizada durante los dos días anteriores) en la parte delantera del local en el teatro el día del evento. Los eventos, por supuesto, estarán sujetos a las restricciones por el Covid-19 vigentes en ese momento, lo que podría dar lugar a la cancelación de las zarzuelas con escasa preaviso.

Para obtener más información, puede ponerse en contacto con el Departamento de Eventos (Events Department) del City Hall por teléfono, llamando al (00350) 20067236, o por correo electrónico: info@culture.gi

La representación de “La Chulapona” restaura la tradición del llamado “género chico”, en el Peñón, donde la afición hacia el mismo nació en el siglo XIX y se vio afectada, como tantas otras señas de identidad, con el cerrojazo fronterizo de 1969: “Las frecuentes visitas de compañías españolas, tanto de teatro como de variedades, flamencas y de zarzuela, al Peñón, también se cancelaron con el cierre de la Verja y sólo ahora de forma excepcional se programa a artistas españoles en el Peñón. También pasó a mejor vida el Teatro Real, el Theatre Royal, donde solían actuar y que incluso a estas alturas ya ha sido demolido”, escribía Eduardo Fierro Cubiella, en su estudio “Gibraltar. Aproximación a un estudio sociolingüistico y cultural de la Roca”, una memoria de licenciatura que fue editada en 1997 por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz.

El Club de la Zarzuela fue creado en Gibraltar varias décadas más tarde, en 2012, promovido por los gibraltareños Solomon Levy, Sarita Benady y Tony Loddo, además de Francisco Oda, director del Instituto Cervantes en el Peñón. En su presentación pública intervino el director escénico español Luis Olmos, al que se deben numerosas versiones de libretos clásicos, pero que eligió, para la ocasión, disertar sobre la zarzuela a comienzos del siglo XXI. Unas semanas después, una veintena de gibraltareños viajaba a Madrid para asistir, en el Teatro de la Zarzuela, a la representación en directo de “La Chulapona”.

El objetivo del club estribaba en fomentar el interés en la zarzuela, particularmente entre la juventud, pero el cierre de la sede gibraltareña del Cervantes y el estallido de la pandemia vírica puso otra vez el marcador a cero.

Y si en Gibraltar gusta la zarzuela, a la zarzuela le gusta Gibraltar: precisamente en el teatro madrileño de La Zarzuela, a 22 de enero de 1866, se estrenó “Gibraltar en 1890”, con texto de José Picón y música de Francisco Asenjo Barbieri. El papel de Miss Fanny Clayton, hija de Lord Clayton, fue interpretado por Dolores Fernández; mistress Ana, aya de Fanny, incorporada por Carolina Luján, en tanto que Calvet asumía el papel de Lord Clayton, identificado como “general gobernador de la plaza”; Dalmau daba vida al tabernero Luis Pla y Landa al barbero Juan Plo. Aparece un personaje identificado como “López, neocatólico”, que corrió a cargo de Arderius mientras Jiménez asumía el rol de  “García, republicano” y Rochen, el de “Samuel, comerciante judío”. Y Castillo se reservó el de un “policeman”.

La zarzuela, concebida como un “sueño lírico”, fue aclamada por la crítica, fundamentalmente por su calidad musical. Incluso Gustavo Adolfo Bécquer le dedicó un comentario en “Revista de la Semana”: “Respecto al juguete titulado Gibraltar en 1890, nos parece poco lisonjero para España que sólo en sueños pueda suponerse posible la recuperación de aquella plaza, y eso por los medios sobrenaturales que emplea el protagonista de la zarzuela”.

En 1991, Gabriel Fernández Álvez rindió homenaje a Barbieri con una versión del libreto, denominado en esta ocasión “Ópera en un acto” y cuyo original revisó Andrés Ruiz Tarazona.

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