España confía en trabajar con el nuevo gobierno de Marruecos

"Es un socio estratégico y un país vecino y amigo con el que España desea seguir desarrollando una cooperación modélica y fructífera en múltiples ámbitos, que contribuya a la estabilidad y prosperidad regional", afirma el Gobierno español en un comunicado

El Gobierno de España, a través de un comunicado oficial, ha felicitado cordialmente al nuevo gobierno de Marruecos nombrado por S.M. el Rey Mohamed VI y presidido por el jefe del gobierno, Aziz Ajanuch, tras las elecciones legislativas del pasado 8 de septiembre.

«España confía en trabajar con el nuevo gobierno de Marruecos para adaptar nuestra asociación estratégica a la altura de las oportunidades y desafíos compartidos, sobre la base de la confianza, el respeto y el beneficio mutuo», asegura dicho documento.

Marruecos, afirma el escrito, «es un socio estratégico y un país vecino y amigo con el que España desea seguir desarrollando una cooperación modélica y fructífera en múltiples ámbitos, que contribuya a la estabilidad y prosperidad regional».

Se trata de una nueva señal de humo desde Madrid, para intentar allanar el camino para la reconciliación diplomática, económica y social con el vecino del sur. Hace un año, la ruptura del alto el fuego en la zona de El Gregueat, un pasillo en el muro saharaui que permite la conexión con Mauritania, destapaba la caja de los truenos. La audaz maniobra de Marruecos al reconocer a Israel –contestada naturalmente por Argelia–, el respaldo de la Administración Trump, prolongada por Joe Biden, a la postura marroquí para la resolución del conflicto saharaui y la convicción de que la sentencia europea sobre los caladeros iba a ser negativa para Rabat, provocaron una ofensiva política de Marruecos a esta orilla del mundo. Así que la reunión de alto nivel entre nuestro país y el Reino de Mohamed VI fue suspendida en principio para febrero de este año, pero ese encuentro nunca llegó.

La tensión con España fue in crecendo hasta que, a mediados del mes de mayo, se produjo la masiva llegada a Ceuta de más de diez mil personas, de las que ochocientos eran menores. Curiosamente, días antes, Pablo Casado, líder de la oposición en España, había mantenido una controvertida reunión telemática con Aziz Ajanuch, el nuevo jefe de gobierno marroquí. Como consecuencia de esa última crisis, Rabat llamó a consultas a su embajadora en Madrid, Karima Benyaich, que todavía no ha regresado a su puesto, aunque las aguas del Estrecho ya no sean tan turbulentas. Como tampoco se han abierto las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, bloqueadas unilateralmente por Marruecos desde el 13 de marzo de 2020, como consecuencia de la pandemia. Hasta el punto de que, fruto de esa tensión, la Operación Paso del Estrecho no se llevó a cabo y los migrantes marroquíes en Europa que volvieron a casa en vacaciones lo hicieron desde puertos franceses y desde Génova, en un viaje más largo y caro.

Reunión telemática de Pablo Casado con Aziz Ajanuch

El hecho de que una bandera del polisario ondease sobre el parlamento del lander de Bremen en Alemania motivó la práctica ruptura diplomática con Marruecos, con llamada a consultas del titular de la embajada marroquí en el gigante europeo. Habitualmente ajena a lo que ocurra más allá de la frontera de Los Pirineos, la opinión pública española apenas ha estado al tanto de que la crisis marroquí con España no ha tenido parangón con la vivida con España en ese mismo periodo, a pesar de las repercusiones sociales, como la marcha húmeda conocida en mayo en Ceuta, con la entrada de más de diez mil personas a dicha ciudad de soberanía española.

En Rabat, trascendió a través de las redes sociales y de los medios de comunicación que el Ministerio de Exteriores de dicho país postulaba la interrupción de toda relación con la República Federal Alemana. Así que la embajadora de Marruecos en Berlín, Zohour Alaoui, fue invitada a una reunión urgente con el Secretario de Estado del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores, Miguel Berger, un diplomático alemán, pero nacido en Madrid: «Desde nuestro punto de vista, no hay razón para que las relaciones diplomáticas se vean afectadas. Alemania y Marruecos han trabajado en estrecha colaboración durante muchas décadas, lo que creemos que siempre beneficia a ambos países». «En este sentido, nada ha cambiado en la política alemana hacia Marruecos», agregó Berger.

El escenario político ha cambiado ahora por los comicios vividos en ambos países. En el caso marroquí, Naser Burita ha sido confirmado como ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, a pesar del drástico cambio gubernamental que ha seguido a las últimas elecciones marroquíes, desplazando hacia la nada al Partido de la Justicia y el Desarrollo, los integristas moderados pero intensos que han gobernado el país vecino durante la última década. Y Miguel Berger sigue ejerciendo como titular de Exteriores alemán, en espera de que se conforme el nuevo gobierno de primacía socialdemócrata.

«Los ciudadanos de Bremen izan hoy la bandera del Sahara Occidental para recordar un conflicto que se viene desarrollando desde hace 45 años (…) La bandera está destinada a escuchar que la República Árabe Democrática del Sahara (DARS) fue elegida hoy hace 45 años», apareció escrito en Facebook, en el muro de la Asociación BEN (Bremen Desarrollo Político), junto a una foto con la bandera polisaria en el parlamento de dicha ciudad-estado.

Marruecos dejó de trabajar temporalmente con fundaciones alemanas en materia de cooperación. Y todo ello, como subrayó el portavoz de Exteriores de la CDU, Jürgen Jardt, Marruecos recibe ayuda financiera de Alemania, en esta materia, por más de 1.400 millones de euros de Alemania. «Mantendremos los contactos para tomar las medidas necesarias a fin de asegurar el marco jurídico que garantice la continuación de las relaciones comerciales entre la UE y Marruecos», aseguró Josep Borrel, responsable comunitario de Exteriores, en un tuit difundido a finales de septiembre. Y es que, a senso contrario, el 73% de las exportaciones de Marruecos tienen como destino algún país de la UE.

Especialistas en la región como Ignacio Cembrero, aseguran que, en el fondo, «desde 2004, la diplomacia española se vuelca con discreción en ayudar a Rabat en el conflicto del Sáhara en Naciones Unidas y ante los tribunales europeos». En aquella fecha, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, desde antes de serlo, ya había sondeado la posibilidad de cambiar la postura española, que a primera vista sigue siendo fiel a las resoluciones de Naciones Unidas y su postura favorable al referéndum de autodeterminación. La otrora potencia colonizadora empezaba a considerar que su antigua provincia difícilmente podría ver resuelto su futuro por la vía de una consulta que Marruecos se ocupó de dilatar en el tiempo; así que la solución de la autonomía, que empezaba a bosquejar Rabat, podría ser una salida pragmática.

La diplomacia española sigue respetando las propuestas de la ONU, pero, ahora, de permitir la entrada en España aparentemente subrepticia de Brahim Gali, el líder polisario aquejado de Covid, en apariencia por parte de la ministra Arancha González Laya –una controversia internacional que le costó el puesto y el banquillo de los acusados–, España ha pasado a recurrir las sentencias del Tribunal General de la Unión Europea (TGUE) que invalidan los acuerdos de asociación y pesca entre la UE y Marruecos. Claro que quien lo sugirió fue Luis Planas, el ministro español de Agricultura y Pesca, concernido por la incertidumbre del sector pesquero, y no José Manuel Albares, desde el ministerio de Exteriores, que ha insistido de nuevo en la «centralidad» de la ONU respecto al contencioso saharaui.

La sentencia europea ha supuesto una convulsión en el ámbito saharaui

El Gobierno de España ha felicitado a Staffan De Mistura por su nombramiento como nuevo enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, dijo Exteriores en un comunicado. «España apoya el papel central de las Naciones Unidas en la búsqueda de una solución conforme a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas», añade. 

En su comunicado, el gobierno de España anuncia también que ofrece su pleno apoyo al nuevo enviado especial del secretario general de la ONU en su función para «favorecer el entendimiento entre las partes y la estabilidad en la región.»

«En términos más generales, las sentencias han reafirmado la incipiente política de diferenciación de la UE, por la que está legalmente obligada a excluir el territorio del Sahara Occidental de sus acuerdos con Marruecos. Esto se basa en dos aspectos fundamentales. La primera es el estatus del Sáhara Occidental como territorio «separado y distinto» de Marruecos (y el deber concomitante de la UE de no reconocer la soberanía marroquí sobre el territorio). La segunda es la necesidad de obtener el consentimiento del pueblo del Sáhara Occidental cuando se celebren acuerdos relacionados con su territorio. El efecto de estos dos requisitos legales irá más allá de las exportaciones agrícolas y el acceso a la pesca, de forma similar al desarrollo de las medidas de la UE para excluir el territorio palestino de sus relaciones con Israel», escribe Hugh Löwatt, en un artículo traducido por El Confidencial.

Lo cierto es que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), por quinta vez, ha rechazado la ampliación de las disposiciones de los acuerdos agrícolas y pesqueros entre la UE y Marruecos al territorio del Sáhara Occidental. Como consecuencia de la sentencia del Tribunal, los pescadores comunitarios –muchos de ellos españoles–, en un plazo comprendido entre dos meses y un año, ya no podrán faenar en aguas del Sáhara Occidental, uno de los caladeros históricos de nuestra flota. También las exportaciones agrícolas marroquíes procedentes del territorio quedarán excluidas de los aranceles preferenciales de la UE. Los importadores y armadores de la Unión Europea que no respeten la sentencia podrían encontrarse en dificultades legales.

«Esto no es ni mucho menos una casualidad. En 2018, el TJUE dictaminó que el acuerdo de aviación de la UE con Marruecos no cubría el Sáhara Occidental, dejando a las compañías aéreas de la UE (que siguen operando vuelos al territorio) en un vacío normativo. Incluso la Comisión Europea parece estar entendiendo la indirecta. El año pasado excluyó al territorio de una propuesta de acuerdo Interbus (que regula el tráfico de autocares) con Marruecos. Con el tiempo, esta política de diferenciación afectará inexorablemente a otros aspectos de las relaciones de la UE con Marruecos, desde los programas de financiación hasta los proyectos de investigación y desarrollo. Además, la decisión del Tribunal puede influir en el resultado de una impugnación distinta, pero similar, de la sociedad civil contra el nuevo acuerdo de asociación post-Brexit del Reino Unido con Marruecos», añade Löwatt.

El Gobierno de España, recientemente, ha felicitado a Staffan De Mistura por su nombramiento como nuevo enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, dijo Exteriores en un comunicado. «España apoya el papel central de las Naciones Unidas en la búsqueda de una solución conforme a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas», añade. 

Foto: El líder del Polisario, Brahim Ghali. (Reuters)
Brahim Ghali, líder del Polisario, viajó a España para ser tratado por el Covid

«En lugar de intentar una vez más suprimir la autodeterminación saharaui e impugnar las sentencias del TJUE, el Consejo debería aprovechar el esperado nombramiento del veterano diplomático de la UE Staffan de Mistura como nuevo enviado de las Naciones Unidas al Sáhara Occidental para relanzar un proceso de paz creíble dirigido por la ONU. Por el camino, la UE puede descubrir que la sentencia de esta semana —que combina los poderes normativos y comerciales de la UE— le da fuerza para empujar e impulsar a las partes hacia un futuro acuerdo basado en el concepto de libre asociación (una solución señalada por el Tribunal). De este modo, se lograría la autodeterminación saharaui mediante el reparto de poder con Marruecos, de acuerdo con el derecho internacional, y se proporcionaría por fin una base jurídica y política sólida para el comercio con el Sáhara Occidental».

Ese, al menos, es el análisis publicado en el European Council on Foreign Relations por Hugh Lovatt y titulado ‘Western Sahara, Morocco, and the EU: How good law makes good politics’.

La economía sigue siendo tan importante como la geoestrategia en todo este rompecabezas. A finales de junio pasado, la deuda externa pública de Marruecos ascendía a unos 373,26 mil millones de dirhams, un porcentaje muy alto que representa el 35% del Producto Interior Bruto (PIB) del país, según informó RT en su versión árabe.

Según esta versión, los datos emitidos por la Dirección de Tesorería y Finanzas Externas del Ministerio de Economía, Hacienda y Reforma Administrativa de Marruecos, indican que esta deuda se reparte entre acreedores multilaterales con una el 48,3 por ciento, luego los mercados financieros internacionales y la banca comercial (28,8%), y terceros países de la Unión Europea (15,8 por ciento), luego otros países (4,4 por ciento) y países árabes (2,7 por ciento).

En cuanto a la distribución de la deuda externa pública por moneda, el euro tiene la parte del león con el 59,4 por ciento, luego el dólar estadounidense con el 31,5 por ciento y el yen japonés con el 2,8 por ciento. Tampoco ayuda a la posición marroquí la tensión creciente con Argelia que ya afecta al suministro de gas a dicho país, que parece apostar por la energía fotovoltaica y sus parques solares, ahora puestos en cuestión a este lado del Estrecho.

Ante esta encrucijada, la diplomacia española tal vez esté considerando que, para ofrecer una salida aceptable al callejón sin salida en el que se encuentra, tal vez sean más prescindibles los inútiles peñones de soberanía que poner en cuestión la descolonización real del Sáhara. Ni la españolidad de Ceuta, Melilla o Canarias. Al tiempo.

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