Consumo de carne, Salud y Medio Ambiente

Ezequiel Martínez reflexiona sobre los hábitos de consumo alimenticio a partir de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud

Tras el revuelo del vídeo y las declaraciones del Ministro de Consumo, Alberto Garzón animando a reducir el consumo de carne y las declaraciones del Presidente Sánchez: “A mi, donde me pongan un chuletón al punto… Eso es imbatible”, y las del Ministro de Agricultura, desmarcándose de su colega en el Consejo de Ministros, algunas consideraciones.

Se ha notado una falta de coordinación en la política de comunicación del Gobierno. En temas sensibles, hay que unificar criterios. Sánchez debió arropar a su ministro y no desmarcarse. El público recibe mensajes contradictorios y eso crea desconfianza en las fuentes.

Los informes científicos y las recomendaciones de la OMS desde hace decenios, evidencian que reducir el consumo de carne favorece a nuestra salud, y resulta más sostenible para el Planeta.

En la página 173 del informe España 2050, presentado recientemente por el Presidente Sánchez, y elaborado por un centenar de científico y expertos, se recoge un gráfico comparativo de la dieta actual española y la dieta mediterránea en el que se muestra el desfase en el consumo de carne roja y procesada con respecto a la dieta mediterránea, más equilibrada y saludable. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) recomienda un consumo moderado de carne. Los españoles consumimos el pasado año 49,86 kgs de carne por persona, lejos de las recomendaciones de la OMS, de 21 kgs por persona y año. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2020, los españoles consumimos 2.305 millones de kgs de carne, un 10,5% más que en 2019, debido a la incidencia de la pandemia, en nuestros hábitos alimentarios. La carne más consumida es la de pollo, seguida del cerdo y la ternera. El consumo semanal de carne debería oscilar entre 250 y 500 gramos, sin embargo los españoles consumimos un kilo de media. Cada año se consumen en España 17 kgs de media de carne roja por persona. La Consejería de Salud andaluza en su página en Internet recomienda “reducir el consumo de carnes rojas a un máximo de 2-3 veces por semana y aumentar la ingesta de verduras puede ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer”. La carne roja se refiere a la de ternera, cerdo, cordero, caballo o cabra. La carne procesada es la transformada mediante salazón, curado, fermentación, ahumado para mejorar su sabor y conservación: embutidos, salchichas, jamón, carne en conserva, cecina, etc.

El Ministro Garzón señaló que “en España cada año se producen 7,6 millones de Tm de carne que suponen el sacrificio de 70 millones de animales. Nuestro país es uno de los principales productores de vacuno y porcino de la UE, y el primero de ovino y caprino”.

No es lo mismo consumir carne de animales criados en macrogranjas, o de explotaciones de cría intensiva, que consumir carne de animales criados y alimentados en extensivo, en la dehesa o en explotaciones donde se tiene en cuenta el bienestar animal, como es el caso de la producción ecológica. No es lo mismo. En Andalucía tenemos la carne de retinta, que es una carne exquisita. Andalucía supera ya el millón de has de producción ecológica y lidera la producción ecológica en España. El consumo español por habitante y año de productos ecológicos alcanzó en 2019 los 50,2 euros, un 7,7% más que en 2018. El 15% de la cesta ecológica corresponde a carnes y derivados cárnicos; leche y lácteos, 7,5%; y huevos, 2,2%.

La profesora de investigación del CSIC, Marta G. Rivera, es muy clara “la evidencia científica nos muestra que hay que reducir el consumo de carne. La producción de carne, sobre todo la intensiva, se vincula a la deforestación, al incremento de los monocultivos y al uso de fertilizantes para fabricar piensos”.

La FAO señala que el 14,5% de las emisiones de GEI provienen de la ganadería. Un informe publicado por National Geographic en junio de 2020, revela que la deforestación del Amazonas alcanzó niveles históricos debido al consumo de carne, señalando que en 2019 la deforestación en la amazonia brasileña aumentó un 54%, respecto al período anterior. 11.088 km2 de árboles se habrían perdido en la Amazonia en 2019, un 9,5% más que en el año anterior, el nivel más alto de los últimos 12 años. La política de Jair Bolsonaro ha permitido la impunidad para los invasores de tierras, se han reducido las inspecciones medioambientales y lejos de proteger se arrincona a los indígenas que quieren preservar sus tierras. Según Greenpeace en 2019 se talaron 626 millones de árboles, es decir, cada minuto en 2019 la Amazonia habría perdido el equivalente de superficie de tres campos de fútbol. Brasil ha introducido 60 millones de animales en las regiones deforestadas de la Amazonia. La deforestación tiene que ver con el aumento del consumo de carne, y la demanda de piensos que la industria necesita para alimentar a los animales. Los cinco mayores productores de soja en el mundo, según el departamento de Agricultura de EEUU, son: Brasil (125 millones de Tm); EEUU (96,8 millones de Tm); Argentina y China (18 millones de Tm, cada uno); y Paraguay (9,9 millones de Tm). La organización ecologista WWF estima que los cultivos de soja cubren una superficie de un millón de km2, como si juntaramos a Francia, Bélgica,Alemania y los Paises Bajos.

Alemania es uno de los mayores productores de carne de Europa y uno de los principales importadores de la soja sudamericana. Los mayores consumidores de carne en el mundo son: EEUU, con un promedio por habitante y año de 99 kg (49,8 kgs de pollo, 26,3 de res y ternera; y 23,1 kg de carne de cerdo). Le siguen Australia, Argentina, Israel, Brasil, Nueva Zelanda, Chile y Canadá.

Según los últimos datos de la FAO, en el mundo hay cerca de 800 millones de personas con hambre y 650 millones de obesos, de los cuales, 40 millones de niños menores de 5 años, padecen obesidad. De nuestros hábitos alimentarios depende nuestra salud, pero también la salud del Planeta. Mientras casi 800 millones de personas pasan hambre y muchas mueren por desnutrición, en el mundo desarrollado debatimos sobre el consumo de carne y sus consecuencias. Como hemos expuesto, no se trata de anular el consumo de carne, se trata de hacer una dieta mediterránea que nos recomienda reducir la ingesta de carne. No se preocupen los ganaderos. Si cuidan a sus animales buscando su bienestar y los alimentan con buenos pastos y buenos piensos ofrecerán buena carne al mercado. En España tenemos muy buenas carnes certificadas, y buenos ganaderos que las producen. El consumidor tiene la última palabra, pero si queremos vivir más y mejor y proteger a esos ganaderos y al medio ambiente, y mantener el medio rural vivo, sin duda, tendremos que reducir la ingesta de carne en nuestra dieta alimentaria.

Ezequiel Martínez, periodista y escritor
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