El Nabo del Diablo

En diciembre del pasado año, un joven gallego murió por la ingesta de un tubercúlo altamente tóxico, similar, según Juan Antonio Palacios Escobar en su artículo de hoy, a ciertos debates y argumentos en la España de hoy

Cuidado , mucho cuidado, alerta  porque si se pasean por los campos de Galicia y Asturias se pueden topar con una especie venenosa y letal.  Ni rabanitos, ni zanahorias , es de la familia del apio, del perejil o del anís silvestre , pero es tan peligroso como la cicuta , y con una dosis muy pequeña cualquiera de nosotros puede morir.

Convulsiones, dilatación de pupilas  y una muerte rápida, y  ya no hay quien nos destituya , sino que con la ingesta de este tubérculo no hay predicciones ni previsiones que valgan, ni argumentos que hagan falta verbalizar porque es tomarlo y ya necesitamos la sustitución por desaparición.

Hay demasiados nabos del diablo, que lejos de tener un efecto tan fulminante, lo hacen con una sorprendente lentitud pero eficacia, porque nos envenenan poco a poco , como por ejemplo , quienes se dedican a intoxicar a base de utilizar como argumento la MENTIRA,  y el horror que crean algunos discursos que están permanentemente instalándonos en el horror de actitudes antidemocráticas.

Entre empujes y desafíos , hay lideres que nunca cumplen lo que prometen , porque jamás piensan lo que dicen. Hay alianzas y relaciones, pactos y acuerdos, que lejos de ser positivos , saludables y terapéuticos, son tóxicos  y destructivos, y que  en lugar de buscar puntos de encuentro en los que se resuelvan las discrepancias , son un foco permanente de conflicto que genera problemas donde debería haber soluciones.

La interpretación metafórica del nabo del diablo llevada a la  política, dispara las alertas de las carencias de cada cual,  en cuyo escenario las cifras y los datos son interpretables de cada cual, no ser capaces de que algunos de sus lideres entiendan las necesidades ciudadanas , por el simple  hecho de que no escuchan a nadie.

Son letales como la ingesta del nabo , el fomentar los falsos debates o los distractores,, cuando los políticos están obligados a dar la cara y d ar una respuesta, los parientes interesados que actúan de asesores, los comisionistas que no dan un paso gratis y que ponen la mano hasta para dar las gracias.

Una de las cosas que más mosquea al personal es pretender convencerles que lo que están viendo con total y absoluta claridad no es la realidad, sino una situación virtual que nos estamos imaginando, que si hay gente que se empadronan en un lugar  al que quizás no hayan ido nunca y en un domicilio que jamás hayan estado.

Lo peor es que un nabo del diablo cualquiera nos amargue un día que comenzamos con determinación  y tras una historia de tormentos y amargores, lo concluyamos con insatisfacción o interpretemos las cosas de forma exagerada y en un itinerario de dudas e incertidumbres , el viento siempre sople en nuestra contra y forme tormentas que nos arrastre  hasta el abismo.

Entre los ungüentos y tubérculos como el nabo del diablo,  fragilidades y enfermedades , desencuentros y disgustos que somos incapaces de superar y que nos condicen por los senderos de las tristezas y melancolías , hemos de tener mucho cuidado con los enemigos y competidores,  con las puñaladas por la espalda, con las estafas y los engaños , para que no nos jueguen una mala pasada.

Pero al final   sin excusas ni pretextos que ocultaran nuestras iseguridades, con nuestros esfuerzos y sacrificios, terminamos extirpando el nabo del diablo de nuestras vidas, y tras unas jornadas de trabajo incansable , logramos conseguir el éxito y  habíamos aprendido a elegir el camino adecuado.

Juan Antonio Palacios Escobar, escritor y profesor
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