Carmen Boza: «La Línea está en mi música, pero no lo fuerzo: me sale por los poros»

La cantante campogibraltareña, en un momento dulce de su carrera, se embarca en una gira en la que comparte con el público su proceso de creación

Linense de 1987, Carmen Boza nunca ha perdido de vista la tierra que la vio nacer, por más que su talento la haya llevado, de escenario en escenario, por las más diversas geografías. En esa itinerancia sigue con una nueva gira, pero de un tiempo a esta parte ha regresado a casa y ha hecho de Algeciras su cuartel general –o su refugio, si se prefiere evitar el símil militarista. Desde la puerta del Estrecho atiende las preguntas de Campo de Gibraltar Siglo XXI: “Vivo con mucho orgullo mi origen campogibraltareño, a pesar de que estuve bastante tiempo fuera”, afirma. “Me hice el éxodo al que nos vemos obligados tantos jóvenes gaditanos, hasta que decidí volver y me instalé en Algeciras. Me gusta la energía de esta zona, es donde me he criado y la siento muy mía”.

En su música, añade, la huella de sus orígenes está presente, sutil pero cierta. “Quiero creer que sí hay algo, pero no lo busco ni lo fuerzo. A una le sale un poquito por los poros. Por ejemplo, aunque no tengo una historia de vinculación al flamenco, ni de haber vivido esa música en mi casa, tengo mucha afición. Aunque no lo haya mamado, el componente rítmico está. En toda la provincia de Cádiz, quien más y quien menos toca las palmas por tangos, y yo me siento cómoda en ese elemento”.

“Además, como linense hay en mis canciones mucha palabra yanita, deformaciones locales de los vocablos, expresiones que me gusta meter de vez en cuando en algunas canciones”, prosigue. “Por ejemplo, en un tema mío, La vida moderna, me apetecía meter ‘a pique de un repique’. No sé si es exactamente una expresión autóctona de La Línea o popular, pero quise incluirla, aunque haya quien al oírla se pregunte ¿qué?”

Sin embargo, la cercanía de Gibraltar, donde trabajó algún tiempo, no ha supuesto para ella una influencia tan evidente. “Para la generación a la que pertenezco, la proximidad con Gibraltar no fue tan determinante a la hora de forjar nuestros gustos musicales. Nosotros crecimos ya con internet, y bebíamos de la cultura anglosajona como de cualquier otra, aunque no tengas una frontera al lado”.

De sus tiempos juveniles en la Roca recuerda que “trabajé en un Burguer King, luego en una prensa de diseño… Hice un poco de todo. Creo que la familiaridad con distintos tipos de inglés y la mezcla de palabras, el spanglish, ha podido marcarme e introducirse también en mi vocabulario habitual, de modo que puedo llegar a sonar un poco exótica según para quién”.

Lo que sí marcó su depegue fueron las nuevas tecnologías, primero Tuenti y luego su celebrada cuenta de YouTube, @rollitosdeprimavera: “El proceso de mi carrera fue completamente diferente al de la generación de mis mayores, que tuvieron que grabarse sus maquetas, ir con ellas a las radios… YouTube fue la revolución que lo cambió todo, escribía una canción y podía hacerla llegar al público inmediatamente, incluso con imagen de vídeo. La posibilidad estaba ahí y cambió las reglas del juego, no solo en la música”

Por otra parte, el directo sigue siendo la prueba del algodón para cualquier músico, y Carmen Boza es de las que se crece sobre un escenario. “Es lo más importante, por mucho que hayan cambiado los medios de difusión. El directo te enfrenta al público en tiempo real, y ese público paga una entrada para que le des una experiencia distinta a la simple escucha. Yo los disfruto muchísimo, siento que los conciertos me aportan muchas cosas, sobre todo interactuación”.

El tour en el que se encuentra actualmente embarcada la llevará esta primavera a León, Valladolid, Gijón, Santander, Sevilla, Almería, Granada, Huesca, Burgos, Alicante, Cuenca, Albacete, Valencia o Badajoz. “Estoy muy centrada en esta gira, que ha sido planteada para que se desarrolle a lo largo de este año, presentando por primera vez canciones que no están grabadas, a veces ni siquiera acabadas, para ver cómo funcionan con el público y compartir el proceso de creación con él. Al principio de mi carrera sí lo hacía de vez en cuando, y lo he retomado. Me gusta mantenerme en esa curiosidad, en esas ganas de seguir evolucionando”.        

Atrás queda la larga noche de la pandemia de la covid-19, que tanto se ha cebado con los músicos. Para Boza, no obstante, ha tenido connotaciones positivas: “Ha sido un buen momento para hacer balance. Por suerte, trabajo con una oficina que nos ha mantenido, si no a toda potencia, sí al menos al ralentí, de modo que no hemos perdido del todo el contacto con los escenarios. Nos hemos adaptado a las realidades que se han ido planteando. Una vez pasado ese primer momento en que remover el batiburrillo de sensaciones que teníamos todos, lo hemos podido materializar: canciones como La grieta o Caramelo han salido de ahí”.

¿Y a partir de aquí? “En lo personal, desde que entré en los 30 me he propuesto aprender a vivir, y en eso estoy. Quiero encontrar mi sitio con las cosas que vayan surgiendo; estar en paz, porque lo que nos rodea te la quita con mucha facilidad, todos los días. Levantarte con un entusiasmo inocente y no olvidarme de que tenemos una vida que hay que vivir”.   

Fotos: Sharon López

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