En la muerte de Julio Neira

Un heterodoxo, biógrafo de Caballero Bonald, padrino de Almudena Grandes y candidato del PSOE a la presidencia de Cantabria en 1995

“Qué rabia da la muerte”, ha escrito la poeta Aurora Luque, al conocer el fallecimiento de Julio Neira (Madrid,1954-Málaga, 2022), cuyos restos mortales se velan en la sala 3 del parque del cementerio de Málaga, Parcemasa, hasta las 11 de mañana domingo, cuando será objeto de una ceremonia civil en su memoria.

“Una noticia terrible la muerte de Julio Neira. Tenía la misma edad que yo y nos habían aplicado casi el mismo tratamiento de inmunoterapia”, lamentó el escritor Antonio Jiménez Millán, que compartió con él numerosas aventuras literarias y que también padeció cáncer.

La biografía de Neira se incardina con la de los heterodoxos españoles. Madrileño de Cantabria, llegó a aspirar a la presidencia de esa última comunidad, en las filas del PSOE, partido al que perteneció. Corría mayo de 1995 y no consiguió la victoria, pero permaneció cuatro años como parlamentario cántabro.

Julio Neira, en una de sus últimas fotografías

Aunque su perfil de mayor trascendencia es el intelectual y el académico, tuvo un largo recorrido como gestor público, desde que en 1986 fuera nombrado delegado del Ministerio de Educación y Ciencia en Cantabria, cargo que desempeñó bajo el mandato de los ministros Maravall, Solana y Pérez Rubalcaba, hasta enero de 1993, cuando pasó al gabinete de este ministro hasta 1995.

Catedrático de Literatura Española y Teoría de la Literatura de la UNED, en 2020 ofició como padrino del doctorado honoris causa de Almudena Grandes, por dicha Universidad. Allí, Neira destacó que su literatura siempre estuvo «puesta al servicio de historias de gran interés actual, bien por la inmediatez de los sucesos, bien por su trasfondo histórico».

Esas fueron sus propias líneas maestras a la hora de investigar la poesía española del siglo XX y en particular en los autores de la generación del 27. Republicano confeso –y madridista, también–, se especializó en la obra de José María Hinojosa, de quien ha editado el Epistolario (1997) y el volumen de estudios Viajero de soledades (1999), lo que viene a demostrar presumiblemente su escaso sectarismo.

Residente en Málaga, durante las últimas dos décadas de su vida, fue director del Centro Cultural de la Generación del 27 de la Diputación de Málaga, coordinador general del Centro Andaluz de las Letras (CAL) y director general del Libro, Archivos y Bibliotecas de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, hasta 2012.

De izquierda a derecha, Rafael Ballesteros, Aurora Luque y Julio Neira

Entre sus publicaciones destacan títulos como La edición de textos: poesía española contemporánea (2002), Cernuda en el exilio (2003), Manuel Altolaguirre, impresor y editor (2008) o Historia poética de Nueva York en la España contemporánea (2012), una temática a la que dedicó una antología exhaustiva en la colección Vandalia.

Se había doctorado en Filología en 1981 y dedicó gran parte de su vida a la actividad docente e investigadora, preferentemente al estudio de la poesía española contemporánea, en especial a la Generación del 27, de la que era reconocido especialista, aunque no por ello dejó de aproximarse a otras poéticas, como la de Rafael Ballesteros, o a uno de sus mayores referentes literarios y cívicos, al que dedicó “Memorial de disidencias. Vida y obra de José Manuel Caballero Bonald”, que recibiera el Premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías, en 2014.

Según el jurado, se trataba de “una biografía exhaustiva y muy bien contada que coteja las memorias de José Manuel Caballero Bonald con los testimonios de otras fuentes y traza a la vez el retrato del hombre y el de su época, sin dejar de valorar la obra, pero aportando además la vívida semblanza de un tiempo histórico en el que la personalidad combativa del poeta ha destacado por su compromiso, no sólo literario, y su independencia de criterio”.

Otras líneas de investigación, en su carrera académica, pasaron por la poesía de autoría femenina y el exilo republicano español. Hasta su jubilación, cada año se afanaba en realizar personalmente los exámenes para la UNED de los estudiantes en diversos centros penitenciarios de nuestro país.

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