Conversaciones sobre Gibraltar: con el istmo hemos topado

Las reuniones técnicas entre España y el Reino Unido, con representantes del Peñón, se reanudan esta semana con un grave desacuerdo sobre la vigilancia en la Verja, el aeropuerto y el puerto del Peñón

Desde junio, las reuniones técnicas que venían manteniéndose entre el Reino Unido y España, en torno a Gibraltar, parecían marchar viento en popa para una solución que amortiguase el Brexit en la comarca. Sin embargo, según ha difundido el diario “El País”, los contactos permanecen encallados ahora por una exigencia de Madrid: que policías españoles participen en los controles fronterizos de Gibraltar.

Dicha exigencia, derivada presumiblemente de la negativa de España a reconocer el control británico sobre el istmo que no fue objeto de negociación en Utrecht, en 1713, pone entre la espada y la pared al Gobierno de Fabian Picardo, que se ha comprometido por activa y por pasiva a que, en las presentes negociaciones, no se diluya ni un ápice de soberanía. Tampoco beneficia al Gobierno gibraltareño el último órdago de Boris Johnson, amagando con una retirada definitiva de la UE, sin ningún tipo de acuerdo.

Esta misma semana, tras el fallecimiento de un diplomático español miembro del equipo negociador, Antonio García Ferrer, se reanudan esas conversaciones en principio bilaterales pero con una lógica presencia activa de Gibraltar: «Las discusiones que España está teniendo necesitan de la confianza de la discreción, ponemos un énfasis muy grande a la confianza y eso es incompatible con ir explicando los términos de la negociación», reiteró en Bruselas la ministra española de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Arancha González Lama.

La responsable de la diplomacia española realizó dicho comentario a raíz de la información de El País, que señalaba que el Gobierno gibraltareño considera inaceptable dicha opción y propone que dicho servicio sea encomendado a agentes de Frontex, un cuerpo europeo. Si España se niega a ello será presumiblemente para recobrar un cierto control simbólico sobre el istmo, tal y como se intentó con el acuerdo sobre uso conjunto del aeropuerto de Gibraltar, adoptado en 1987 pero que no pudo aplicarse, sin demasiada suerte, hasta años más tarde. Aquella controversia llevó al fin de su carrera política al legendario Sir Joshua Hassan y abrió la era Bossano en el Gobierno de Gibraltar.

De hecho, la presencia de agentes fronterizos que reclama España no afectaría sólo a la zona aduanera y policial de la Verja, sino también al aeropuerto y al puerto del Peñón. Como se sabe, la Verja de Gibraltar fue levantada por Gran Bretaña a comienzos del siglo XX para marcar la anexión del istmo, que no figuraba en el acuerdo de cesión de soberanía suscrito en la citada ciudad holandesa. Por ello, toda la ofensiva diplomática española desarrollada en Naciones Unidas a partir de 1954, se centró en parte en reclamar dicha zona del Peñón en base a lo acordado dos siglos y medio antes.  

«España no tiene por costumbre negociar a través de la prensa. Cuando negocia lo hace con sus socios comerciales o de países terceros. En este caso no va a hacer excepción», ha respondido González Laya a la pregunta de si el Gobierno español aceptaría que ese control fronterizo lo ejerciese Frontex. ¿Quizá con agentes españoles? En los últimos días, han existido contactos bilaterales para intentar allanar esta cuestión. La ministra, por su parte, ha seguido insistiendo en lo que es el núcleo central de su mensaje, que España quiere «una solución negociada» para crear «una zona de prosperidad compartida» y que por eso mismo va a «mantener el espíritu de esta negociación».

A la ministra, no obstante, le preocupa que el Reino Unido haya expresado su interés “de renunciar a compromisos que ya aceptó en el acuerdo de retirada». Sin embargo, desde su punto de vista, España quiere «dar una oportunidad a que se negocie este acuerdo entre España y Reino Unido en lo relativo a Gibraltar». «Por España no va a ser», aseguró.

El propósito de las autoridades gibraltareñas, aceptado por el Reino Unido y por España, no es otro de que el Peñón se integre en el Acuerdo de Schengen, el de la Europa sin barreras, que en la actualidad reúne a 26 Estados y del que Gran Bretaña no formó parte nunca. La posibilidad de realizar controles electrónicos, tampoco parece la solución idónea, ya que dichos controles tendrían que ser supervisados por un cuerpo policial en concreto. De ahí la conversación mantenida el pasado viernes por Fabian Picardo, ministro principal de Gibraltar, y Boris Johnson, Primer Ministro del Reino Unido y de la que ya dio cuenta este blog, en torno a “la importancia de proteger la soberanía, la jurisdicción y el control”.

Sobre el papel, España no quiere entrar en la cuestión de la soberanía pero los gibraltareños llevan décadas escamados por las posibles lecturas entre líneas que encierra cualquier acuerdo de esa índole. Lo que aparentemente podría llevar a la disolución en gran medida de los controles en la Verja, podría acarrear una grave controversia política tanto en el Peñón como en el Reino Unido.

En caso contrario, los efectos de una frontera externa entre Gibraltar y el resto de la comarca, no sólo conllevaría grandes dificultades a la hora de atravesarla por parte de pasajeros y mercancías, sino que también supondría un importante estrangulamiento en las relaciones humanas y económicas en ese mismo paso fronterizo.

Cielo único europeo.-

El desacuerdo histórico sobre el istmo venía frenando hasta ahora el proyecto de Cielo Único Europeo. Según el diario digital El Español, estas negociaciones venían viéndose atascadas desde 2014 por, entre otras razones, “el desacuerdo entre Reino Unido y España sobre el estatus del aeropuerto de Gibraltar», según acepta ahora la Comisión Europea.

Según dicho periódico, “el Gobierno español exigía excluir al aeropuerto de Gibraltar con el argumento de que fue construido sobre un istmo ocupado ilegalmente por Reino Unido. Londres pedía que el Peñón sí que participara en esta iniciativa”.

El resultado es que durante seis años no ha habido ningún avance en este proyecto, subraya El Español, que añade: «Tras el brexit, este obstáculo (del choque entre Madrid y Londres) ya no existe», proclama con alivio el Ejecutivo comunitario. En efecto, Reino Unido abandonó la Unión Europea el pasado 31 de agosto y dejará también el mercado interior y la unión aduanera al final del año, cuando concluya el periodo de transición. Londres no participa en el Cielo Único Europeo ni tampoco el aeropuerto de Gibraltar, por lo que España puede levantar su veto”.

“Por todo ello, la Comisión Europea ha presentado este martes un nuevo proyecto de reglamento para reactivar las negociaciones a 27. El objetivo sigue siendo modernizar la gestión del espacio aéreo europeo y establecer trayectorias de vuelo más sostenibles y eficientes. Eso puede reducir hasta un 10% las emisiones de los aviones, según los cálculos de Bruselas”.

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