Brexit: conversaciones técnicas en la comarca y cumbre en Bruselas

Hoy se cumple el plazo fijado por Boris Johnson para alcanzar un acuerdo comercial entre Gran Bretaña y la Unión

Las conversaciones técnicas sobre la relación futura entre Gibraltar y la Unión Europea continuaron ayer en Gibraltar y hoy ocurrirá otro tanto a este lado de la Verja, quizá en La Línea, donde en principio se encontraba previsto el encuentro sobre los memorandos, para los próximos días 20 y 21 de octubre.

Al igual que en rondas anteriores, el Ministro Principal y el Viceministro Principal participan junto con funcionarios de Gibraltar, el Reino Unido y España, aunque se desconoce en principio el contenido y alcance del encuentro que, en principio, no se encontraba previsto en esta fecha y lugar.

El mutismo que rodea a esta nueva mini-cumbre quizá guarde relación con el estancamiento en las conversaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea, que alejan la hipótesis de un Brexit con acuerdo, mientras está cada vez más cerca la cuenta atrás del 31 de diciembre, cuando se produzca la salida definitiva de Gran Bretaña del proyecto comunitario: si durante el mes de noviembre no se produce un acuerdo, difícilmente podrán refrendarlo antes de esa fecha los parlamentos europeos. En cualquier caso, hoy jueves finalizaba el plazo dado por Boris Johnson para cerrar un acuerdo comercial con la Unión Europea que, definitivamente, no se ha producido. El Consejo Europeo celebra reunión durante esta jornada y ese será el escenario donde se rebele el desenlace del misterio: si Londres prosigue las negociaciones o las da por zanjadas y la ruptura será peor que la deseada por casi todas las partes.

En juego, el futuro de más de 10.000 trabajadores españoles en el Peñón

En plena incertidumbre y cuando la cuestión pesquera despierta todavía recelos entre las partes, se sabe que han existido avances últimos entre Londres y Bruselas, lo que podría significar un balón de oxígeno para los más optimistas. E incluso los medios de comunicación británicos especulan con una prórroga de las conversaciones más allá de la fecha de caducidad planteada por el propio Johnson, cuyo asesor para asuntos europeos, Lord Frost, ha participado en las negociaciones. En la tarde de ayer, se supone que ya han mantenido contactos mediante teleconferencia el primer ministro británico y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, así como el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. De ese contacto podría salir la decisión final que, en principio, el premier británico anunciaría mañana viernes, cuando finalice esta tradicional cumbre de otoño en Bruselas.

“La Unión Europea seguirá trabajando para lograr un acuerdo justo en los próximos días y semanas”, ha dicho Michel Barnier, el negociador europeo.

La Unión Europea, por su parte, apuesta por un plazo de tres semanas para intentar salvar un acuerdo que pueda ratificarse para que entre en vigor el 1 de enero. Pero, en caso de no ser así, tanto en Gibraltar como en España o en la Unión Europea, se trabaja ya en posibles alternativas. Antes de la reunión del Consejo Europeo, Michael Roth, secretario de Estado de la UE de Alemania y presidente de turno de la Unión Europea, insistió en que “nadie debería minimizar los riesgos de la falta de acuerdo, sería una mala noticia tanto para la Unión Europea como para Reino Unido”. También es de la misma opinión Juan González-Barba, el Secretario de Estado español para la Unión Europea: “Todos damos por sentado que queda un máximo de tres semanas para concluir las negociaciones: finales de octubre o primeros de noviembre, es el máximo para un acuerdo que dé tiempo”, ha resumido, a su vez, el secretario de Estado para la UE, Juan González-Barba, en declaraciones a la prensa desde Luxemburgo.

La ministra González Laya tuvo que volver a hablar ante las cámaras de su reunión con Picardo

Sólo dos líneas para confirmar la celebración de la reunión, en un comunicado oficial del Gobierno de Gibraltar, dan cuenta de la discreción de este nuevo encuentro en la comarca. Discreción, también fue la palabra utilizada por la ministra de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Arancha González Laya, durante su comparecencia en la comisión mixta congreso-senado sobre la Unión Europea, celebrada este martes. La ministra vaticinó que ningún acuerdo satisfará plenamente a todas las partes, pero también que se estaban celebrando contactos y reuniones en torno a temas de interés campogibraltareño, como la fiscalidad, el tabaco, el medio ambiente o los derechos de los ciudadanos.

Sin embargo, el resultado de las conversaciones globales, incidirán directamente, no sólo en la política diplomática de las partes, sino en los asuntos cotidianos que amparan los memorandos suscritos en su día y que podrían convertirse en papel mojado si los diferentes negociadores no alcanzan un consenso.

En su comparecencia parlamentaria, la ministra española de Exteriores mantuvo que aunque España no renunciará a sus derechos de soberanía sobre el Peñón, también existe el objetivo claro de una zona de prosperidad común en esta área, su mantra favorito y hasta cierto punto posible, que ha venido enunciando durante los últimos meses.

De las algas invasoras a Nueva Caledonia.-

Mientras todo esto ocurre a escala comunitaria y a escala local, hoy también se debatirán en el Senado dos interpelaciones presentadas por José Ignacio Landaluce y Teresa Ruiz Sillero, del Partido Popular, ante la Comisión de Transición Ecológica como una moción sobre el alga «rugulopterix okamurae», como «un asunto de vital urgencia». Antonio Muñoz, portavoz del grupo Verdemar-Ecologistas en Acción –que lanza una campaña en contra de las agresiones urbanísticas del litoral gaditano–, ha vuelto a denunciar que Gibraltar no cumple con el Convenio Internacional para el control y la gestión del agua de lastre y los sedimentos de los buques. De dichas operaciones, se derivaría la invasión de especies marinas foráneas como esa alga asiática que avanza por el litoral gaditano, provocando una cierta pestilencia y un daño ecológico irreparable. Desde las filas conservacionistas se exige que esta demanda figure en las conversaciones técnicas sobre el Peñón.

Esta semana, también se produjo un curioso intercambio de opiniones entre el senador de Bildu Gorka Elejabarrieta y la ministra de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Arancha González Laya, a quien puso como ejemplo el referéndum de independencia que Francia había planteado en Nueva Caledonia, con lo que demanda su formación y otras fuerzas vascas o los soberanistas catalanes.

La ministra le recordó que Nueva Caledonia es uno de los 17 territorios considerados por la ONU como «pendientes de descolonización» y que no resulta “muy correcto” comparar a Nueva Caledonia con dichos otros territorios del actual Estado español: «Quizá si hubiéramos hablado de Gibraltar estaríamos un poco más cerca de Nueva Caledonia, pero las comparaciones acaban ahí», ha dicho.

«El plan de la UE supondrá un gran impulso económico y social para el Campo de Gibraltar», vaticinó, aunque sabe que hoy por hoy resulta difícil de alcanzar un acuerdo al respecto: «Pese a todos los esfuerzos, creo que tenemos que ser realistas y estar preparados para que en algunos ámbitos los resultados de la negociación difieran de nuestros intereses», subrayó.

Hay que estar preparados para lo que venga y, de entrada, el Gobierno español ha convocado ya a las comunidades autónomas a una Conferencia de Asuntos Relacionados con la Unión Europea (CARUE) para abordar el impacto del Brexit.

En su comparecencia parlamentaria, la ministra recibió un chaparrón de acusaciones por parte de Iván Espinosa de los Monteros, de Vox, que le acusó de estar legitimando al Gobierno de Gibraltar, con voz propia y no delegada en el Reino Unido, en estas conversaciones. Que se le estaba dando «legitimidad a cambio de nada», fueron sus palabras. Tras su célebre reunión de junio con Fabian Picardo, ministro principal del Peñón, el diputado de dicha organización de extrema derecha le acusó de haber «echado por tierra una posición de 300 años en nueve meses», refiriéndose a su política frente al histórico contencioso hispano-británico sobre la Roca.

«Soy la tercera ministra que se reúne con el chief minister de Gibraltar que se sepa y hay algunos más que no se sabe, pero como no quiero entrar en ese juego, prefiero que se sepa», recordó.

Allí, la ministra precisó que, en paralelo a las negociaciones del Brexit, continúan negociaciones técnicas entre España y Reino Unido sobre la relación futura con el Peñón y ha recalcado que éstas «tienen como prioridad el beneficio de los ciudadanos y trabajadores».

«Sin renunciar a nuestros derechos de soberanía, no renunciamos tampoco a un objetivo: responsabilidad y prosperidad compartida a ambos lados de la verja», aseguró al respecto. Y si bien, en el Reino Unido no parecen gustar algunas de las propuestas que se están debatiendo, Boris Johnson ha mostrado públicamente su apoyo al Gobierno local y desde su gabinete se insiste en la búsqueda de «una solución que apoye a Gibraltar, su población y su economía». La versión oficial es que, junto con las autoridades gibraltareñas, Londres  está «hablando con España” para conseguir «la prioridad compartida de bienestar y prosperidad para la población de la región». Ojalá.

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