El 15-M de la pandemia

El virus no sólo se cobra víctimas sino que también visita nuestras mentes, afirma la autora del artículo, que vaticina una explosión ciudadana ante la acumulación de problemas sanitarios, económicos y sociales

Hay varios tipos de salud. La salud mental y la salud física.  Cada una de ellas con distintos grados y variantes.

En estos tiempos de pandemia tenemos dos problemas que hacen mella en nuestra salud y uno deriva del otro. Por un lado, el virus se cobra víctimas. La gente se contagia y muere o queda con secuelas.  Por otro lado, el virus visita nuestras mentes.  Se anida en ellas y va organizando una trama de verdades a medias, de miedos y preguntas que no tienen respuesta.

Todo ello va creando una sensación de desamparo y de soledad. Hasta llegar a considerarnos desarraigados en nuestras propias casas y nos preguntamos ¿Hacias dónde vamos? y no hay respuesta, porque no existe.

Entonces tendemos a leer las noticias en los medios de comunicación, que hay muchos, cada día más, con el avance que supone internet; pero que también nos confunden, no sé si de forma consciente o inconsciente, llevándonos por el camino que le interesa a cada uno.

Nos conectamos al televisor, cada vez con una pantalla más grande que capta nuestra atención y nos aísla. Allí en el «ruedo» televisivo nos dan «capotazos » una y mil veces.  Nos saturan. Y al final nos quedamos solos ante lo que nos dicen nuestros gobernantes. Que mucho tienen que ver en lo que nos pasa. Ellos son los depositarios de nuestra confianza, a ellos los hemos votado una mayoría de electores y deben gobernar por el bien de todos. Entonces: ¡Eureka! llega el descontrol más absoluto. Dicen una cosa y su contraria, porque no piensan en nosotros, sólo piensan en nuestros votos. La verdad no sé para qué están ahí y para qué necesitan tantos asesores. Bueno, los asesores son para no perder votos.

Toda esta trama de virus, política y desamparo va mermando nuestra mente y nos va introduciendo en un túnel de oscuridad.

Un desencanto generalizado se está apoderando de muchos de nosotros. Y esto no es bueno.

La ciudadanía insatisfecha y quebrada puede ser un peligro para ella misma. Por lo pronto las depresiones, la inseguridad y el hastío están muy presentes en demasiados hogares. Hogares desmembrados y solitarios.

Una llamada de atención es necesaria para todos. Es ahora más necesaria que nunca.  Por favor dejen de jugar con la gente.  La gente sencilla.  La que opinaba en los bares y creía arreglar el mundo con sus frases grandilocuentes. 

La gente que hace turno en supermercados o en las colas del hambre.

La gente que se ha quedado sin empleo o que están en un ERE haciendo cola para quedarse sin trabajo.

Los autónomos que tienen un pequeño negocio y pasan hambre.

La lista sería interminable.  Todos necesitan una salida, una respuesta o al menos una actitud de quienes nos gobiernan y no se puede mantener toda una nación subsidiada (no hay dinero para ello).

Estamos ante las puertas de un 15 M sin precedentes y hay que ver venir lo que está por llegar.

Paloma Fernández Gomá, escritora y profesora
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