Gibraltar, a la irlandesa

El tránsito entre el Peñón, España y el resto del territorio Schengen, podría resolverse con una "common travel area" similar a la existente entre la República irlandesa y el Ulster

De prosperar el Tratado que actualmente se negocia entre la Unión Europea y el Reino Unido, a propósito de Gibraltar, el tránsito entre el Peñón y el resto del territorio Schengen obedecería a una fórmula existente desde hace mucho en el paso entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, lo que en inglés se denomina «common travel área», una zona que, a pesar de su condición fronteriza, no responde a los parámetros habituales de control policial y de aduanas si no que garantiza la fluidez del tránsito.

Se obviaría, de ese modo, la incorporación de Gibraltar, de derecho, al espacio Schengen, una fórmula que sería muy compleja dado que, salvo el caso singular de Suiza, no existe ningún precedente al respecto entre un territorio externo y los otros países que en la actualidad lo integran, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa, República Eslovaca y Suecia.

A eso se vino a referir Fabian Picardo, ministro principal de Gibraltar, durante su comparecencia ante la Cámara de los Comunes del Parlamento Británico, el pasado miércoles, en donde se mostró confiado en que sería posible alcanzar un acuerdo «antes de fin de año», aunque la redacción y firma del Tratado tendría que esperar al próximo.

Picardo se dirigió ese día al Comité de Escrutinio Europeo de la Cámara de los Comunes en vísperas de la tercera ronda de negociaciones fijada en Bruselas para la semana que viene, y que tendrá su continuación, al menos, en otra ronda más que será programada antes de Navidad.

“Creo que es posible que lleguemos a un acuerdo antes de fin de año –insistió Picardo–. Creo que es posible».

Picardo volvió a referirse al acuerdo de Nochevieja, pero subrayó: “No creo que sea probable que tengamos el texto de un tratado para finales de año”, dijo el Ministro Principal. “Eso no quiere decir que no exista la posibilidad de que hayamos llegado a un alto nivel de acuerdo entre, ahora, el Reino Unido, por una parte, y la Unión Europea y España por otra”.

“Y si llegamos a ese acuerdo y estamos entonces en la fase de plasmarlo por escrito a nivel internacional y legal, entonces creo que habremos hecho todo lo posible por la gente de Gibraltar y la región a tiempo para evitar llegar a finales de este año sin tener siquiera un acuerdo”, comentó en torno a la convicción del ministro español José Manuel Albares de que habría fumata blanca este mismo año.

Brian Reyes, director de The Gibraltar Chronicle, en un amplio artículo publicado por dicho periódico, reseña: «A pesar del mensaje optimista tanto de Gibraltar como de Madrid, el comité ha escuchado las explicaciones previas de algunos ministros del Reino Unido sobre las áreas de preocupación en las que el mandato de negociación de la UE va más allá del acuerdo marco de una manera inaceptable para el Reino Unido y Gibraltar».

«El Ministro Principal reconoció que quedan muchas áreas por abordar, pero se mostró optimista. “¿Hay razones para que todos tengamos una pataleta y declararemos que no debemos continuar? Por supuesto que las hay”, dijo a los diputados, según refleja ese mismo periodista. “Pero la madurez que se requiere de todas las partes en la mesa de negociación creo que exige que sigamos buscando lo que podemos acordar y que encontremos formas de sortear las cosas que no podemos acordar de una manera que no cruce ninguna de las que tradicionalmente hemos llamado
nuestras líneas rojas…”

Y añadió: “Creo que podemos llegar a ello y que es posible seguir ese camino”.

Podrían extenderse visados especiales para los británicos que tan sólo quisieran visitar Gibraltar

Finalmente, Picardo no intervino ayer ante la Cámara de los Lores, tal y como por error señaló este blog en un artículo anterior. En su comparecencia ante los Comunes, Picardo fue discreto, ya que según reflexionó, cuando se trata de negociaciones en curso no conviene hacerlo «a través de las ondas».

Picardo también se refirió al status quo actual de La Verja, donde se mantiene una cierta fluidez en las comunicaciones, debido a una solución recíproca entre las partes: “Gibraltar no ha aprobado ninguna normativa que nos permita llevar a cabo controles más estrictos, que es el tipo de cosas que tendríamos que hacer si nos fuéramos sin un acuerdo, y España no ha aplicado toda la fuerza del código fronterizo Schengen en tantos supuestos como podría si quisiera
aplicarlos”, dijo Picardo a los diputados.

Los diputados le preguntaron, como ya reseñó este blog, por el papel que desempeñarán los agentes de Frontex en los accesos del Peñón, ante la posibilidad de que dicha circunstancia pudiera socavar la soberanía británica en el Peñón. Para rebatir dicho argumento, al Ministro Principal le bastó citar la presencia de gendarmes franceses que realizan controles de inmigración en suelo británico en virtud de un acuerdo con el Gobierno del Reino Unido.
“Es crear un permiso administrativo establecido en un tratado internacional en el que el Reino Unido permite una cosa y puede en el futuro deshacer ese permiso en el ejercicio de su soberanía”, afirmó.

Sin embargo, mantuvo sus líneas rojas en cuanto a aceptar la presencia de oficiales españoles en Gibraltar: “Hemos sido muy claros al respecto, eso no va a cambiar”, afirmó ante la comisión.

“Pero creemos que el hecho de que haya una agencia independiente como Frontex… capaz de proporcionar ese control de la inmigración, lo que liberaría a la gente de la necesidad de tener un control de la inmigración en la frontera, sería ventajoso tanto para Gibraltar como para la región que nos rodea, y para todos los que viajan a Gibraltar”.
Y, en otro momento, según La Crónica, añadió: “No creo que haya ninguna cesión de soberanía en modo alguno, no creo que haya ninguna cesión de jurisdicción y control, y tengo mucho interés en que entiendan que mientras yo sea Ministro Principal de Gibraltar, o de hecho en la medida en que pueda, mientras cualquiera de mis compatriotas pueda tener el privilegio y el honor de ocupar este puesto, ningún gibraltareño negociaría jamás ningún acuerdo que renuncie a la soberanía, jurisdicción o control británicos sobre Gibraltar.”

“El futuro de Gibraltar es británico, británico, británico, y nadie debería equivocarse al respecto”, remachó el chief minister.

Picardo intentó convencer a los comunes de la viabilidad del acuerdo, a pesar de que algunos de los diputados mostraron su desconfianza ante la posible injerencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Gibraltar. A juicio del ministro principal, por otro lado, un posible acuerdo aduanero a medida era “excesivo e innecesario”, pero
confirmó que se estaban explorando opciones que abordarían las cuestiones planteadas por cada parte, al
tiempo que proporcionarían “seguridad jurídica” a las empresas y los ciudadanos. Esa situación no pasaría por incorporar a Gibraltar a la jurisdicción de dicho tribunal comunitario sino buscar una solución adecuada, a pequeña escala: “Si lo que se tiene es un acuerdo internacional independiente, un tratado, con la Unión Europea, entonces lo natural es tener un mecanismo de resolución de conflictos en ese tratado que se ocupe de las disputas que surjan con respecto a ese tratado”.

El periodista Brian Reyes, director de The Gibraltar Chronicle explica pormenorizadamente la visión de Picardo a este propósito: «Dijo a los parlamentarios que, aunque de manera abreviada el objetivo clave del tratado se describía a menudo como que el Peñón pasaría a formar parte de Schengen, lo que se buscaba en realidad era una zona común de viaje entre dos zonas de inmigración separadas, Gibraltar y el espacio Schengen».

“Hay dos zonas de inmigración separadas, pero hay un acuerdo con respecto a las dos, y si estás en
una puedes pasar con fluidez a la otra”, afirmó.

En este sentido, Gibraltar seguiría emitiendo visados para Gibraltar, mientras que la UE emitiría visados para acceder al espacio Schengen. E incluso podría ser viable la expedición de visados exclusivos para Gibraltar a viajeros que no tuvieran previsto cruzar a España y al resto del espacio Schengen.

“Lo que creemos que es posible es tener un visado sólo para Gibraltar, de modo que se pueda venir sólo a Gibraltar en determinadas circunstancias”, dijo Picardo. “No se trata de reinventar la rueda de Schengen desde fuera de Schengen”.
“Schengen ya prevé… que cada uno de los estados miembros de Schengen pueda expedir visados de aplicación geográfica limitada que son sólo para el estado miembro que los concede”.

Y, resumía Reyes, «con la UE preparada para implantar su sistema de exención de visados ETIAS a partir del año que viene —el ETIAS funcionaría de forma similar al sistema ESTA de EE.UU. y tendría una validez de varios años—, el Sr. Picardo señaló que los residentes de Gibraltar podrían quedar exentos de este requisito como parte de cualquier acuerdo».

“Creo que todas las partes coinciden en que el permiso de residencia en Gibraltar, ya sea la tarjeta de identificación roja de Gibraltar o cualquier otro permiso de residencia concedido por Gibraltar, significaría que se obvia la necesidad de ETIAS en el futuro cuando entre en vigor”, anunció a los parlamentarios.

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