Beriain y Fraile, los periodistas asesinados en Burkina, investigaron a las mafias del Estrecho

Ambos documentaron, en dos series de TV, el narcotráfico y de la inmigración clandestina en esta zona

El reportero navarro David Beriain Amatriáin (Artajona, 1977), director de la productora 93 Metros, y el periodista Roberto Fraile, cámara de Baracaldo (Vizcaya, 1964), fueron asesinados este lunes en Burkina Faso, mientras estaban rodando un documental sobre caza furtiva en dicho país. El suceso ocurrió en la zona de Pama, donde individuos armados emboscaron a un convoy donde viajaban ecologistas y vigilantes, que se dieron a la fuga tras la refriega. Inicialmente secuestrados, según parece, su asesinato no tardó en ser confirmado a través de las autoridades de Mali, sin que hasta ahora se haya producido notificación alguna por parte de las de Burkina Faso.

Las reacciones no se hicieron esperar, desde el Gobierno y varios responsables políticos españoles, hasta The New York Times y numerosas agencias de prensa. También, organizaciones profesionales como la FAPE, la FIP, Reporteros Sin Fronteras o la Asociación de la Prensa y el Colegio de Periodistas de Cádiz, que colocaron ayer un crespón negro en el monumento a los periodistas, obra de Luis Quintero, que simula un candado terminado en pluma y que está actualmente situado en la glorieta de los Periodistas, en la capital gaditana.

El reportero y el cámara conocían la realidad del Estrecho de Gibraltar, cuyas redes de narcotráfico habían documentado en “Clandestino en España”, que emitió AXN, o “Estrecho”, esta última producida por su propia empresa, 93 metros, y la de Ana Pastor, Newtral, en la Sexta, en torno a esta región y las diferentes líneas del mercado negro, desde el tabaco a la droga, las armas o los seres humanos: “Por primera vez en televisión, un equipo de periodistas entra en una de esas organizaciones para conocer cómo funcionan por dentro”, anunció La Sexta, con el comunicador Antonio García Ferreras ejerciendo como reportero, desde las plantaciones de Marruecos hasta la venta del hachís y su distribución a esta orilla.

En ‘Estrecho’, Ferreras entrevistaba a un narco, a un “tumbador” que roba droga a las otras bandas, a los porteadores, a “mulas” que transportan droga en su cuerpo, pilotos de narcolanchas, pero también accedieron a una “guardería” de droga y realizaron entrevistas al  actual ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y a líderes de la sociedad civil como José Chamizo y Paco Mena, presidente de las Coordinadoras del Campo de Gibraltar. También aquella miniserie abordó el trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, Policía Nacional y Guardia Civil, a quien el equipo acompaña en una lancha incautada a una organización o a bordo de un helicóptero del Servicio de Vigilancia Aduanera.

DMAX, dos años atrás, emitió las ocho entregas de ‘Clandestino en España’ en las que David Beriain y Roberto Fraile abordaron las actividades ilegales del narcotráfico, redes de explotación sexual de mujeres, tráfico de armas, ladrones de tumba, redes de tráfico de personas, a escala española. La serie comenzó siguiendo el rastro de la droga colombiana que llega a España, abordando en el segundo capítulo la realidad de las mafias que trafican con personas procedentes de distintos puntos de África y que tratan de llegar a Europa, en una geografía que les llevó desde Málaga y Almería hasta Ceuta y Tánger.

Un crespón de luto en memoria por los dos reporteros asesinados fue colocado en el monumento a los periodistas, en la capital gaditana

En el momento de su muerte, este lunes 26 de abril, trabajaban juntos en un documental sobre la caza furtiva y fueron atacados por un convoy al sudeste de Burkina Faso. Viajaban en la comitiva de una ONG que se detuvo en un punto del camino y, aprovechando la espera, procedieron a grabar unas imágenes con dron. Al poco, varios hombres armados irrumpieron con motocicletas y furgonetas y les secuestraron junto con otras dos personas.

La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, recordó que la región era peligrosa y, de hecho, la violencia yihadista ha provocado, en dicho país africano, miles de muertes y desplazados, debido a los grupos radicales y yihadistas que operan en la región: de hecho, un misionero español, Antonio César Fernández, también fue asesinado allí en febrero de 2019.

Beriain, con tan sólo 25 años, fue enviado especial a Irak. Luego, llegarían Afganistán, Sudán, Congo o Libia. Obtuvo el Premio José Manuel Porquet o el Bayeux-Calvados por incrustarse con las FARC en Colombia. Durante su largo periodo de colaboración mutua, él y Fraile viajaron desde el Amazonas a Venezuela, o El Salvador y Colombia, firmando documentales de la serie Clandestino, emitida por Discovery Max.

Se da la circunstancia de que Beriain participó en Morir para contar, un documental de Hernán Zín sobre los reporteros de guerra, como se les denomina antiguamente, y en el que se relataba la historia de algunos profesionales como Ricardo Ortega o José Couso, asesinados en el ejercicio de la profesión. En nuestro país, realizó reportajes en profundidad sobre la mafia italiana o albanesa, así como el narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar. Con su productora, 93 Metros, acababa de estrenar Palomares en Movistar Plus, sobre el accidente nuclear sufrido en dicha playa almeriense.

«Los que me han querido, me han querido libre. En el caso de mis padres, de mi hermano, de mis amigos y sobre todo de mi mujer que un día sonase el teléfono y dijeran: ‘bueno, David no va a volver’ y hay que entender que eso es una posibilidad», llegó a decir. Beriain creía que «para mostrar una realidad oculta e indeseable de la sociedad en que vivimos, alguien tiene que hacer las preguntas que nadie quiere hacer y llegar hasta las personas que tienen las respuestas», llegó a declarar.

Javier Bauluz, el primer Pullitzer español, recordaba ayer como el legendario Enrique Meneses, uno de los maestros de ese oficio, entregó a Beriain la antorcha de una profesión que se aprende sobre el terreno. Ayer, también, Manu Brabo, otro de los fotoperiodistas españoles de referencia, escribía un tweet haciéndose eco del impacto mediático que siguió a su asesinato: “Hoy de nuevo seremos, nosotros y nuestro trabajo, «necesarios», «imprescindibles», «la voz de los sin voz»… lo q se le ocurra al pedante de guardia. Mañana volveremos a morir en otra puta selva, desierto, carretera… en otro lugar sin nombre. Solos, asustados, en silencio”.

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