El Afrotúnel de nunca acabar

El proyecto, según la empresa pública SECEGSA, podría ejecutarse entre 2030 y 2040

Pablo Díaz, uno de los responsables de la  Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar, SECEGSA, dependiente del ministerio de Fomento, ha girado visita a varios alcaldes de la comarca, a fin de presentarles el actual nivel de estudio y ejecución del proyecto.

Se trata de la empresa pública encargada del estudio del enlace fijo del Estrecho, previsiblemente un túnel ferroviario entre Tarifa y Tánger, un proyecto, que podría ejecutarse en las décadas de 2030 o 2040. La visita se enmarca en los encuentros que está manteniendo SECEGSA con responsables de la sociedad campogibraltareña para buscar la implicación de la población de la zona.

En el caso de San Roque, su alcalde, Juan Carlos Ruiz Boix refirió ue la reunión con el jefe del Área de Desarrollo Socioeconómico de SECEGSA tuvo lugar en el edificio de la Oficina de Coordinación de la Administración General del Estado (AGE) en el Campo de Gibraltar, y que también participó el responsable de la misma, Francisco Gil. La Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar, S.A. (SECEGSA) está vinculada a varios ministerios, como Hacienda y Fomento, entre otros.

“Hemos visto los distintos estudios que en los últimos 35 años se vienen realizando para que, a medio o largo plazo, sea una realidad ese puente o túnel, porque parece que ganan más las opciones de túnel, entre el Campo de Gibraltar y Tánger”, afirmó el alcalde.

Añadió que si bien en la actualidad el intercambio entre ambas zonas es bastante fluido gracias a los barcos que parten de Algeciras y Tarifa, “se podría tratar de mejorar la actividad socioeconómica y la riqueza” de la comarca y del norte de Marruecos si se contara con esta infraestructura.

Si bien Ruiz Boix reconoció que “muchos vemos este túnel de una forma distante, la verdad es que ya existen en otros lugares del planeta. Es una realidad el famoso Eurotúnel entre Francia e Inglaterra, así como otras experiencias en Japón. En este caso estamos hablando de un túnel de más de 20 kilómetros de largo. Los estudios sitúan el inicio en Punta Paloma, en Tarifa, y en Punta Malabata, de Tánger”.

Durante la última década se han realizado numerosos estudios técnicos

Esta reunión, por lo tanto, formaría parte de “los contactos que está manteniendo SECEGSA con la sociedad del Campo de Gibraltar para que el proyecto no sea únicamente de Madrid, sino también de la base”, de manera que se está informando a responsables de administraciones y colectivos campogibraltareños. Adelantó el alcalde que la previsión es que esta obra se acometa en las décadas de 2030 o 2040, respetando las cuestiones medioambientales”, concluyó Ruiz Boix.

Precisó que “además de una unión por ferrocarril, que es lo que se está estudiando, se pretende que también lleve fibra óptica y tendido eléctrico, lo que resolvería otras situaciones. Es una apuesta que creo que todavía está incipiente, ya que aunque tenga más de 30 años de antigüedad, queda mucho por estudiar. Ojalá que algún día sea una realidad”.

El Enlace Fijo es una vieja aspiración que seguía siendo un sueño de la ingeniería, a pesar de que se venían realizando estudios al respecto, a través de dos sociedades estatales con sede respectiva en Rabat y en Tánger, bajo la presidencia de honor de ambos monarcas, que decidieron impulsar el proyecto en 1976, a raíz de su primer encuentro oficial.

La primera vez que se planteó la hipótesis de un túnel bajo el Estrecho data de 1918 y fue enunciada por Mariano de Rubio, en el Primer Congreso de Ingenieros Militares. Posteriormente, otro profesional del mismo ramo, Carlos Mendoza, plantearía un proyecto alternativo que consistía en la construcción de un tubo flotante entre dos aguas, sostenido por una serie de boyas, a una profundidad de entre 20 y 30 metros que se desestimó al pensar que las corrientes terminarían por desviarlo.  Y no faltaron, más tarde, ingenieros y arquitectos extranjeros que presentaron diversas opciones, bien en régimen de puente o de túnel, prevaleciendo esta idea en los planteamientos del SECEG, la Sociedad Española para la Comunicación del Estrecho de Gibraltar, mientras que la sociedad marroquí se inclinaba por las preferencias de Hasán II, un puente que fuera un testimonio visible de su poder.

Finalmente, prevaleció la idea del túnel, bajo enlace ferroviario y tras una serie de estudios interdisciplinarios que se realizaron a lo largo de la década de los 90. El ejemplo del eurotúnel del Canal de la Mancha servía como modelo operativo, a pesar de que el volumen de negocio entre las dos orillas del Estrecho no fuera en primera instancia tan atractivo como el que rige entre Gran Bretaña y el continente. Quizá por ello siga siendo un castillo en el aire.

Se contaba, sin embargo, con ejemplos precedentes en Japón y en Estados Unidos, aunque las circunstancias del Estrecho fueran especiales: las obras sirvieron, de entrada, para estimular una serie de análisis y de pruebas para comprobar realmente la situación de los fondos del Estrecho, su flora y su fauna, el régimen de corrientes y la compleja orografía del lugar. Lo que, de entrada, no era moco de pavo. Incluso, llegaron a excavarse varios túneles experimentales que serían reconvertidos en respiraderos, una vez que se ejecutase la obra. Si es que alguna vez se ejecuta.

No es el único macroproyecto en congeniar ambición e imaginación. No hace muchos años, Carlos Velasco Murviedro recordó que incluso se planteó a comienzos del siglo XX para una mejor comunicación entre Europa y Africa, “un dique grandioso que taponase el Estrecho de Gibraltar por su parte más angosta”.

“Esta última obra faraónica, pensada hacia 1929, se concebía no sólo como medio de unión entre ambos continentes, sino mucho más como un proyecto de obtención de energía eléctrica a través de las turbinas que instalarían en dicho dique, y que aprovecharían las corrientes submarinas de uno y otro sentido que en el Estrecho existen”.

Resulta difícil destacar, por pintoresco, algún ángulo de esta iniciativa pero su remate era sin duda jocoso: “El enorme volumen de electricidad que así se obtendría se utilzaría en gran parte para trasladar el agua del Mediterráneo e irrigar el Sáhara”, sugiere Velasco quien acota razonablemente: “¿Con agua salada?”.

“Por otra parte –añade–, la desecación del Mediterráneo que se produciría por el cierre del Estrecho, originaría el surgimiento de nuevas tierras en las antiguas zonas costeras, que por su gran ‘feracidad’ supondrían grandes extensiones adicionales de cultivo para la superpoblada Europa”.

El enlace fijo, sea cual sea, ya ha dado sus frutos, en cuanto a un mayor conocimiento técnico de la realidad del Estrecho. Durante la última década, según la propia empresa pública, «sobre la base de las conclusiones de estudios anteriores, el período más reciente ha estado encaminado a la obtención de una mayor cantidad de datos sobre el entorno físico del Estrecho de Gibraltar en colaboración con distintas instituciones científicas. Se ha procedido también a la revisión de estudios técnicos y al seguimiento de la evolución de la tecnología relacionada con la excavación de túneles y las técnicas de prospección. En el ámbito socio-económico se han hecho estudios de impacto en las relaciones Europa-África, los impactos socioeconómicos y observatorio del tráfico de pasajeros y mercancías en el corredor del Estrecho».

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