Elías Ahúja se exilió por Gibraltar

El nombre del colegio mayor de Madrid donde se produjo la gamberrada machista del domingo obedece a un filántropo gaditano, monárquico y católico, que sin embargo tuvo que elegir el destierro al ser falsamente identificado como masón por el franquismo

Su nombre ha vuelto a ponerse de moda por la escabrosa gamberrada machista en el colegio mayor de Madrid, bautizado como Elías Ahúja, desde su construcción enlos años 60 del siglo XX. Pero ni siquiera en su ciudad natal, Cádiz, 1863, se le recuerda ya y en El Puerto de Santa María, de donde se estableció la vinatería Sancho-Ahúja, de su familia, apenas le rememora una plaza pública.

Sin embargo, se trata de un rocambolesco personaje, de un monárquico que colaboró con el franquismo a comienzos de la guerra civil, pero que tuvo que exiliarse a través de Gibraltar, en 1937, dado que las autoridades fascistas le investigaban como masón y, en los mentideros locales, se le tachaba de homosexual quizá por la sencilla razón de que, a una avanzada edad, aún permanecía soltero.

Estudió Comercio en el Instituto Técnico de Boston, en Estados Unidos, el país donde moriría aún exiliado, en el hotel neoyorquino donde transcurrieron los últimos años de su vida. Allí, a finales del siglo XIX, trabajaría para grandes empresas estadounidenses, como Hemenway & Browne, General Motors Cars, Union Pacific, etc. En 1903 se trasladó a la República de Chile como Vicepresidente y Director de la «DuPont Nitrate Company», una empresa dedicada a la extracción y comercio de los nitratos de Chile, un producto del que aún queda un mural publicitario sobre una mediana de Algeciras.

En Chile, comenzó sus obras de beneficiencia, que multiplicaría después de invertir sus ganancias en la bolsa de Nueva York y no sólo sobrevivir al crack del 29 sino multiplicar su fortuna. En 1922, ya había regresado a España donde fundó la «Beneficencia Particular Elías Ahúja». Entonces empezó a realizar actividades filantrópicas en las provincias de Cádiz y Sevilla. Financió y contribuyó a la construcción de hospitales, dispensarios, comedores, escuelas, incluso casas cuartel para la Guardia Civil, siempre y cuando él controlara la construcción de los equipamientos para que su dinero no corriera el riesgo de perderse en el laberinto de la política. Así, reparó ayuntamientos y proveyó de víveres y saneamientos. Favoreció especialmente a los presos, viudas, huérfanos, conventos y sanatorios. Sustentó por muchos años la Institución Exploradores de España (boy-scouts españoles) en El Puerto de Santa María. Su labor favoreció a ciudades como Sevilla, Cádiz, El Puerto de Santa María, Paterna de Rivera, Espera y Villaluenga del Rosario entre otros. No constan actuaciones en el Campo de Gibraltar, como no han trascendido referencias respecto a su estancia en el Peñón, ni qué primer rumbo llevó camino del destierro. Al menos, por ahora.

De convicciones conservadoras, fue amigo de José María Pemán pero no rehusó colaborar con alcaldes izquierdistas como el de Espera, Curro Garrido, el primer pueblo andaluz donde se puso en práctica la reforma agraria, porque siempre insistió en que su labor social estaba por encima de la ideología. Se presentó en las últimas elecciones de la Monarquía como candidato a Diputado a Cortes como monárquico independiente, pero se retiró antes de que se celebraran los comicios.

El Puerto de Santa María lo hizo hijo adoptivo en 1928, tiene dedicada una plaza1​ y su casa e incluso los reclusos del Penal de esa ciudad le homenajearon con una placa. Sus biógrafos le identifican como católico practicante, pese a lo cual fue tachado de masón den 1932 por el periódico tradicionalista sevillano La Unión. Ahúja negó su pertenencia a la masonería, pero en 1937, durante la Guerra Civil, se le abrió una causa por dicho motivo, precisamente por un escrito en el que declinaba incorporarse a una logia, porque decía compartir, sin embargo, sus ideales. Debido al acoso de un sector del franquismo no identificado, huyó a Gibraltar el 31 de mayo de 1937 y regresó a los Estados Unidos. En 1945 le declararon inocente del cargo de masón, pero ya no volvió a España, entre otros motivos porque ya contaba con 82 años y los viajes de entonces no son los de ahora.

Elías Ahúja murió en Nueva York el 20 de julio de 1951. Casi dos décadas después, en 1969, la Fundación Elías Ahuja levantó el Colegio Mayor que lleva su nombre en Madrid, y encomendó su gestión a la Orden de San Agustín. Ahora, su nombre está por muy distintos motivos en todos los telediarios.

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