Botafuegos celebra La Merced

La festividad de la patrona de las prisiones sirvió para visibilizar los problemas internos de la cárcel

Como en el resto del país, el centro penitenciario de Botafuegos celebra en estos días la Fiesta de la Merced, patrona de las prisiones desde abril de 1939. La festividad, en si misma, coincide con este sábado pero el acto institucional tuvo lugar el jueves, con la entrega de diversos reconocimientos y las habituales protestas por parte de los funcionarios.

La celebración se produce a poco más de una semana de la concentración que tuvo lugar a las puertas de la cárcel para protestar por las coacciones sufridas por los funcionarios, por parte de lo que el director del centro, Francisco Márquez Salaberri, considera como una minoría, pero que ha llevado al incendio de sus automóviles a sendos funcionarios, el primero en febrero y ahora, a una trabajadora social adscrita a la prisión.

El acto de la celebración del día de la patrona de Instituciones Penitenciarias, celebrado el jueves, en Algeciras ha servido para lanzar un reconocimiento a todos los funcionarios que integran el cuerpo. En el acto estaban presentes el director del Centro Penitenciario, Francisco Salaberri; la directora del CIS, Ana Hontana así como el subdelegado del gobierno central, José Pacheco y autoridades policiales y militares, así como el resto del equipo directivo del centro penitenciario y del propio CIS, miembros de los colectivos sociales, tejido asociativo y funcionarios.

Entre los asistentes, el alcalde, José Ignacio Landaluce, recordó que es una labor que «pasa casi desapercibida para el conjunto de la sociedad pero todos los estamentos tenemos la obligación de darle visibilidad, máxime en un momento en el que se están produciendo algunas agresiones a miembros de Instituciones Penitenciarias, por ello es nuestra obligación apoyar a esta gran familia, poner en valor su trabajo y luchar por que sean reconocidos como agentes de la autoridad”.

Además, Landaluce afirmó que “y hay que hacerlo porque la institución penitenciaria se muestra como uno de los factores más destacados de integración social del sistema jurídico legal de nuestro país. Esta institución orienta su función hacia la promoción y crecimiento personal del recluso, la mejora de sus capacidades sociales y laborales y la superación de los factores que motivaron las conductas penadas por la justicia, dentro de una concepción integradora del penado”.

Aprovechando la celebración, delegados y representantes de organizaciones sindicales mostraron su rechazo a lo que consideran como situación de indefensión que padecen los funcionarios en las cárceles con camisetas de protesta en las que se podía leer mensajes como “hartos de promesas incumplidas” y con las principales reivindicaciones del sector: mejoras retributivas, carrera profesional o aumento de las plantillas.

Ayer y hoy, la Pastoral Penitenciaria puso el acento religioso en una ocasión que cuenta, en su aspecto laico, con actividades especiales. El centro penitenciario de Botafuegos en Algeciras cuenta en estos momentos con un total de 1.210 internos, aunque ha habido momentos en los que hemos superado los 1.900, y cuenta con 500 trabajadores. Ya no quedan, dentro de la cárcel algecireña, reclusos pertenecientes a los grupos terroristas ETA o GRAPO, aunque hay, según su director, algún yihadista.

“No hay grandes lujos ni barrotes de oro en la cárcel –describe su director–. Eso es un tópico, como el de que los narcos tienen menú especial. Aquí hay rancho para todos y, tengas dinero o no, sólo puedes usar cien euros en el economato por semana”.

Tanto en declaraciones a Radio Andalucía Información como a la Cadena Ser, Márquez Salaberri subrayó las deficiencias en la atención médica y los problemas psiquiátricos –mucha patología dual– entre la población reclusa, agravado por el aislamiento doble que supuso las restricciones del COVID-19: “Fue una cárcel dentro de la cárcel”.

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