El linense Ibán Díaz ambienta su cómic «Los pistoleros» en la comarca

La obra recrea un capítulo de la historia andaluza tan poco conocido como la violencia anarquista de los años 20

Los pistoleros es el título de una novela gráfica que acaba de ver la luz en la editorial Dirección Única, y que recrea un capítulo de la historia andaluza tan poco conocido como la violencia anarquista de los años 20. Siendo su autor linense de 1979, aunque afincado desde hace muchos años en Sevilla, a nadie extraña que el Campo de Gibraltar acapare el protagonismo en estas viñetas.

“Estuve en La Línea hasta los 17 años”, recuerda Ibán Díaz, que actualmente trabaja como profesor de Geografía Humana en la Universidad de Sevilla. “Por aquel entonces dibujaba todo el tiempo. Gané un premio local, que se suponía que debía dar Carlos Pacheco, aunque por motivos de agenda no pudo ir. Luego me mude a Sevilla para estudiar y desde entonces vuelvo principalmente para ver a mi familia. Con el tiempo he ido apreciando cada vez más mi ciudad de origen. He viajado mucho por el mundo, pero creo que el Campo de Gibraltar y La Línea son lugares totalmente excepcionales, auténticos e irrepetibles. Desde que me fui he aprendido más sobre mi ciudad de origen y su historia que cuando vivía allí. He explorado cada calle. Como urbanista y como dibujante, me parece un lugar inspirador”.

E inspiración es lo que ha encontrado en la historia de un personaje, El Grande, que es reclutado por un grupo de acción anarquista en la agitada Sevilla de los tiempos en los que las huelgas terminaban en muertos. Al llegar a La Línea y la frontera gibraltareña, El Grande se debatirá entre marcharse a América o cobrarse una cuenta pendiente, pero allí se encontrará también con las tensiones entre contrabandistas, carabineros y los trabajadores que cruzan la valla a diario. 

Con este título, el linense culmina una larga vocación. “Desde que tengo uso de razón un apasionado del dibujo y del comic, aunque la vida me ha llevado por otros derroteros. A lo largo de los años he ido ilustrando cuentos infantiles, materiales didácticos y similares, pero como algo esporádico. Me he dedicado a otra cosa”, explica el autor. “Llevo trabajando en la universidad desde 2007. Siempre he querido sacar un comic y la idea de hacer algo de época sobre la frontera entre La Línea y Gibraltar lleva rondándome desde hace por lo menos 15 años. Hice los primeros bocetos por aquellas fechas. Por circunstancias personales pude recuperarlos y terminar el comic en los últimos años”.

La historia es otra de sus grandes pasiones, y en particular sus páginas menos conocidas y divulgadas. Y si ocurren en la frontera, mucho mejor: “La frontera es un tipo de espacio que da lugar a procesos fascinantes. También a personajes únicos.

Me interesa mucho la cuestión de las desigualdades, la explotación y la injusticia que se genera en torno a la frontera. La de Gibraltar tiene mucho de esto, aunque hay otras cerca que son aún más desiguales. También es un espacio en torno al que se crean formas de vida y personajes únicos. Las matuteras, los guardias, los trabajadores que cruzan la frontera, los contrabandistas… Es un ecosistema muy particular y además muy dinámico. A lo largo del tiempo he visto cómo cambian el tipo de gentes que vive en torno a la frontera, sus estrategias, sus lugares de reunión… Eso da para mucho. En realidad en el comic apenas hay un breve vistazo a eso”.

Ibán Díaz, en una campaña de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía

Y no da menos juego en el aspecto gráfico: “Sí, las fronteras de tierra siempre son impresionantes. La de Ceuta lo es y la de Gibraltar también. La presencia de la roca, con Gibraltar escalando su ladera, genera un paisaje muy reconocible. A esto se suma el tránsito de gente, la verja… Estéticamente es muy atractivo. Una de las principales motivaciones del comic era el tener la oportunidad de pintar ese tipo de estampas históricas que son increíbles y que casi nadie reconoce: el soldado inglés con traje colonial viendo pasar la fila de trabajadores en la frontera, las chabolas de levante con la roca al fondo…”

“También me da la sensación de que solo se hace ficción sobre lo que pasa en Barcelona o Madrid”, prosigue. “Andalucía suele quedar solo para su representación folclórica. Gran parte de la producción cultural en España procede de esas dos ciudades, pero incluso los andaluces o los gaditanos participamos de ese folclorismo y de esa invisibilización demasiado a menudo”.

Lo seguro es que la historia de Los pistoleros viene respaldada por un profundo conocimiento del fenómeno. “El cómic procede de lo que aprendí cuando exploré sobre la cuestión por curiosidad. El pistolerismo es un fenómeno que se asocia casi exclusivamente a Barcelona. Pero fue muy importante en Sevilla y en Málaga, durante dos periodos clave, el conocido como trieno bolchevique del 18 al 20 y en los años previos a la Guerra Civil. Me sorprende lo poco que hay sobre el tema, fuera de algún reportaje periodístico y lo que ha hecho Gutiérrez Molina en el anexo histórico del cómic”.

Según Díaz, se trata de “un periodo en el que era frecuente que la gente fuera armada. Había manifestaciones que acababan a los tiros. Era una situación de guerra social prolongada en el tiempo. Tan prolongada que cubre prácticamente el último tercio del siglo XIX y el primero del XX en Andalucía. El escaso impacto de ese periodo en la cultura popular solo se puede explicar por las décadas de franquismo y por el desdén que hay en general hacia la historia”.

Por otro lado, Los pistoleros no se limita a mirar hacia atrás en el tiempo. También brinda lecturas para el presente: por ejemplo, “recordar cuando hemos sido inmigrantes, cuando hemos vivido en chabolas, cuando nos han tratado como ganado cuando cruzábamos una frontera…”, afirma. “También me preocupa La Línea y la manera en que se trata el problema del narcotráfico en los medios de comunicación. Como si fuera simplemente un problema policial. Los problemas de La Línea y Gibraltar son más profundos que eso y los distintos gobiernos de España han tenido mucha culpa. El abandono y la segregación de La Línea ha sido algo perseguido desde las instituciones del estado en distintos momentos. Ahora se escandalizan, pero me temo que no se entiende ni se quiere entender lo que pasa en la comarca. La historia no va a darnos la solución a los actuales problemas, pero puede ayudarnos a comprenderlos”.

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