Campo de Gibraltar

La autora, que firma como Maria A., prefiere guardar el anonimato a la hora de publicar esta visión lírica de la comarca

Campo de nadie y de nada,

Pero frontera de tanto y de tantos y tantas.

Donde se puede ser especial y piojoso o piojosa,

Sin ser único o única ni haber visto nunca una liendre.

Campo de nadie y de nada,

Pero cuna de muchos y muchas que no crecieron

Sin antes haberle dado de comer a las palomas

Desde cualquier plaza en la novena provincia,

Rodeada de colores verdes, azules y amarillos.

Campo de nadie y de nada,

Donde hoy hay castillos de metal que exhalan,

Humo que envenena.

Donde ya había castillos medievales que contagian la vista,

De belleza.

Campo de nadie y de nada,

Donde un capitán se dejó su garganta

Tras gritar a los locos aires

La presencia de un río tan dulce

Como el producto de las abejas.

Campo de nadie y de nada,

Donde se escuchan muchos acentos,

Pero todos saben decir: playa, puerto y –por qué no—rebujito.

Campo de nadie y de nada,

Que se siente de –y por—tantos y tantas.

Campo de nadie y de nada,

Pero donde no se debe dejar crecer la maleza.

Que si, por azares del destino, se incendia,

Se pueden alcanzar el agua y las raíces.

Maria A., profesora y escritora
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Una respuesta

  1. Buenas, María A. Me gustan tu perspectiva y tu sensibilidad a la hora de acercarte a este Campo nuestro que no es campo, aunque aún cortemos jaramagos y lavandas entre tanta chatarrería. Yo también le mandé hace tiempo un poema a J.J. y estoy esperando su publicación en este rincón. Ayer al acercarme a tu poema, me quedé algo desconcertada, pues yo también me llamo María. A. (lo mismo somos tocayas y todo) Sigue con tu poesía, que yo sigo con la mía: el Campo de Gibraltar es un lugar muy «poetizable». Un saludo desde Sevilla.

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