Desde el Paseo de la Conferencia

La algecireña María Ruiz escribió este poema hace escasos meses desde la casa de su hija en Algeciras o desde la casa de su propia nostalgia. Sirva hoy para conmemorar el recién vencido Día del Libro

Después del amanecer

la mole del peñón diáfana

se esconde tras las grúas,

los bidones y los angares del puerto

con timidez impostada.

Toneladas de cemento cubren la playa del Chorruelo

y los castillos de arena

que niñas como yo

levantaron en esta orilla azul

de espumas cortas.

Tumbaron los despojos de la Torre del Espolón

para levantar otra torre

más gris, locuaz y políglota.

Las escaleras escondidas de ese hotel de postal

que anteayer albergó a los que trocearon los mapas,

te llevan al mar y sus verdes murmullos,

a la algarabía de esos niños glaucos que pisaban las olas

o a las puntas de los pies cristalinos

de aquellos adultos que sabían sonreír en cinco idiomas.

Hoy son fantasmas salados

que duermen bajo el óxido

o bajo la majestad de los portacontenedores.

Solo las gaviotas son las mismas:

sus graznidos, puñales que trocean la mañana.

Maria Ruiz, escritora
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