El Universo de Olíver: Alexis Morante en su polvo de estrellas

El cineasta algecireño estrenó anoche su primer largometraje de ficción, que recibió el masivo aplauso del público que llenó el Teatro Florida de Algeciras

“Nunca trabajes ni con niños, ni con animales ni con Charles Laughton”, dicen que dijo Alfred Hitchcock, consciente de que cualquiera de esos compañeros de viaje pueden ensombrecer a un actor. Afortunadamente para Pedro Casablanc –genial, valga la redundancia–, para María León –tan verosimil como emotiva– y para Salva Reina, un eficaz apollardado, en “El Universo de Olíver”, la primera película de ficción dirigida por el algecireño Alexis Morante, no aparecen Charles Laughton ni animales domésticos o salvajes. Sin embargo, dos niños se comen la pantalla: Rubén Fulgencio, en el papel protagonista que da título al filme, y Luna Berroa, una impecable Irene, tocada por la magia y no sólo por la del personaje al que interpreta.

El filme transcurre en la Bahía de Algeciras, en los años 80, en un paisaje que conectan las playas de Puente Mayorga, de La Colonia y Guadarranque, con la del Rinconcillo, las chimeneas de Cepsa con el muelle pesquero algecireño: el nuevo, el de los años 80 viene siendo cemento desde tiempo atrás. La acción transcurre en aquella década, a caballo entre el 84 y el 85, en uno de esos barrios donde la ciudad pierde su honesto nombre y en donde los marginados se enfrentan con vecinos aún más marginales.

El cometa Halley, la copla El día que nací yo –de Quintero, Guillén y Mostazo, que popularizaría la medio linense Imperio Argentina y la medio algecireña Isabel Pantoja–, la buena estrella, la mala estrella, constituyen el trasfondo poético de esta cinta de 112 minutos de duración, que anoche llenó multitudinariamente el Teatro Florida, en su pre estreno absoluto. Sin embargo, las verdaderas estrellas de este debut cinematográfico son otras: su polvo, las stardusts memories de Woody Allen, reconvertidas bajo el prisma de tres adolescentes algecireños y cinéfilos, el propio Morante y los otros dos co-guionistas, Raúl Santos y Miguel Ángel González, cuya novela homónima publicó en febrero Ediciones El Transbordador, aunque la escribiera en 2010.

Morante, con buena parte del equipo artístico, sobre el escenario del Florida

Tanto Morante como González –en el guión final también intervino Ignacio del Moral—se refirieron a las películas de su adolescencia en el cine Lis, en el Magallanes o en el propio Florida: Los goonies, E.T., Quédate a mi lado, Regreso a Futuro. Hay guiños a todas ellas a lo largo del metraje de El Universo de Olíver, pero hay muchas otras sombras familiares, desde Qué bello es vivir al cine de quinquis de Eloy de la Iglesia, al Calabuch de Luis García Berlanga o al neorrealismo italiano.   

Fotografía tan adecuada como la reconstrucción histórica, incluyendo la voz clásica de Juanma Dicenta que por aquella época velaba armas en Radio La Línea, aunque lo más fantasioso del argumento no estribe en su atrevido desenlace –una suerte de Once pares de botas, con los formidables cameos de Fran Ronquillo y de McGregor–, sino en algunos símbolos futbolísticos casi siempre tribales: difícilmente, un niño campogibraltareño de la época idealizaría a Mágico González, fenómeno muy gadita, ni en un bar de San Roque colgaría el heroico banderín albirrojo del Algeciras C.F.

Pero esos gazapos son prácticamente los únicos, son menores y casi podría decirse que como los desnudos fílmicos de entonces, los exigen el guión. Lo fundamental, sin embargo, es el poderoso fresco de un tiempo y de un país, que traza esta producción en la que han sumado fuerzas Canal Sur, La Claqueta PC, Crea SGR, Instituto de Crédito Oficial (ICO), Junta de Andalucía, Pecado Films, y RTVE.

Bajo la apariencia de una comedia –un niño imaginativo al que su abuelo, El Majara, le inculca el gusto por la astronomía–, a la iniciación a la vida que el guión y la dirección proponen, se abordan aunque sean de refilón, problemas tan acuciantes como el del paro, el narcotráfico, el racismo, el urbanismo y el instinto de supervivencia. No faltan moralejas sutiles, a la manera de Capra: la verdadera suerte estriba en la solidaridad y los más débiles pueden compartir el espacio que habitan, en lugar de enfrentarse por el control del mismo.   

Todo el Teatro se levantó a aplaudir a El Universo de Olíver

Completan el reparto, Fran Torres, María Guil, Ignacio Mateos, María Alfonsa Rosso –un papel tan breve como intenso–, Moreno Borja, Joaquín Núñez, Silvia Rey, Iván Renedo –en el papel bien armado de Joel, el hermano pequeño del prota–, Lorca Gutiérrez, Roberto Campillo, Samuel Cote, Serio Ramos, Elsa Belo, Antonio López Vallejo, Josu Eguskiza, Yeray Heredia o Ismael Heredia.

El público aplaudió, puesto en pie, mientras aún transcurrían los títulos de crédito y la canción “Esperando una señal”, que Enrique Bunbury ha compuesto para este primer viaje al mundo de la ficción de un cineasta que ha realizado varios de sus videoclips y un documental sobre su figura.

La velada había comenzado con unas palabras de bienvenida del alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, aunque de inmediato, Morante, añadió a la lista de agradecimientos, al ayuntamiento de San Roque y a la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, cuyo presidente, Juan Lozano, también acudió a la premiere. Y media ciudad, incluyendo a diversos concejales del gobierno y de la oposición, sindicalistas, escritores, otros apóstoles comarcales del cine como Ángel Gómez y actores: el escritor Miguel Ángel González, cuya novela ha servido como inspiración para este largometraje, recordó sus inicios como intérprete dentro del Aula Municipal de Teatro.

Afuera, alfombra roja, photo-call, risas y selfies. Adentro, en la gran pantalla, se sucedía la vida misma, rozando el estrellato. Sobre polvo de estrellas.

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