El artista gibraltareño Gabriel Moreno publica «The Year of the Rat»

“Quería dar a mi música el toque personal de haber nacido en una cultura bastante compleja entre dos mundos muy opuestos”, afirma el músico, ante la edición esta semana de su primer single, "Angel of Joy"

El artista gibraltareño Gabriel Moreno publica esta viernes un single, «Angel of Joy», como adelanto de su próximo disco ‘The Year of the Rat’, cuyo título evoca el célebre LP de Al Stewart «The year of the cat», toda una joya musical de los 70. Puro azar, probablemente. 2020, el año de la pandemia, también fue el Año de la Rata, según el horóscopo chino. En una entrevista telefónica concedida desde Londres al Servicio de Información de Gibraltar y que este blog publica a continuación, el músico y escritor gibraltareño reflexiona sobre ambas líneas de trabajo, musical y literario, que viene desarrollando.

Con diez libros de poemas publicados en inglés o en español, así como tres discos ya en el mercado, el nombre del disco, ‘The Year of the Rat’ (‘El año de la rata’) alude al horóscopo chino: 2020 fue el año de la rata, que es un año de cambio y de dificultad, como lo ha sido todo este tiempo de pandemia. A sus influencias musicales, desde el yanito Denis Valerga hasta el mismísimo Leonard Cohen, con quien comparte la pasión por el flamenco y por escribir poesía, hay que sumar la impronta que ha dejado en él y él en Inglaterra los poetas españoles, como Alberti, o hispanoamericanos, como Neruda o Huidobro.

‘The Year of the Rat’ está previsto que se publique en otoño de este año. El primer single del próximo disco de Gabriel Moreno, ‘Angel of Joy’, verá la luz el 9 de julio, como adelanto de su nuevo trabajo discográfico. Este es el contenido de la entrevista.

«Sus palabras dejan entrever el carácter dual que acompaña a quienes nacieron y crecieron junto a una frontera. Anda siempre entre la música y la poesía, entre Londres y Gibraltar, entre el optimismo y la melancolía, entre el performance cosmopolita y el duende flamenco. Sin embargo, en su caso “dualidad” no significa disyuntiva. Para Moreno no hay opciones que se excluyan entre sí, sino un mundo de posibilidades que alimentan un impulso creativo que le ha
llevado a publicar diez libros de poesía en inglés y en español y a editar tres discos.

¿Ha influido este año que hemos vivido tan extraño y tan terrible de alguna forma en su música y en su poesía?

Sí, porque al tener tanto tiempo sin conciertos, sin trabajar y sin estar en la parte social que vivimos nosotros como músicos, ha habido mucha introspección, mucho tiempo para crear, mirar un poco los recuerdos y recalibrar un poco la situación. Todas las canciones son un poco más íntimas y hablan de este período de aislamiento y este periodo de reflexión e ideas, de plantearse un poco todo. El nuevo disco se llamará ‘The Year of the Rat’ (‘El año de la rata’). Son todas canciones compuestas durante este año tan difícil que hemos tenido de Covid y de aislamiento y, mirando en el horóscopo chino, 2020 fue el año de la rata, que es un año de cambio y de dificultad.

Ha sido un período para ver un poco la profundidad de lo que significa como ser humano estar aquí y lo que uno desea, algo menos superficial, menos materialista. Antes de esta plaga que hemos tenido parecía que todo estaba girando alrededor del dinero, de consumir y del éxito de cosas que en verdad son algo superficiales. Pero sí, puede haber una parte, digamos, positiva, en este problema tan grande que hemos tenido en todo el mundo. Para las personas que conozco más creativas ha sido un momento de reflexionar y de intentar empezar de nuevo con otra filosofía.

Fotograma de un anterior trabajo del músico y cantante gibraltareño

Al escuchar su música es difícil no pensar en nombres como Nick Cave, Jeff Buckley o Leonard Cohen, aunque con un toque muy personal. ¿Le molestan las comparaciones o son un desafío?

No, al revés, eso es un elogio. Son todos mis héroes, personas que han influido no sólo en mi música, sino en mi manera de ver el mundo, porque Leonard Cohen y Nick Cave, por ejemplo, cuando eres joven te dan un poco de perspectiva aparte de la parte musical que quieres emular. El sueño era crear algo que pudiera tener un poco de profundidad, como lo tienen estos artistas que tanto nos gustan. Obviamente, yo quería meterle el toque de Gibraltar porque, al tener esta cultura un poco extraña, quería darle el toque personal e individual de haber nacido
en una cultura bastante compleja entre mundos muy opuestos. Mi idea era hacer algo de cantautor con un toque mediterráneo y con un poco de la pasión esta que solo se ve en el sur de Europa, esta pasión del performance, del duende, que es algo muy particular. Leonard Cohen también estaba muy obsesionado con esta idea del duende del
flamenco y de sacar un poco la pasión más primordial en la música.

¿Pasó toda su infancia en Gibraltar?

Sí. Fue una infancia también complicada por padre ausente… Básicamente, mi madre había entrado en la religión y es una infancia que recuerdo bastante confusa, pero también muy real, porque viví cosas bastante profundas desde pequeño y haber nacido en Gibraltar te da una perspectiva del mundo un poco diferente. Estamos entre África, Europa, España, Inglaterra…, entre tantas cosas… Sí, recuerdo un poco de una infancia bastante confusa.

¿Cómo le llegan a un adolescente en Gibraltar estas influencias de las que hablamos?

Hubo varias personas que fueron muy influyentes en mi vida. Una de ellas es Denis Valerga, que todavía colabora conmigo y hacemos proyectos juntos. Era la primera persona que tocaba en vivo en Gibraltar canciones de John Lennon; hacía versiones de Neil Young, de Leonard Cohen… La primera vez que lo vi en directo me pareció que ese era el camino: coger la guitarra y empezar a escribir. Después toqué en varios grupos de bajista, en Gibraltar tocaba de bajista desde los 14 años con The Arrival. Estaban Adrian Pisarello y Peter Montegriffo y, claro, yo era el niño joven con
el bajo del pelo largo. Yo siempre escribía, pero no se lo decía a nadie. Estaba encantado de estar en esos conciertos tan joven, rodeado de gente tan interesante.

Era justo antes de que salieran grupos con más éxito, como Melon Diesel, antes del grunge y con un rock todavía un poco psicodélico, un poco Lynyrd Skynyrd. Me enseñaron mucho de la música, de cómo actuar y todo eso. Y ahí empecé el camino en libertad. Siempre he admirado a la gente como Adrian Pisarello, que formó parte del primer grupo grunge que salió de Gibraltar. Me influyeron mucho esas cosas.

Yo tampoco le decía a nadie que escribía. Todo el mundo me veía como un bajista y nadie me tomaba muy en serio, porque era un niñato con el pelo largo y bastante tímido. En aquella época sí era un poco raro.

¿Qué significan la poesía y la música para un tímido?

Significan todo. Quizá son la manera de expresarte en el mundo cuando te cuesta decir las cosas en público o de expresar tus emociones con tus amigos o familia, mediante la música o la poesía, es como un mundo libre. Puedes dejar libres tu expresión, tu creatividad y tu visión del mundo, también personalizarlas un poco.

La poesía me llegó un poco más tarde porque, como te decía, empecé escribiendo canciones a los 14 o 15 años… Ya cuando visité Latinoamérica en 1995-96 porque me mandaron a Chile para un año de intercambio, conocí la poesía de Pablo Neruda y Vicente Huidobro y me enamoré. Antes me había enamorado de la poesía en castellano y después empecé a investigar la poesía en inglés. Pero la primera poesía que me fascinó fue la poesía de Neruda, me pareció una cosa bellísima.

Los escritores latinoamericanos tienen un lugar en sus actuaciones en Londres. Se diría que usted es una especie de embajador de la literatura hispana…

Yo intento siempre traer una cultura tan preciosa como la literatura española e hispanoamericana. Los ingleses son un poco anglocéntricos, porque cualquier cosa que no venga de Inglaterra o Estados Unidos les cuesta un poco más. Trato siempre de impulsar a toda la Generación del 27, obviamente a Alberti y otros grandes, y a latinoamericanos como Rubén Darío, Huidobro y tantos grandes poetas a los que quizás aquí no se les da la importancia que
se merecen.

Pero, bueno, hay mucha gente de todas partes del mundo en Londres. Antes del Brexit y antes del Covid había mucha más gente; ahora, desafortunadamente, muchos europeos han vuelto a casa, pero antes de eso había muchas personas que querían disfrutar de otras cosas, no solo de la poesía en inglés.

También intento hacer traducciones de los poetas que me gustan, para que los ingleses tengan una ventana a su poesía. Me parece que la poesía es más importante que nunca, porque estamos en un momento en que las personas necesitan reflexionar y profundizar en el arte, no solamente en la celebridad.

Los poetas fueron famosos solo a partir de los años veinte; antes de eso eran, básicamente, trovadores y personas que buscaban una visión diferente del mundo y algo menos relacionado con la política, el dinero y el estatus. Ahora parece que muchos poetas necesitan la validación del sistema con premios o con destinos en las universidades, con títulos. Eso me parece un poco extraño, porque el poeta siempre ha vivido un poco al margen de todo eso.

Sus canciones suelen tener un toque oscuro, pero también optimista. ¿Se definiría como un «esperanzado sensato»?

Muchas personas me han criticado en las revistas de aquí, de Inglaterra, por ser demasiado positivo. Parece que, aquí, la música más melancólica y oscura está mejor valorada, pero a mí me gusta explorar todos los aspectos de la psique humana, en la que hay algunos muy oscuros y otros muy positivos. En mis conciertos tenemos momentos que son una fiesta, un carnaval, porque todo el mundo toca a la vez, hay percusión y palmas, y otros más íntimos y reflexivos. Creo que lo que le falta a mi música, y quizás le gustaría más a alguna gente, es la angustia. No veo mucha angustia en
mi música. Hay otros autores que me gustan mucho y que transmiten más angustia, pero creo que en mis canciones también está la parte oscura, la parte del desamor, el desengaño, la añoranza infinita de cosas imposibles.

Todo eso está, pero también me gusta que haya partes positivas; las personas, dependiendo de cómo se sienten, también gravitan hacia una canción u otra. La nueva canción que ha tenido bastante éxito en Londres, ‘We can write England all over again’, permite imaginar una realidad más positiva para el futuro después del Brexit y del Covid. Creo que la gente también tiene ganas de tener esperanza, no quiere ver solo un lienzo negro delante de ellos. Hay
personas que prefieren mi parte más melancólica, pero hay otras que también conectan con esa parte un poco más… no trivial, sino más juglaresca, más de pasarlo bien y de tener esperanza.

Si uno fuerza algo que no siente, el resultado es una pose…

Sí, por ejemplo, conozco a gente que ha cantado mucho sobre el suicidio, que es un tema
bastante complicado y porque lo han vivido de cerca. Yo no he vivido cosas así entre mis
amigos, familiares ni yo mismo, así que no me siento la persona más adecuada para hablar de
cosas que no conozco.

Obviamente el desamor, el desengaño, la desesperanza y el rechazo sí son cosas que he vivido
a base de bien (risas). De eso puedo cantar hasta el infinito, hasta que venga el próximo siglo.
Pero también de momentos bonitos de mi vida, como mi hijo, que nació hace cuatro años. Son
sentimientos positivos de esperanza y también quería reflejar eso en la música.

Y entiendo que se verá reflejado en su nuevo disco…

Como he dicho, se llamará ‘The Year of the Rat’ (‘El año de la rata’). Estoy muy ilusionado con
este disco porque tiene una variedad de influencias musicales un poco más amplia que los
otros. He intentado jugar más con el piano, con otros instrumentos, arreglándolo todo con
varios músicos que admiro. Son canciones que han sido compuestas durante este último año
de Covid y de aislamiento, así que hay bastante de esa sensación de estar aislado y de estar en
prisión, pero también hay partes esperanzadoras de intentar definir la nueva realidad con ojos
un poco más positivos.

Estamos trabajando duro para lograr un sonido interesante y darle una estética un poco
onírica, pero también algo más indie que los otros discos, que quizás tenían más influencias del
folk. Estoy trabajando con un chico de Gibraltar, Christian Gadd, que vive en Londres también y que
fue uno de los primeros componentes de mi primer grupo, The Arrival. Después de 20 años,
trabajar con él es interesante y divertido.

Si todo va bien, creo que saldrá en otoño de este año. Si tenemos que retrasarlo, pues ya será
en enero de 2022. La mayoría de los temas serán en solitario, con arreglos de piano, violín y
otros instrumentos.

¿Le acompañarán los músicos de ‘The Quivering Poets’?

Sí, gracias a los dioses tengo la posibilidad de grabar con ellos. Algunos están en Barcelona,
desafortunadamente, y no sé si podremos hacer el viaje aún, pero con otros hemos estado
tocando en Gibraltar en esta última gira. Estarán Ned Cartwright, al piano; Adam Beattie, en el
bajo; y Fiona Bevan, con las voces y el violín. También hay varios músicos que me rodean de la
escena londinense y ellos también harán colaboraciones, aunque será un disco bastante íntimo.

Además del disco, alguna vez ha comentado que tenía pensado escribir una novela…

(Risas) Sí, la novela se escribió, pero la novela es algo tan… Da tanto miedo sacarla que sigo editándola y editándola. Llevo años editando. He empezado otra, también. La novela para mi es un poco diferente a la música. Me parece bastante vulnerable sacarla porque hay muchas partes autobiográficas. Todavía no he decidido cuándo ni cómo saldrá, pero está casi terminada. Habla de cómo sobrevivir en Londres como músico underground, con un hijo en camino, la sexualidad en la pareja y, básicamente, de cómo llevar el rechazo y cómo seguir creyendo en la música sin tener la validación del sistema.

Fotografía principal: Adam Beattie

Otra foto: archivo del autor

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